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Tardío desembarco a la escena del crimen

La visita oficial de la Justicia a la Villa Golf resultó extemporánea. El transcurso del tiempo modificó la estructura edilicia y, sobre todo, imposibilitó que testigos clave pudieran hablar

MARTES 3: Para el perito Cacciaguerra, el lazo puede ayudar a identificar rasgos del agresor

La semana judicial se abrió con la convocatoria como testigo excluyente del perito cordobés Ricardo Manuel Cacciaguerra, un profesional con 32 años de experiencia en autopsias practicadas en el Poder Judicial de Córdoba.

Cacciaguerra ya está retirado pero en 2006 fue uno de los dos forenses capitalinos que supervisaron la autopsia que habían practicado los forenses riocuartenses sobre el cuerpo de Nora Dalmasso.

Sobre la base del trabajo de Guillermo Mazzuchelli, Martín Subirachs y Virginia Ferreyra, Cacciaguerra hizo su propia interpretación y una de las principales conclusiones que obtuvo se centró en lo “atípico” del lazo con el que la mujer de 51 años había sido estrangulada.

De eso habló en la jornada del martes, frente a los jueces y a los jurados populares.

-El que la mató usó un doble lazo muy eficaz. Es una técnica poco común que hace que el nudo sea muy corredizo. -Arrancó su testimonio el forense.

Para él, la manera cómo se confeccionó el lazo no fue algo improvisado y quien lo hizo estaba suficientemente entrenado en hacer ese tipo de ataduras.

Frente a un auditorio que lo seguía con suma atención, el testigo interpretó que por la forma en que había sido hecho el nudo, se podía inferir que se trataba de una persona cuya mano hábil es la derecha.

-Se trató de un lazo doble, con nudo marinero como los que hace la gente de campo. Lo he visto, por ejemplo, en las yerras o cuando se mata a los animales en el campo. -Fueron las palabras que pronunció el forense y que motivaron un gesto aprobatorio por parte del abogado defensor de Marcelo Macarrón.

Para él médico retirado, Nora Dalmasso intentó defenderse pero la fuerza del atacante y la violencia del golpe que recibió en la zona parietal derecha la dejaron prácticamente indefensa.

“Para mí, el ataque se produjo mientras la víctima estuvo en la cama. Fue sorprendida, golpeada, violada y estrangulada allí”, fue la conclusión del forense.

MIÉRCOLES 4: La inspección ocular a la casa de Macarrón, quince años después del asesinato de Nora

Tanto fue el tiempo que transcurrió desde el crimen de Nora Dalmasso hasta su juzgamiento que fue necesario que la Justicia convocara a una testigo -la exempleada doméstica de la familia Macarrón- para poder cumplir con la inspección ocular en el lugar donde asesinaron a la mujer de 51 años.

Carina Flores fue quien orientó a los jueces técnicos, a los jurados populares y al fiscal de Cámara en el recorrido que hicieron por la casa de la Calle 5 Número 627.

A diferencia de otras inspecciones a las que pudo asistir la prensa, en esta oportunidad el tribunal dispuso un fuerte vallado policial a ambos lados de la vivienda del traumatólogo, quien había dado el visto bueno para que se cumpliera el trámite con la condición de que no se tomaran fotografías.

Sí, aunque tampoco sea lo habitual, el acusado impuso condiciones al tribunal para que se pudiera concretar un elemento probatorio.

En consonancia con las restricciones al trabajo de los periodistas que se vienen observando desde el inicio del proceso, no sólo se impidió a los cronistas participar de uno de los actos de un juicio que es oral y público, sino que se los apartó cuarenta metros del frente de la vivienda.

En un bus turístico alquilado el tribunal arribó a las diez de la mañana del miércoles y permaneció casi una hora en la vivienda.

Para el fiscal Julio Rivero fue una medida positiva. Destacó el compromiso de los jurados populares y dijo que notó que algunos estaban conmovidos, tras haber tomado contacto con el sitio donde Nora Dalmasso fue abordada a traición.

Una década y media después, se perdieron testimonios clave para la inspección ocular como, por ejemplo, el de Pablo Radaelli, el vecino que descubrió el cadáver y que, el miércoles, caminaba por el patio delantero de su casa sin entender tanto alboroto.

El hombre, entrado en años, sufre una afección neuronal que lo invalidó para participar como testigo en este juicio.

Después de la visita al Golf, el tribunal retornó a la sala de juzgamiento donde se llevó a cabo otra medida probatoria como lo fue la lectura de la reconstrucción del hecho que elaboró el personal técnico de la Policía Judicial de Córdoba.

Consistió en la agotadora lectura de 44 páginas donde se explicó la técnica y las pruebas en las que se habían basado para elaborar distintas hipótesis sobre el ataque que sufrió Nora, y en la proyección de un video de 21 minutos en 3 dimensiones donde se recreó la cruenta agresión que sufrió la dueña de casa.

Macarrón pidió permiso al tribunal para ausentarse de la sala mientras se emitía el audiovisual.