Lunes 7.- Reflotan la campaña “por una Navidad sin presos políticos”.- No nos sorprende, conociendo como conocemos la vena solidaria del universo nac & pop, pero igual siempre es reconfortante una ratificación de que a lxs perseguidxs el pueblo no lxs ha olvidado. ¿No perciben detrás de los rostros sonrientes del afiche una mirada que nos interpela? ¿Que nos pregunta si estamos haciendo lo suficiente para defender los derechos pisoteados de nuestros patriotas caídos en desgracia? No basta con acercarles una sidra y un pan dulce a las oscuras mazmorras de la dictadura macrista residual donde están encerradxs, esas claustrofóbicas celdas de 500 metros cuadrados en medio de asfixiantes parquizaciones dentro de las cuales los confinan, esos modernos instrumentos de tortura que son las tobilleras electrónicas. Hay que marchar bajo el calcinante sol de una siesta de diciembre para recordarle a esa justicia corrupta y acomodaticia que pare de dejarse presionar y a Alberto que haga más fuerza para que los jueces entiendan que lo de las presiones ya no va, y que más les vale dejar de ser instrumentos del lawfare, marionetas al servicio de los poderosos. Y hay que insistir en que no los persiguen por los modestos patrimonios que reunieron en los breves ratos libres que les dejaban sus esfuerzos al servicio del pueblo, por encabezar escraches a garcas o tomas a comisarías, por el descuido de un maquinista que se olvidó de apretar los frenos o por cerrar la investigación interminable de un atentado con la colaboración de los injustamente acusados de ser sus autores. No señor, los persiguen por su amor a la Patria.
Martes 8.- Cuestionan la convocatoria a una “Navidad sin presos políticos”.- Por supuesto, no habremos de detenernos en esa ínfima porción de la sociedad empecinada en estropearles el brindis familiar a personalidades del prestigio de Milagro Sala, Fernando “Quebracho” Esteche, D’Elia o Boudou, cuyas trayectorias hablan por sí solas. A los odiadores seriales los matamos con la indiferencia. Pero también hay quien se ha preguntado por la presencia central en el afiche de una compañera que ni ha sido presa política ni parece correr mucho riesgo de llegar a serlo. Suponemos que su papel es el de madre protectora de la selecta camada de sufridos patriotas a quienes siempre tiene en el centro de su pensamiento, por más que jamás haya pronunciado ni media palabra en su favor. En cambio, respecto de las menos notorias pero también sensibles omisiones no tenemos explicación. Con De Vido, Baratta, Jaime y Schiavi ahí, no se entiende por qué no figura una víctima tan conspicua del lawfare como José López, justamente el más ansioso, como buen cristiano, de celebrar el nacimiento del factótum de todos los conventos. Y el hecho de que aparezcan el Pata Medina (con su retoño el Patita) y el Caballo Suárez pero no, ponele, Mauricio Saillén, soberbio aporte de nuestra Córdoba a la creme del Movimiento Obrero, solo puede interpretarse como un acto de centralismo que ningunea a la Argentina federal, esa que es tan patriótica como la porteña por más que a veces pase más inadvertida.
Miércoles 9.- Cristina acusó a la Corte Suprema de extorsionar al Gobierno.- Con la mira en el bien de la Patria y la total prescindencia de sus propios problemas o su interés personal que caracteriza su praxis política -incluida esta novedosa debilidad por el género epistolar- para echarle en la cara todo lo que está mal a un país que tan poco hace por merecerla -bueno, algo hizo, por lo menos la votó- nuestra lideresa ha identificado a los jefes mafiosos del lawfare y ahí nomás te sugiere la solución, al criticar al “único poder que no va a elecciones”. Seguro, porque el modo de garantizar una justicia proba e independiente es que los magistrados salgan de las listas de candidatos de los partidos políticos. Ningún juez se atrevería a condenar a patriotas como sus compañerxs de afiche si estuviera pendiente de la reelección, si el atrevimiento de ir contra personalidades de reputación tan irreprochable le pudiera costar que la ciudadanía, además de acampar para pedir su libertad, lo castigara con su voto. Qué mejor recurso para luchar contra el lawfare y la politización de la justicia que tener jueces que se parezcan más a los políticos.
Jueves 10.- En el primer año de gestión, Alberto y Cristina se mostraron juntos en la ex- Esma.- Rotunda desmentida a los rumores de que no se están llevando tan bien, y garantía de que en el futuro cualquier pequeño cortocircuito que vaya surgiendo habrá de ser subsanado de inmediato. La lideresa ha vuelto a mostrar su tolerancia al pasar por alto el gravísimo error, que si no lo conociéramos interpretaríamos como una chicana de Alberto respecto de su carta: “Comparto mucho de lo que planteó”. ¿Cómo mucho? ¿Entonces hay algo que no comparte? Tiene que espabilarse y entender que una cosa es no compartir con el Papa que el aborto es un pecado, una diferencia menor, y otra mucho más seria es discrepar con Cristina sobre la extorsión que sufren ambos por parte de otro poder del Estado. Ahora se comprometió a compartir en lo sucesivo absolutamente todo, a cambio de lo cual Cristina le avisará con tiempo qué es lo que tiene que pensar acerca de cada tema, así no se pasa, ponele, un año estudiando una ley para los ajustes a los jubilados para después darse cuenta de que en realidad quería otra cosa, que justo es exactamente lo que quería Cristina. Falta que se dé cuenta de cómo arreglar el temita este de la Corte y del lawfare, pero no faltará oportunidad.
Viernes 11.- En una jornada histórica, la Cámara de Diputados dio media sanción al proyecto de aborto legal.- Y más allá del resultado, hay que alegrarse por la madurez de la clase política, que sabe darse tiempo, en medio de los graves problemas que agobian al país en esta delicada instancia -la situación de lxs compañerxs presxs, por supuesto, la extorsión de la Corte Suprema al Gobierno y el lawfare contra los patriotas, sobre todo contra la patriota de la mano en el corazón- para emprender un debate meduloso y civilizado dentro del cual la altura y la brillantez de los argumentos desplegados despeja cualquier duda acerca de la calidad de nuestros legisladores. Nos quedamos con un par de muestras: la de la diputada Mónica Macha, que advirtió que no solo abortan las mujeres sino también las lesbianas, duro golpe a los recalcitrantes misóginos que, confundidos con todas estas novedades en temas de género, todavía creen que las lesbianas son mujeres; y la del diputado jujeño Daniel Ferreyra, que dijo que iba a abstenerse porque su paz mental y su libertad de decidir se habían visto perturbadas por las apremiantes amenazas del poder mediático encarnado en... ¡Viviana Canosa! Brava la colorada, habrá amagado con ir a escracharlo armada con un rociador repleto de dióxido de cloro. Seguramente, habremos omitido una cantidad de aportes de magnitud equivalente, pero nos vamos a reservar para el debate en el Senado que se anticipa para ahora nomás, sin pérdida de tiempo, no vayamos a perder la oportunidad de presentárselo como regalo, ahora que el compañero Alberto le comunicó que no es un pecado, al compañero Francisco.

