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De Melo al mundo: Gabriela fundó la primera “matería” en Los Ángeles

Esta cordobesa emprendedora emigró a Estados Unidos en 1997. Tras quedarse sin trabajo y recién divorciada, decidió hace 3 años lanzarse a la aventura de abrir un local comercial en donde el mate es la bebida predilecta.

Gabriela Simoni es oriunda de Melo, un pequeño pueblo del sur cordobés, próximo a Laboulaye.  Hace algunos años, una decisión la llevó hacia Estados Unidos y es donde hoy es pionera en un emprendimiento, una “matería”, que surgió luego de divorciarse y de perder su trabajo.

En Argentina es casi el mediodía, en Estados Unidos poco más de las 6 de la mañana. Gabriela se prepara para abrir su local. Vive en Northridge, una comunidad estadounidense ubicada en Los Ángeles (California). La comunicación con Puntal se realiza vía audios de WhatsApp. Del otro lado se escuchan ruidos de pocillos y tazas. Es hora del desayuno y los primeros clientes comienzan a asomar.

Gabriela cuenta que fue en 1997 cuando partió rumbo a Estados Unidos junto a su pequeño hijo Juan para reunirse allí con su pareja, que había ido a probar suerte unos meses antes. 

Dejó atrás a su amado pueblo cordobés, Melo, y en él a sus padres, hermanos y amigos.

Ya instalada en Estados Unidos, tuvo a su segundo hijo, Tomás. Durante muchos años trabajó como dependiente: fue anfitriona en un restaurante argentino, secretaria y tuvo un empleo en una oficina de un médico hasta que quedó sin trabajo. “Yo trabajaba en archivos médicos y, como la tarea se digitalizó, ya no tuve espacio”, precisa.



Volver a empezar



“Coincide mi pérdida de trabajo con mi divorcio. Esto hace 3 años atrás. Se vendía todo: casa, auto. Me quedaba sin nada. Entonces fue ahí cuando me surgió la idea de hacer mi propio negocio, de generar mi emprendimiento”, comienza a relatar a Puntal.

Sin una formación profesional específica, comenzó a desandar distintas ideas y fue el mate, esta infusión que reúne amigos y convoca a encuentros, la que le dio una salida.

Proviene de una familia de trabajadores. Su papá, Alberto, es comerciante y desde hace varias décadas tiene su negocio en la calle principal de Melo y su mamá Emilia es docente. Por ellos Gabriela supo que trabajando y poniendo empeño todo es posible.  

Comenzó de a poco a buscar un local donde instalarse y lo logró en 2017, pero recién en agosto de 2018 pudo abrir su matería, a la que bautizó como “Mate conmigo”.  

“Fue con mucho miedo, un 7 de agosto de 2018” y señala como coincidencia que fue en ese mes pero del año 1949 que su abuelo abrió su primer negocio en Melo.

“En Estados Unidos no hay ninguna matería. Acá la gente viene a tomar mate en frío o caliente. A los clientes que vienen por primera vez les preparo un mate cocido en un recipiente chiquito y les explico de qué se trata y cómo lo tomamos los argentinos”, dice esta emprendedora.

En el lugar que reside hay muchos negocios argentinos y, por ende, también parte de sus clientes ya conocen de la infusión. 

“Los argentinos también vienen porque les gustan las facturas, sandwichitos y empanadas que hago yo acá”, resalta. 

Consultada sobre cuál es la devolución que tiene de sus clientes que prueban por primera vez el mate, admite que son “germofóbicos”. “Tienen mucho miedo a los gérmenes, por lo tanto la primera vez  se los sirvo como mate cocido, en taza y con hielo, y les explico cómo lo tomamos nosotros”, destaca.



Su nueva vida



Gabriela disfruta de ser la anfitriona de nuevos clientes y dedicarles un tiempo para explicarles de qué se trata la bebida que allí sirve.

“Tengo hasta el día de hoy el ejemplo de mis padres trabajando. Entonces venir a las 6 de la mañana e irme a las 9 de la noche para mí es un disfrute. Me gusta estar productiva. Siempre diferencio entre estar ocupada, que puedo estarlo en cualquier momento, de estar productiva, que es esto de dedicarme a mi empresa”, precisa. 

Y sobre su matería dice: “Es mi nuevo bebé. Mis hijos ya están grandes. Juan estudia en la Universidad de Córdoba (Argentina) y Tomás está acá. Tengo todo el tiempo para mi proyecto”, cuenta entusiasmada.

De su pueblo natal, Melo, extraña a su familia, pero mantiene una fluida comunicación y la visitan periódicamente. “Mi mamá vino por lo menos 15 veces, papá un poco menos. Tengo dos hermanos: Alejandro, que está en Melo, y el más chico, Germán, que vive en Córdoba”, detalla.

La historia de esta cordobesa emprendedora fue reflejada por el diario La Opinión, una publicación dirigida al pueblo latino que vive en Estados Unidos, con el objetivo de mostrar que se puede salir adelante, más allá de todas las adversidades.



Patricia Rossia.  Redacción Puntal