En el acto de inauguración de la última etapa del Centro de Salud, el gobernador Martín Llaryora hizo público un comentario que previamente le había dicho al oído a Guillermo De Rivas mientras miraban un video de las obras en dicho centro sanitario, en el marco de los dos años de gobierno: “¡Estabas más joven!”.
El intendente también largó una risotada a coro con los invitados al corte de cinta, en el inicio de una intensa agenda oficial que le deparó otras sorpresas más, además de elogios por su gestión.
En efecto, Llaryora aprovechó su visita al Imperio del Sur para anunciar una inversión de casi 15 mil millones de pesos para construir el alto nivel de la avenida Presidente Perón, que cruzará la megaobra de la nueva Circunvalación de Río Cuarto, para descongestionar el tránsito urbano hacia el oeste de la ciudad por la ruta 30, y 25 mil millones de pesos más para hacer la duplicación de calzada de la avenida Reforma Universitaria, la repavimentación de 140 cuadras y el cordón cuneta para otras 250, como así también el Parque Alberdi, para los riocuartenses que viven en el sector este.
Se trata del Plan Trienal consistente en obras de infraestructura para Río Cuarto, que apunta, entre otras cosas, a tapar baches y arreglar calles rotas, una de las principales críticas de la oposición.
Es que, durante la campaña a la intendencia del 2016, el por entonces candidato Juan Manuel Llamosas ganó la intendencia con el caballito de batalla de los baches en la ciudad, durante la gestión del radical Juan Jure, y no se podía dejar en bandeja al arco opositor dicho déficit urbano que es notorio en las calles de la ciudad.
Por eso, el aporte de 40 mil millones de pesos que Llaryora le hizo al intendente le vino como anillo al dedo, en un contexto de fuerte crisis económica, donde no abundan los recursos por la caída de la coparticipación y la falta de fondos que antes giraba el Estado nacional.
“Entre 2026 y 2027 va a ser la mayor inversión en los 240 años de historia de la ciudad”, lanzó De Rivas, exultante, en el Complejo Ayup, al enterarse de los anuncios de boca del mismo gobernador.
Allí el discurso de Llaryora tuvo tono de campaña: “No se puede ser el Imperio sin esta Circunvalación”.
La presencia del mandatario provincial en la capital alterna de la provincia no fue una más: tuvo un alto impacto político puertas adentro y puertas afuera del gobierno municipal.
En efecto, por un lado, significó un fuerte respaldo político a De Rivas, el intendente de la segunda ciudad más importante de la provincia, en momentos en que el mandatario municipal necesitaba un envión para arrancar los restantes dos años de gobierno.
Y, por el otro, la importancia política que el gobernador le da al Imperio del Sur, un territorio que le fue esquivo cuando fue elegido mandatario provincial en el 2023.
En esa ocasión, Llaryora ganó la gobernación gracias a los departamentos Capital y San Justo, donde está San Francisco, su ciudad natal, pero perdió en el resto de la provincia y busca no volver a repetir dicha experiencia electoral.
En medio de sus recorridos por el territorio cordobés, el gobernador semblantea cómo está el humor social, qué necesidades hay, cuáles son los reclamos que hacen los cordobeses y qué se pide con imperiosa urgencia, para acercar lo más rápidamente posible las soluciones.
Su olfato político le sugirió que empezara esta tarea cuanto antes, sobre todo porque, en el marco de su carrera por la reelección, sabe que enfrente tiene a un rival difícil: La Libertad Avanza.
Todo dependerá de la decisión que tome el presidente Javier Milei con Córdoba electoralmente hablando: si irá por el gobierno provincial en el 2027 o desechará definitivamente esa posibilidad.
La percepción que se tiene en El Panal es que hoy la prioridad del Presidente en Córdoba es su reelección, es decir que los votantes cordobeses apoyen su proyecto reeleccionista, y no lanzar prematuramente una ofensiva para quedarse con la Gobernación de Córdoba.
Esa lectura política se hizo luego de que asumiera el nuevo jefe de Gabinete de la Nación, Diego Santilli, ceremonia oficial que se hizo en la Casa Rosada y de la que participó Llaryora, tras ser invitado.
Con dicha asunción, se abre una nueva etapa en la relación institucional que hay entre la Nación y la Provincia, cargada de expectativas positivas. “Confiamos en que se profundice el diálogo”, dijeron a Puntal fuentes consultadas.
La buena relación entre Llaryora y Santilli viene de la época de los noventa, en la que ambos eran jóvenes dirigentes militantes del orteguismo y trabajaban por la precandidatura presidencial de Ramón “Palito” Ortega.
Y ese vínculo se mantuvo a través de los años hasta el día de hoy, lo cual no es un dato menor en medio de las turbulencias políticas que vive la Argentina actual.
Concretamente, lo que el Gobierno de Córdoba espera es principalmente que se destraben los fondos que la Provincia necesita para aliviar las cuentas en tiempos de sequía financiera.
Milei finalmente no vino para el debut aéreo de los pilotos argentinos que por primera vez volaron solos los cazas F-16. Sólo se hizo presente el ministro de Defensa de la Nación, Carlos Presti, y demás autoridades militares.
Pero Llaryora sí volverá a pisar suelo riocuartense el jueves próximo cuando encabece el desfile patrio del 9 de Julio. Ese día se reencontrará con De Rivas con quien pasará revista a las tropas en el tradicional jeep militar.
De Rivas le puso fichas a la reelección del gobernador, pero no adelantó si él irá por el Sillón de Mójica por otros cuatro años. Las elecciones en Río Cuarto no serán en el 2027 sino en el 2028.
Frente a las fuertes críticas por los dos años de gobierno, que hablan de “una ciudad más cara, con más deuda, menos respuestas y sin prioridades”, el intendente optó por no responder a sus detractores y directamente mostrar los logros de gestión conseguidos hasta el momento.
Ya comenzó a rodar la rueda de la segunda mitad de su mandato que le deparará mayor exigencia por parte de la gente a la hora de mostrar resultados, frente a un escenario electoral cada vez más complejo, apático y decepcionado con la política.