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La Defensoría del Pueblo de Río Cuarto cumple 25 años

Empezó a funcionar en 1996 y se consolidó como una institución reconocida por los vecinos de la ciudad. Por allí pasaron Alesci, Llamosas, Mugnaini, De Rivas y Rins

Hace exactamente 25 años, el 16 de julio de 1996, comenzó sus actividades la Defensoría del Pueblo de Río Cuarto, creada por medio de la Carta Orgánica Municipal. Inicialmente, funcionó en la estación de El Andino, hasta que se trasladó a su ubicación actual, en el edificio de Sobremonte 549.

Si bien recibe recursos del Municipio para funcionar (pago de sueldos, alquiler del edificio y de todos los gastos operativos), es una institución independiente.

Desde su constitución, la elección del ombudsman está en poder del Concejo Deliberante. Son los ediles los que, a través del voto secreto, definen entre los postulantes propuestos por las fuerzas políticas de la oposición (el oficialismo no puede presentar candidato).

El primer defensor del Pueblo fue Mario Alesci (vecinalismo), quien llegó al cargo con el apoyo de la Unión Cívica Radical, que por aquellos años estaba al frente de la gestión comunal.

Aunque la puesta en marcha del organismo fue avalada por todo el arco político, la elección de Alesci se dio en medio de una fuerte polémica, que llevó a los bloques de la minoría (Partido Justicialista y Frepaso) a no estar presentes durante la jura.

Más allá de los cuestionamientos, el flamante ombudsman entró en funciones y, años más tarde, fue reelegido, hecho que también se vio envuelto en polémicas. Es que entre el primer y el segundo período de Alesci se concretó una intervención liderada por Julio Girard, Pedro Saracho y Orlando Polinori.

Una de las deudas de la Defensoría del Pueblo es contar con edificio propio, con un mejor acceso para las personas que cuentan con movilidad reducida. En algún momento se pensó en trasladarla al sur de la ciudad, pero el proyecto quedó en la nada.

El segundo defensor elegido fue Juan Manuel Llamosas, actual intendente municipal, quien cumplió una sola gestión.

Luego fue el turno de Eduardo Mugnaini y Guillermo De Rivas, quienes también estuvieron al frente durante un período (De Rivas se fue antes de terminar para asumir como funcionario, por lo que Magui Gutiérrez, la empleada con más años de antigüedad, quedó al frente de la Defensoría, hasta que se realizó una nueva elección).

Finalmente, en 2016, el actual defensor, Ismael Rins, fue seleccionado por el Concejo para conducir el organismo (fue reelegido en marzo de 2021).

Con aciertos y con errores, las personas que formaron -y forman- parte de la Defensoría del Pueblo han hecho que el lugar se transforme en una sitio de consulta permanente por parte de los vecinos de la ciudad y la región que encuentran vulnerados sus derechos. Por lo tanto, su constitución fue un logro institucional que mejoró la vida de las personas.

“Ha aportado un mecanismo de defensa para quienes habitan la ciudad”

El actual defensor del Pueblo, Ismael Rins, analizó los 25 años de la Defensoría y dijo a Puntal que la institución ha brindado un mecanismo de defensa para quienes habitan la ciudad. A la vez, destacó el aporte de las distintas personas que pasaron por el organismo.

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“La Defensoría les ha aportado un mecanismo de defensa a quienes habitan la ciudad. No solamente ha funcionado adecuadamente en lo vinculado al Estado, sino que también en lo relacionado con una serie de derechos que tienen que ver con los intereses colectivos y los derechos difusos”, afirmó Rins.

“Es una institución que forma parte del Estado, pero no del gobierno, y que va calando entre lo estatal y lo civil. Se ha construido en pensamiento institucional alejado de la idea de que uno llega y es el fundador de todo lo que pasa. La Defensoría te aleja de ese error de creerte el fundador de todo y te obliga, por un lado, y te invita, por el otro, a construir sobre lo que han dejado los demás”, agregó el defensor.

-En los últimos 25 años las necesidades de los ciudadanos han cambiado. Hoy la agenda pasa por temas como el ambiente y las cuestiones de género, por ejemplo. Da la sensación de que la Defensoría también ha evolucionado en ese sentido…

-Sí, es así. Se incorporó el tema de los migrantes, las cuestiones de género y el cuidado del planeta. Uno de los desafíos de la Defensoría es construir su propia agenda, más allá de la agenda de los gobiernos. Nosotros hemos definido como prioritario el tratamiento de los temas vinculados a las personas con discapacidad y hemos tomado a la vejez como un grupo de atención prioritaria por la vulneración de sus derechos.

-Uno de los puntos que se han reclamado en los últimos tiempos tiene que ver con el mecanismo de elección del defensor del Pueblo, ¿cree que hay que dar el debate?

-Hay que dar el debate, siempre. Decir si el sistema de votación actual es correcto o incorrecto no tiene sentido. Lo que sí tiene sentido es problematizar y debatir. Hay muchísimas formas de elección. En nuestro país hay unas 50 defensorías que tienen distintas formas de elección que van desde el voto directo a la representación tripartita. También están las que cuentan con un sistema parlamentario como el nuestro, que se heredó de la reforma constitucional de 1994. Hay que dar el debate. Los cambios en los que hay una participación real de la gente siempre son importantes.

Nicolás Cheetham. Redacción Puntal