Alrededor de las 21 horas del martes, los habitantes debieron encerrarse en sus viviendas puesto que el aire se enrareció provocándoles problemas de respiración.
“Y una vez más, es terrible el olor a agroquímicos en el pueblo. Vivimos fumigados. Basta”, expuso el periodista Carlos Alaniz, quien se hizo eco de los reclamos que llegaron a la radio local.
Aseguró Alaniz que a pesar de pedir a las autoridades del pueblo soluciones, nunca han respondido. “Tenemos la impotencia que nuestro pedido no es escuchado nunca. Acá no se trata si ésto genera trabajo o da ganancia a alguien. Se trata de la vida de las personas, de los niños que no pueden salir a respirar”, sostuvo el periodista.
Hasta cercana la medianoche, los habitantes de Del Campillo aseguran haber tenido que soportar ese fuerte olor que les provocaba malestar en las vías respiratorias.
Ayer por la mañana las repercusiones seguían. La intendenta electa Ana Zanotto, quien asumirá en diciembre, decidió acudir al Ente de Control Municipal (Ecom) para saber si habían accionado. “En la oficina no estaba ni el encargado, ni el bromatólogo. La persona que estaba ahí nada sabía”.
“Fui a la Policía para ver si había alguna denuncia radicada, pero tampoco había nada. Me encontré allí con la bromatóloga y ante mi consulta me dijo que ella anoche no estaba de guardia. No sabía lo que había pasado. Le respondí que si ella vive en el pueblo, seguramente respiró ese aire, pero tampoco dijo nada”, detalló Zanotto.
También logró ubicar al encargado del Ecom, Eduardo Molina. “Me lo crucé y le pregunté. Según él a las 22 horas del martes salieron a patrullar y encontraron dos máquinas fumigando. Una, a unos 3.200 metros al norte del pueblo y otra a algo más de 2.000 metros al sudeste. Dijo que por estar fuera del ejido urbano no podían hacer nada”.
“Le reclamé que le dé intervención a la Provincia pero nada hizo”, se lamentó Zanotto. Al tiempo que mencionó que en Del Campillo existen al menos unas 20 máquinas aplicadoras que carecen de la autorización de la Provincia para operar. “La ley obliga a registrar los equipos, pero sabemos que no todos lo tienen”, precisó.
La futura intendenta aclaró que intervino porque, al igual que el resto de los habitantes, sufre periódicamente este problema.
Una denuncia a la mañana
Puntal se comunicó con Martín Gutiérrez, director general de Fiscalización y Control, del Ministerio de Agricultura de la provincia, quien indicó que en el área no se recibió denuncia alguna de lo ocurrido en la noche en Del Campillo. No obstante, sí mencionó que en horas de la tarde del martes se receptó una denuncia telefónica, dando cuenta de que en un galpón ubicado sobre calle Urquiza estaban lavando una máquina aplicadora. El denunciante expuso también que su hijo sufría problemas de salud por ello y que, además, las plantas del sector se secaban.
Gutiérrez aclaró que desde la dirección se interviene cuando existe una denuncia, ya sea policial o de algún órgano municipal. “Nuestro proceder es ir al lugar, verificar los hechos, e inspeccionar que la máquina esté habilitada, y que el operario a cargo de la tarea también. Además se debe controlar el tipo de productos que se utilizan y demás, y hasta las condiciones climatológicas”. El director instó a los vecinos a proceder de ese modo, puesto que dan fuerza a la denuncia.
En Del Campillo, los vecinos seguían pidiendo que se adopten medidas urgentes ante la reiteración de fumigaciones en campos cercanos al pueblo ya que, aún con buen clima, la deriva de productos llega a sus hogares.
También en Italó y Villa Huidobro
También el martes, la Patrulla Rural realizó un procedimiento en Villa Huidobro, el campo “San Alberto”, que se ubica en inmediaciones de la localidad, por infracción a la ley 9164. En el lugar se constató que una persona de Laboulaye estaba realizando una aplicación de agrotóxicos con una máquina no habilitada y sin receta fitosanitaria por lo que se labró un acta.
La Fiscalía con asiento en Huinca, a cargo de Marcelo Saragusti, inició días atrás actuaciones de oficio ante dos hechos de derivas de agroquímicos que llegaron a Italó y Villa Huidobro.