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Proyecto ecológico: tres emprendedoras, seleccionadas para un programa internacional

Se trata de las ingenieras agrónomas Agustina Oliva (Del Campillo), Andrea Giordanengo (Río Cuarto) y la contadora Claudia Falco (Del Campillo). Consiste en un invernadero hecho con botellas PET para cultivo hidropónico
 

Las ingenieras agrónomas Agustina Oliva (Del Campillo), Andrea Giordanengo (Río Cuarto) y la contadora Claudia Falco (Del Campillo) conformaron un equipo que se especializó en hidroponía y por las técnicas empleadas quedaron entre las 20 seleccionadas de un programa del gobierno de la provincia, pero ahora son finalistas de un certamen latinoamericano para emprendedores, desarrollado por una ONG y una multinacional.

El esquema fue denominado “Hidro-Green”, apuntando directamente a la ecología y a la multiplicidad de ventajas productivas que tiene la industria hortícola con la hidroponía. Acompaña al proyecto una idea innovadora del reciclado, por lo que el esquema se ubica en un posicionamiento de vanguardia digno de ser tenido en cuenta.

Agustina Oliva es docente del Ipem 219 de Del Campillo junto con Claudia Falco. Ya en la formación universitaria trabó amistad con Andrea Giordanengo y hoy ambas están embarcadas en una experiencia que consideran “maravillosa”.

“Somos ingenieras agrónomas. Nos unió el estudio y, más tarde, la pasión por la hidroponía. Un sistema de producción que, en vez de usar tierra, usa agua con nutrientes para el crecimiento de las plantas. Comenzamos este emprendimiento realizando huertas hidropónicas para el hogar, sistema que aún desarrollamos, a lo cual le anexamos el armado de proyectos hidropónicos comerciales”, explican las chicas, quienes vuelcan sus conocimientos en diversos sistemas de red para darlos a conocer.

La pandemia no ha sido obstáculo para seguir investigando, capacitándose e intercambiando experiencias con emprendedores de otros países.

Este equipo de mujeres amantes de la ecología fue seleccionado dentro de los 20 finalistas del programa “Ideas emprendedoras”, concurso confeccionado por el Ministerio de Industria, Comercio y Minería de la Provincia, y cuyo objetivo es fortalecer emprendimientos cordobeses en su etapa inicial y que se destaquen en términos de originalidad y potencialidad y en la contribución al desarrollo socio-productivo.

“Si bien no fuimos las ganadoras, sí obtuvimos una mención especial del gobierno provincial por cuanto hay sumo interés en potenciar este tipo de técnicas que resultarán indispensables para muchas familias que necesitan una ayuda en la economía familiar”, precisaron.

La misma mirada

Posteriormente se sumó a este equipo de trabajo Claudia Falco, para darle alas a un nuevo proyecto. Además de contadora, es docente en Del Campillo. Comenzó con un proyecto escolar de bioconstrucción, enseñando a sus alumnos el valor de reciclar botellas PET y construir con ellas. Así nace la casa ecológica de botellas.

“Un día nos dimos cuenta de que ambos proyectos tenían la misma mirada sobre el cuidado del ambiente y decidimos unir el invernadero construido con botellas PET con la técnica de hidroponía. Y el proyecto se hizo realidad. Nos impulsan los datos de hoy y hacer algo por el cambio. Creemos que todo gesto suma al cuidado de nuestro ambiente”, comentó Agustina.

Resaltó: “Por un lado, a través de la hidroponía ahorramos hasta un 90% de agua y podemos producir hasta 35 plantas por m2. Además, con esta técnica se tiene la oportunidad de producir alimentos sanos y de calidad; de un sabor, color y textura únicos, sin necesidad de desperdiciar recursos naturales, como suelo y agua”. “Por otro lado, con este invernadero de botellas PET no sólo se logra generar condiciones óptimas para los cultivos, sino que lo más importante es que se promueve la participación social de vecinos de Del Campillo y Río Cuarto, atenuando los efectos ambientales que las botellas producen en el ambiente”, puntualizó.

Asimismo, manifestó: “Actualmente, como emprendedoras estamos en una etapa de prueba de prototipo. En un espacio de 3 metros cuadrados producimos 120 plantas de verduras sustentables al mes y reciclamos 1.200 botellas de plástico”. “Estamos orgullosas de nuestro punto de partida. Por eso queremos seguir creciendo y proyectamos para una primera etapa un nuevo invernadero de 70 metros cuadrados, lo que implica 5.720 botellas recicladas y una producción mensual de 1.136 plantas”, explicó.

Con este proyecto, las tres fueron seleccionadas como emprendimiento de triple impacto para participar del programa "Emprender como impacto", que desarrollan Mayma (ONG) y Mercado Libre.