Salud |

Del diagnóstico precoz a la medicina de precisión: cómo evoluciona la lucha contra el cáncer

Los hábitos de vida, los controles periódicos y las terapias dirigidas marcan un nuevo escenario en el ámbito de la oncología. El doctor Víctor Bove explica por qué la detección temprana sigue siendo una de las herramientas más poderosas

En el marco del Día Mundial de la Lucha Contra el Cáncer -conmemorado ayer-, en Salud & Ciencia decidimos poner el foco en esta enfermedad que, pese a los avances científicos, sigue siendo una de las principales causas de muerte a nivel global.

Para comprender mejor el escenario actual, dialogamos con el doctor Víctor Ángel Bove, especialista en oncología y oncohematología (M.P. 12287 – M.E. 6400/4663), quien trazó un panorama realista y esperanzador sobre cómo está cambiando el abordaje del cáncer.

Embed - Dr. Víctor Ángel Bove

En términos generales, explicó que frente a la enfermedad se vuelve clave trabajar en prevención y diagnóstico temprano. Entre los factores de riesgo más conocidos, el médico mencionó el tabaquismo y el consumo de alcohol, a los que suma el estilo de vida contemporáneo. “Hoy el estrés es una de las causas muy importantes que nos ha llevado a cambiar nuestro estilo de vida”, afirmó Bove.

A esto se agregan los hábitos alimentarios, cada vez más asociados a enfermedades crónicas cuando predominan dietas poco saludables, ultraprocesados y sedentarismo.

Diferencias regionales

Para el profesional, el cáncer no se comporta igual en todos los territorios. Según Bove, existen variaciones vinculadas tanto a cuestiones geográficas como a factores socioculturales y a las políticas de salud pública.

“Por ejemplo, en la Pampa Húmeda y en el centro del país, en lugares socialmente más avanzados, tenemos distintos tipos de cáncer, y el cáncer de colon es mucho más frecuente en nuestro medio”, sostuvo. De hecho, lo ubica como una de las principales causas de muerte oncológica, especialmente en varones.

En contraste, en algunas provincias del norte argentino, como Jujuy o zonas de Santiago del Estero, se observa mayor incidencia de cáncer de cuello uterino. “Eso está relacionado también al tipo de prevención que tiene cada gobierno provincial”, remarcó.

Es por ello que la disponibilidad de programas de detección, campañas de concientización y acceso a controles ginecológicos periódicos puede modificar de manera sustancial la estadística de una región.

Detección temprana

Si hay un concepto que el especialista subraya una y otra vez es el valor de la detección precoz. “Tiene muchísima importancia”, resume Bove.

Y los cánceres de colon y de mama aparecen como paradigmas en este sentido.

En el caso del colon, la colonoscopía ocupa un lugar central. “El cáncer colorrectal tiene la particularidad de que proviene prácticamente en la totalidad de los casos de un pólipo benigno que puede estar silencioso 20 o 30 años. Si nadie lo saca, se transforma en cáncer”, detalla.

Por eso, recomienda que hombres y mujeres se realicen al menos una colonoscopía entre los 45 y 50 años, incluso antes si hay antecedentes familiares o factores de riesgo.

DSC06716

Detectar y retirar a tiempo esos pólipos puede, en muchos casos, evitar que el cáncer llegue a desarrollarse.

En el cáncer de mama, la concientización social ha avanzado más. Mamografías y ecografías mamarias anuales forman parte de la rutina de muchas mujeres, lo que permite diagnósticos en etapas tempranas. Algo similar ocurre con el cáncer de cuello uterino, donde el examen ginecológico, el Papanicolaou y la colposcopía siguen siendo pilares.

No todos los cánceres, sin embargo, cuentan con métodos de screening efectivos. En linfomas, mielomas o leucemias no existe hoy una estrategia de prevención específica. Allí cobra relevancia el control clínico periódico. “Todas las personas adultas deberíamos hacernos un examen médico anual”, aconseja Bove.

Tratamientos

Quizás uno de los cambios más revolucionarios en oncología se dio en el terreno de los tratamientos.

Con décadas de trayectoria, el doctor Bove ofrece una perspectiva histórica elocuente al señalar: “En los años 80, recién salía una droga como el cisplatino. De ahí hasta ahora parece que hubieran pasado ‘200 años’”.

La gran transformación llegó con las terapias biológicas o dirigidas. A diferencia de la quimioterapia tradicional —que ataca tanto a células tumorales como sanas—, estas nuevas drogas se diseñan en función de conocimientos genéticos y moleculares del tumor.

Actúan sobre blancos específicos, inhibiendo o modulando mecanismos clave para el crecimiento del cáncer.

Al respecto, considera que un ejemplo paradigmático es la leucemia mieloide crónica. “Antes no tenía un tratamiento específico y el trasplante de médula tenía una mortalidad cercana al 50%”, recuerda.

En ese marco, entiende que la aparición del imatinib (medicamento de terapia dirigida que inhibe la tirosina quinasa y que se utiliza para tratar ciertos tipos de cáncer) cambió el escenario: hoy, muchos pacientes viven años con buena calidad de vida, tomando una medicación oral de forma continua. “Es como un diabético que toma su pastilla (…) Ya no muere nadie de eso”, resume.

Algo similar ocurre en ciertos cánceres de pulmón. Mediante estudios de marcadores moleculares —a partir de biopsias tradicionales o incluso biopsias líquidas con análisis de ADN en sangre— es posible identificar alteraciones específicas y elegir tratamientos a medida. “Antes, un cáncer de pulmón avanzado no superaba los dos años de sobrevida. Hoy tenemos pacientes con 10 años en remisión completa”, destaca Bove, para mencionar también que algunos, incluso, pueden considerarse curados.

La irrupción de la inteligencia artificial (IA) también empieza a sentirse en oncología. Bove se muestra cauto pero optimista. “Recién estamos ingresando en esto. Va a ser algo muy importante”, sostiene.

La principal fortaleza de la IA, según explica, es la capacidad de procesar grandes volúmenes de información científica. “Hoy es difícil para un médico estar a la vanguardia de todos los conocimientos por la enorme cantidad de estudios que aparecen diariamente. La inteligencia artificial hace que esto se pueda hacer más rápido”, señala. En diagnóstico por imágenes, análisis de datos y apoyo a la decisión clínica, su rol promete crecer en los próximos años.

Acceso y costos

Los avances terapéuticos traen aparejado otro problema: el costo. Muchas de las nuevas drogas oncológicas tienen precios elevados, lo que tensiona a los sistemas de salud, especialmente en países con menores recursos. “El acceso no es tan sencillo. Son medicamentos de mucho costo”, reconoce.

Aun así, considera que en Argentina existe la posibilidad de acceder a la mayoría de los tratamientos innovadores. El proceso regulatorio, que pasa por la aprobación de agencias internacionales y luego por la ANMAT a nivel nacional, habilita posteriormente la cobertura por parte de obras sociales y sistemas como PAMI. Si bien pueden existir demoras o trámites complejos, el especialista señala que, en general, los fármacos más relevantes terminan estando disponibles.

Calidad de vida y cuidados paliativos

Hablar de cáncer también implica hablar de calidad de vida y aquí entra en juego una especialidad a veces poco visible: los cuidados paliativos. “Los cuidados paliativos tienen poca prensa porque se ocupan del final de la vida”, admite Bove.

Sin embargo, considera que su importancia es enorme. Para el profesional, los cuidados paliativos no se limitan a los últimos días, sino que pueden acompañar al paciente en distintas etapas de la enfermedad. Se enfocan en el control del dolor, el alivio de síntomas, el acompañamiento emocional y el apoyo a la familia.

“La calidad de vida se mejora mucho con el manejo del dolor y con un abordaje humano y filosófico del final de la vida”, explica.

Lejos de representar una renuncia, los paliativos buscan que la persona viva con la mayor dignidad y confort posibles, integrando dimensiones físicas, psicológicas y sociales.

Prevención y conciencia social

A modo de cierre, el mensaje que atraviesa toda la entrevista es claro: muchos cánceres pueden prevenirse o detectarse a tiempo. Reducir el tabaquismo y el alcohol, mejorar la alimentación, controlar el estrés y realizar chequeos periódicos son herramientas concretas al alcance de la población.

El Día Mundial de la Lucha Contra el Cáncer funciona, en ese sentido, como recordatorio colectivo. Los avances científicos abren nuevas esperanzas, pero la prevención y el diagnóstico temprano siguen siendo las armas más eficaces.

DSC06726