Río Cuarto |

Denunciado de abusador, cura pampeano deja de ser rector de un secundario

José Padilla, el sacerdote que lleva 16 años en General Pico, se vio obligado a renunciar a un instituto religioso, acorralado por la acusación de un joven entrerriano.

Cuando aún no se acallan las repercusiones por las fuertes condenas a los sacerdotes del Instituto Próvolo que abusaron sexualmente de varios niños hipoacúsicos en Mendoza, la curia se ve salpicada por un nuevo escándalo, esta vez en General Pico, la localidad pampeana ubicada a 317 kilómetros de Río Cuarto.

Allí, el cura José Padilla, de larga trayectoria pastoral, acaba de ser indagado por la Justicia en razón de la denuncia de abuso sexual en su contra que radicó un joven entrerriano.

A raíz de esa citación judicial, el sacerdote presentó la renuncia como rector de un colegio secundario de Pico, el Instituto Nuestra Señora de Luján.

Acorralado por la denuncia de abuso sexual, por la cual la Justicia lo indagó y lo acusó formalmente el viernes pasado, el cura José Padilla presentó su dimisión. 

La información fue confirmada ayer por el abispo Raúl Martín a El Diario, de La Pampa. “El padre presentó la renuncia el Instituto (Comercial Nuestra Señora de Luján) este sábado, y además pidió un tiempo de licencia del oficio pastoral”, destacó.

El prelado santarroseño también confirmó que entre “hoy y mañana” la Iglesia Católica estará respondiendo el pedido de información solicitado por la Justicia. Padilla tuvo que presentarse ante el juez Alejandro Gilardenghi el viernes pasado. Lo hizo acompañado por su abogado Jorge Salamone. Se lo acusó y se lo investiga por “delito contra la integridad sexual agravado por ser miembro de un culto”.

Tal lo apuntado por la publicación pampeana, la Justicia ya hizo un allanamiento en la iglesia Inmaculada Concepción y en el convento de Intendente Alvear, en el marco de la denuncia que radicó el joven Vicente Suárez Wollert, quien es oriundo de la localidad entrerriana de Santa Elena.

El hecho habría ocurrido cuando el joven asistía a la “Fraternidad de Belén”, una comunidad religiosa de capuchinos recoletos fundada por Padilla, identificada como una de las más conservadoras dentro de la Iglesia Católica.

Padilla es una persona muy conocida e influyente dentro de la comunidad de Intendente Alvear. Hace 16 años que es el párroco de la localidad y su congregación maneja además un establecimiento educativo: el religioso es el representante legal del Instituto Comercial Nuestra Señora de Luján.

Días después de conocerse la denuncia pública, la agrupación Sororas Libertarias hizo una protesta en la localidad contra el cura. El viernes 8 de noviembre, antes de que se conociera que la denuncia sería formalmente realizada en la Justicia, le enviaron una nota al obispo Raúl Martín. Allí le reclamaron el apartamiento de Padilla “hasta tanto se resuelva la situación judicial”, advirtiendo que mientras tanto “la jerarquía católica hace oídos sordos”.



Otro religioso bajo sospecha



El obispo Martín también fue consultado por el diario pampeano sobre la denuncia a otro integrante de la Iglesia Católica, el cura santarroseño Hugo Pernini.

“A Pernini se le hizo un proceso (dentro de la Iglesia Católica) desde hace un año, algo que incluso está canónicamente estipulado, por dichos de la supuesta víctima. Porque la supuesta víctima, tanto como la madre, tardaron en venir a dar el testimonio personal”, aclaró Martín.

“Apenas ellos hicieron la denuncia (ante el Obispado) nosotros comenzamos el proceso... para ello se requiere un testimonio y todo lo hizo un canonista del Tribunal Diosesano de Buenos Aires. Siempre se hace así. Y una vez concluido se toma una medida, que fue la que tomé el 19 de noviembre”, agregó.

Y apuntó: “No hubo ninguna demora de la Iglesia como se dice, sino que la supuesta víctima no presentaba su testimonio. En la primera semana de noviembre, durante la Conferencia Episcopal yo mismo aproveché la situación y mandé a Roma el instructivo que había completado. Mi intervención protocolar fue separar al padre Pernini de su cargo”.

“Fue una decisión que tomamos antes de que actuara la Justicia... de hecho a nosotros nos sorprendió lo de la Justicia. Ese fin de semana era el último día que tenía (Pernini) para leer un comunicado para que lo compartiera con la comunidad, nadie nos avisó nada. Aunque parezcan cosas parecidas son muy distintas”, añadió.

“Yo al padre Pernini lo trasladé hace dos o tres años... hay que ser muy tonto para esconder a alquien, como dicen, en la parroquia de al lado. Hasta eso suena hueco. Decir que la Iglesia esconde porque traslada”, sostuvo el obispo.

“Así como alguien habla a escondidas detrás de un nombre con afirmaciones que son muy discutibles... no es verdad que monseñor Poli no le dio bolilla (sic). No todo lo que dice la posible víctima tiene calidad de verdad”, deslizó.



Contrapunto



-Por sus afirmaciones pareciera que no le cree al denunciante... lo trata insistentemente de “supuesta víctima”, le planteó El Diario al obispo Martín.

- No es una cuestión de creer. Es la Justicia. Esto por ahora es una denuncia. Yo no me pongo a discutir en absoluto si hay culpabilidad o inocencia. Yo creo en la víctima y la Iglesia quiere acompañar a la víctima. Lo que pasa es que todo el acompañamiento desde hace un año parece desdecirse en las afirmaciones públicas. Nosotros no hemos terminado el proceso y la Justicia recién empezó. De ninguna manera dejo de creer en la víctima. Lo que digo es que no responde a cierta calidad de verdad. Nosotros queremos estar como nos dice el Papa al lado de la víctima aunque no la conozcamos. Queremos estar cerca creyendo en quien hace una denuncia. Si es importante la búsqueda de la verdad, obremos todos con verdad -reclamó el obispo.