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El asado levantó temperatura en diciembre: subió 16%

En el último mes del año, que es de mayor demanda, los cortes vacunos volvieron a dar un salto pese a las trabas exportadoras

El informe de la inflación que dio a conocer ayer el Indec no sólo tuvo como dato negativo que el promedio general de precios alcanzó el 3,8%, sino que entre los productos que más aumentaron en diciembre se encontraron los cortes de carne. Pero a su vez, no cualquier corte vacuno, sino justamente los que el Gobierno acaba de renovar en su restricción de exportación por considerarlos “los preferidos de los argentinos” y buscar con eso contener el valor en el mercado interno.

Según el propio organismo de estadísticas y censos, el asado aumentó 15,9% mientras que la nalga saltó 12% con respecto a noviembre. Un poco más atrás, el cuadril aumentó 10,8%, la paleta 8,8% y la carne picada 5,7%, siempre según el Indec.

Mientras se conocía esa información oficial, el Instituto para el Desarrollo Argentino (Idesa) publicó un informe ayer haciendo un balance sobre las restricciones de las exportaciones de carne vacuna del año pasado en la que concluyó, anticipando los datos del Indec, que para contener los precios no habían resultado efectivas.

“A lo largo del 2021, y como otras veces en los últimos años, el gobierno estableció cierres de exportaciones a la carne, aperturas parciales, cupos, cortes prohibidos, y precios cuidados. Es decir, una serie de restricciones que tenían por objetivo ordenar al mercado vacuno y contener el aumento de precios internos: ¿Cuáles fueron los resultados?”, se preguntó el trabajo de Idesa.

Y se responde: “Entre mayo y noviembre, período en que se intervino el mercado, Argentina exportó 326 mil toneladas peso producto de carne bovina (incluyendo huesos), un 19% menos que en igual periodo del año anterior. Sin embargo, los ingresos por ventas al exterior fueron levemente mejores en este período (+0,6%), como consecuencia de una importante alza de precios internacionales (+49,6%)”, remarcó.

En este contexto, detalla el trabajo, las restricciones tuvieron dos grandes efectos:

-Por un lado, está lo que se pudo haber ganado: si la industria hubiera podido sostener las exportaciones del año previo, se hubieran obtenido ingresos para el país por unos US$ 400 millones en tan solo 7 meses. Este fue el costo que terminó pagando la balanza comercial.

Por otro lado, tampoco se logró el objetivo primario de frenar los precios en el mercado interno. El valor promedio de los distintos cortes de carne vacuna consumida en el país creció 61% en el último año, aproximadamente 10 puntos por encima de la inflación. Con lo cual los salarios de los trabajadores estables pasaron de poder comprar más de 165 kilos de carne a menos de 143 kilos (una caída de 22%). Como contrapartida, el consumo siguió cayendo a mínimos históricos, encontrándose en 46 kilos por habitante.