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Menos discriminación y más políticas de integración es el pedido de mujeres inmigrantes

En una reunión con autoridades de la secretaría de Derechos Humanos de la Provincia, las referentes de comunidades que habitan en Córdoba manifestaron sus preocupaciones y necesidades. Hay más de 120 mil personas que vinieron a vivir aquí desde otros países

En un trabajo con mujeres referentes de las comunidades inmigrantes en Córdoba, desde la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia de la Provincia dieron a conocer las preocupaciones más frecuentes de estos grupos, entre las que se encuentra el flagelo de la discriminación, y el pedido por más acciones que puedan dar lugar a políticas públicas territoriales.

Se estima que hay en Córdoba más de 120 mil inmigrantes y desde los organismos estatales se busca generar lazos que los integren y den respuesta a sus necesidades.

El Ministerio de Justicia y Derechos Humanos reunió a referentes mujeres migrantes para reflexionar sobre los procesos de integración social y las luchas por acceso a derechos. El trabajo comunitario y en territorio es lo que hace que puedan ser escuchadas y luego eso se transforme en políticas públicas.

De acuerdo a lo manifestado por las autoridades provinciales, los avances se visibilizan a través de la creación de secretarías, direcciones y áreas que atienden las diferentes problemáticas de los y las migrantes. Esta semana se realizó un encuentro en la sede de la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia de la Provincia para poner en común las diferentes situaciones que atraviesan las mujeres migrantes en Córdoba.

En la reunión participaron desde el Área de Pluralismo e Interculturalidad, Emiliana Tassi y Sofia Cortiglia; Marta Guerreño, presidenta de la Unión de Colectividades de Córdoba y coordinadora del área de atención integral a mujeres migrantes perteneciente al Ministerio de la Mujer; Jeryca Massenat, estudiante de Ingeniería Química que vino desde Haití hace cinco años; y Dionisia León, proveniente del Perú y quien participa activamente desde hace 12 años en el Sindicato de Empleadas de Casas de Familias (Sinpecaf).

Según el registro que tiene la Unión de Colectividades de Inmigrantes Córdoba, en nuestra provincia habitan 120 mil inmigrantes. Las mujeres de diferentes edades y procesos de inclusión coincidieron en que en diversos ámbitos donde les tocó transitar sufrieron algún tipo de discriminación.

La reunión coincidió con la conmemoración de los 21 años del asesinato de Marcelina Meneses y de su pequeño hijo Josua Alejandro Torres de 10 meses de edad, a causa de un acto de xenofobia y racismo de un grupo de varones violentos que los empujaron del tren Roca en movimiento, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Voces de la reunión

En el marco de la reunión, las referentes brindaron su visión de la realidad que les toca vivir, como es el caso de Marta Guerreño, paraguaya que radica en Córdoba desde hace 37 años, y que reconoce que con el trabajo coordinado desde la Unión de Colectividades de Inmigrantes Córdoba lograron avances en el reconocimiento de derechos. “Antes se creía que solo inmigrantes eran los europeos y no los que venían de países latinoamericanos”, dijo la referente.

Según el registro que tiene la Unión de Colectividades de Inmigrantes Córdoba, en nuestra provincia habitan más de 120 mil personas inmigrantes. Las mujeres de diferentes edades y procesos de inclusión coincidieron en que en diversos ámbitos donde les tocó transitar sufrieron algún tipo de discriminación.

Guerreño reconoció que la xenofobia o los prejuicios vienen en gran parte del desconocimiento a las realidades de cada país.

En tanto, indicó que los avances en materia de derechos para los migrantes se ven reflejados en la creación de áreas, direcciones y secretarías desde los diferentes ámbitos oficiales que implementan políticas públicas para garantizar o restituir derechos.

En esta línea, Guerreño sostuvo:“Hay que dejar de romantizar la inmigración, no es solo las comidas, bailes y nuestra forma de vestir lo que queremos que se nos reconozca, sino nuestros derechos que nos asisten por habitar este suelo desde hace tantos años”.

En el encuentro, las mujeres que representaron a sus comunidades compartieron algunas situaciones que vivieron desde su llegada a Argentina y dieron cuenta de que si bien se han logrado avances en conquista de derechos aún resta mucho trabajo para lograr una ciudadanía plena”.

Colectividades
La Unión de Colectividades de Córdoba participó de la reunión y manifestó sus preocupaciones.

La Unión de Colectividades de Córdoba participó de la reunión y manifestó sus preocupaciones.

Por su parte, Jerica Massenat, de 24 años y oriunda de Haití, contó que cuando fue a inscribirse a la facultad junto a otras personas haitianas les pidieron un certificado que acreditaran que hablaban español. “Fueron muy exigentes con nosotros, en cambio, con migrantes de otros países las exigencias eran diferentes”, dijo la estudiante.

No obstante, valoró la posibilidad de haber accedido al derecho a la educación, ingresado a la universidad, pero no excenta de atravesamiento de vivencias de prácticas discriminatorias y el no trato de sus compañeros y compañeras, aunque con el tiempo dice que aprendió a ponerse en el lugar del otro y flexibilizarse. “Yo no es que cambié para integrarme sino que pude comprender ciertas diferencias para poder hacer amigos y compañeras”, destacó Massenat.

Finalmente, Dionisia León, peruana de 51 años, vive en Córdoba desde los 26. LLegó a la provincia sola y comenzó a trabajar en casas de familias y seguridad. Formó una familia y a través de sus hijos comenzó a sentirse cada vez más integrada.

“Yo no es que cambié para integrarme, sino que pude comprender ciertas diferencias para poder hacer amigos y compañeras”, indicó Massenat.

El trabajo en el Sindicato fue un proceso natural que se dió por el aprendizaje con otras mujeres frente a la situación de precarización laboral y destrato de muchos empleadores. Pero recalcó que con la “participación en el sindicato quise devolver y enseñar de alguna manera como lo hicieron conmigo”.

Además, durante la pandemia las mujeres se organizaron para el desarrollo de actividades esenciales y desplegar estrategias de sobrevivencia en las comunidades y territorios, reforzando las redes de cooperación y solidaridad, para que la salida sea colectiva.

Articulaciones

En respuesta a este encuentro, desde el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos manifestaron a las mujeres referentes que renuevan el compromiso de continuar trabajando en articulación con el Ministerio de la Mujer para avanzar en la implementación de políticas públicas integrales, que protejan y promuevan los derechos de las personas migrantes, como así también políticas públicas antiracistas, antixenófobas, antidiscriminatorias y contra la violencia hacia las mujeres y que garantice el derecho humano a migrar.