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"Que bajen los niveles de anticuerpos no implica que se pierda la protección"

Lo aseguró la doctora Belkys Maletto, en relación al efecto de la vacunación contra el coronavirus. La bioquímica explicó cómo actúan las vacunas y destacó la campaña de inmunización que se está llevando adelante

La Doctora en Ciencias Químicas Belkys Maletto analizó el avance de la vacunación contra el coronavirus en la Argentina y consideró que el trabajo que se está haciendo es muy bueno. A la vez, la docente de la Facultad de Ciencias Químicas (Universidad Nacional de Córdoba) e investigadora de Conicet se refirió a los miedos que existen por la durabilidad de la inmunidad luego de recibir las dos dosis y aclaró que el hecho de que bajen los niveles de los anticuerpos no implica que la persona pierda la protección.

-¿Cómo evalúa la campaña de vacunación contra el Covid-19?

-Es una campaña sumamente compleja y única, tanto en Argentina como en el mundo. Nunca se ha vacunado en un corto tiempo a tanta cantidad de personas. La campaña es muy buena. Si bien Argentina tiene una buena tradición en lo que es vacunación, estamos frente a una situación única, porque el país es muy grande, hay que vacunar a muchas personas y las vacunas que se usan son varias y cada una de ellas tiene una condición de conservación distinta. Además, algunas vienen en monodosis y otras en multidosis, por lo que es bien compleja la situación. A pesar de todo eso, se está vacunado bien. Estoy conforme y soy optimista. Al mismo tiempo, hay que decir que Argentina replicó una estrategia que le dio buenos resultados a Canadá y Reino Unido, a partir del diferimiento de la colocación de la segunda dosis, con el objetivo de vacunar a una mayor cantidad de personas. Esa fue una decisión que tomaron las autoridades sanitarias y entiendo que fue acertada. Hoy hay que hacer otra cosa. Ahora hay que completar el esquema de vacunación por la amenaza de la variante Delta, ya que para defendernos mejor necesitamos contar con las dos dosis.

-¿Estamos lejos del ideal de completar las segundas dosis frente a la circulación comunitaria de Delta?

-No, estamos bastante bien. La provincia de Córdoba hoy tiene más personas vacunadas con las dos dosis que con una dosis. Es bueno el trabajo. Todos hemos ido a los centros de vacunación y el trabajo es impresionante. Siempre se puede mejorar, pero se ha hecho un muy buen trabajo.

-Desde que se inició la pandemia se planteó que la salida era la vacuna. Sin embargo, ante la mutación del virus se han dado algunos pasos hacia atrás. Hoy los indicadores epidemiológicos del país son buenos, pero se dice que por la llegada de Delta vamos a tener una tercera ola de contagios, ¿se puede decir cuándo vamos a estar en una situación más tranquila?

-En este momento estamos en otra etapa, en un camino distinto al que teníamos hace un año. Tenemos vacunas y hay una buena cobertura. De todas formas, no sabemos lo que puede pasar si se instala la variante Delta. Me refiero a cuando se hace comunitaria y se vuelve predominante. En ese sentido, soy bastante optimista. Si nosotros miramos lo que ocurrió en Reino Unido, donde se vacunó de una manera similar a la Argentina, la variante Delta dejó muchos infectados, pero hubo pocas personas internadas y una baja cantidad de muertes. La relación infectados-muertes ha cambiado muchísimo en ese país con respecto a la primera y la segunda ola y eso tiene que ver, indudablemente, con la vacunación. Si bien hay algunas indicaciones que muestran que las vacunas no tienen una inmunidad tan perfecta frente a la variante Delta, entiendo que van a funcionar y que nos van a proteger. De todas formas, hasta que no esté instalado el problema es difícil saber lo que va a pasar.

-¿Está establecido qué porcentaje de la población tiene que estar vacunada para alcanzar la inmunidad de rebaño?

-El número ha ido variando porque está directamente relacionado con la capacidad de contagiar que tienen las diferentes variantes. Por ejemplo, si la variante es más contagiosa, la persona puede infectar a una mayor cantidad de personas que si es menos contagiosa. Es lo que sucede con la variante Delta. Es decir, Delta tiene una mayor capacidad de contagio. A medida que las variantes tienen mayor capacidad de contagio, esa inmunidad de rebaño aumenta. Al principio se hablaba de un 60 o 70 por ciento de la población y hoy se está hablando de un 80 o 90 por ciento. Igualmente, este concepto de inmunidad de rebaño en este momento no sé si es tan importante, porque las vacunas que se están usando son buenas y nos están protegiendo de la enfermedad grave y de la muerte, pero no de la infección. Por eso decimos que hay que vacunarse, pero continuar con todas las medidas de prevención que conocemos.

-Hay una gran duda en la gente y es que no está claro cuánto dura la inmunidad en las personas luego de haber recibido las dos dosis. Aparecen distintos estudios que hablan de la baja de los anticuerpos a los 6 meses, por ejemplo. También se dice que será necesario contar con un refuerzo, ¿qué se ha visto en ese sentido?

-Es probable que se necesite un refuerzo, la famosa tercera dosis, porque eso ocurre con muchas vacunas. Si vamos al calendario de vacunación vemos que algunas vacunas usan un esquema de una, dos y tres dosis y al cabo de un tiempo un refuerzo. Hoy, hay pocos datos científicos que indiquen realmente que se esté necesitando una tercera dosis. Entonces, es trivial decir que necesitamos una tercera dosis cuando no sabemos realmente si la necesitamos, cuando hay países que no han vacunado ni si quiera con una primera dosis.

-En general, ¿cómo actúan las vacunas?

-Una vacuna es un medicamento que se inyecta a una persona y al cabo de 15 o 20 días queda una impronta en el cuerpo. Dicha impronta son las células o linfocitos de memoria, que son los B y T. Cuando se encuentran con el virus, esos linfocitos reaccionan frente a ese encuentro y defienden a la persona vacunada. Hoy tenemos pocos datos en relación a cuánto dura la respuesta de memoria dada por las vacunas para Covid-19. Hay que tener en claro que la vacuna desarrolla anticuerpos y células de memorias. Sin embargo, por cuestiones de accesibilidad, lo que se mide generalmente son los anticuerpos y ya se ha visto que con las vacunas contra el coronavirus y con otras los anticuerpos van bajando. De todas formas, que bajen los anticuerpos no quiere decir que la persona no está protegida y esto tiene que ver con que tenemos esas células de memoria que nos pueden proteger contra un encuentro con el virus. Para definir una tercera dosis sería importante conocer si los vacunados tienen esa respuesta de memoria y en qué momento la pierden.

-¿Eso aún no se sabe?

-Hay algunos datos. La semana pasada la Dra. A. Gamarnik, que es investigadora del Conicet, publicó un trabajo en el que muestra que en personas que fueron vacunadas en el mes de enero, como los trabajadores de la salud que recibieron el componente uno y dos de Sputnik V, a los 180 días presentan una caída en los niveles de anticuerpos de tipo IgG, que es lo que se mide habitualmente en los laboratorios clínicos. Pero, al mismo tiempo, también observa que a los 6 meses se mantiene la actividad neutralizante, que es una función que tienen estos anticuerpos. Este ejemplo sirve para decir que hay que ver la película completa. Si uno mira solamente los niveles de anticuerpos tipo IgG entraría en pánico porque se van cayendo a los 6 meses. Sin embargo, la capacidad de estos anticuerpos para bloquear el virus se mantiene e incluso en este trabajo se demostró que es mayor en el día 120 que en el día 42 después de la vacunación. También hay datos científicos que indican que vacunados con vacunas RNA mantienen su respuesta celular de memoria al menos 6 meses.

-¿Qué evaluación hace de la combinación de vacunas?

-La combinación de vacunas es una estrategia que se conoce de antes de la pandemia y en general da buenos resultados. En nuestro calendario de vacunación ya tenemos algunos ejemplos, como en el caso de las vacunas para polio durante el periodo 2016-2020. Con respecto a las vacunas para Covid-19, la razón por la que se inició la combinación fue la falta del componente dos de Sputnik V. En Europa también se hizo cuando se suspendió el uso de la vacuna Oxford-Astrazeneca. Había mucha gente vacunada con primera dosis de Oxford-Astrazeneca y, ante la suspensión de la aplicación, a ciegas aplicaron como segunda dosis una vacuna de RNA. Vieron que les resultó muy bien, tal como si hubieran colocado dos dosis de Oxford-Astrazeneca. En Argentina se está haciendo un estudio clínico donde se evalúan diferentes combinaciones y al momento se autorizó el uso de algunas combinaciones. Se evaluaron los efectos adversos y la inmunogenicidad y se concluyó que no había ningún problema, por lo que se avanzó con la combinación de Sputnik V componente 1 con Moderna y Sputnik V componente 1 con Oxford-Astrazeneca. Por lo tanto, la combinación es una buena estrategia. Incluso, en algunos casos la respuesta inmune es mejor que si se aplican las dos dosis de la misma vacuna.

Nicolás Cheetham. Redacción Puntal