Opinión | Editorial |

Aviso de malestar

El paro que concretaron organizaciones sindicales y sociales mostró que el nivel de malestar por la situación económica se está profundizando. En ese marco, el gobierno nacional deberá tomar nota del mensaje, más allá de las interpretaciones públicas que se hagan de la medida de fuerza.

El paro general que concretaron ayer la CGT, las CTA y organizaciones sociales y estudiantiles contra la política económica del gobierno de Mauricio Macri se hizo sentir fuerte en el país y demostró que existe un clima de malhumor motivado por la intensificación de las complicaciones que ya existían para sostener el funcionamiento del mercado interno y el nivel de vida de la población.

Si bien la mayoría de los sindicalistas que condujeron la protesta a nivel nacional son figuras desgastadas y deslegitimadas por sus acciones a lo largo del tiempo, no puede soslayarse que, esta vez, la expresión de descontento y malestar por la situación económica tuvo una intensidad a la que el Gobierno debe prestar atención.

Por supuesto, por un carril irán las interpretaciones públicas que se hagan de la medida de fuerza, con los argumentos ya esgrimidos de que se trató un paro orquestado por un sector del  peronismo, y otra deberá ser la evaluación puertas adentro para tratar de definir medidas que signifiquen un alivio en el marco del complicado presente social pero, sobre todo, generen nuevas expectativas con respecto a los próximos meses.

Según trascendió en las últimas horas, ante los empresarios el gobierno nacional deslizó que se reabrirán las paritarias porque las cifras del 15 o el 20 por ciento de incremento salarial para el año han quedado claramente desactualizadas con respecto a los índices de inflación que se esperan. 

Esa es sólo una parte del problema. La salida no es recurrir al voluntarismo. Porque las empresas sólo podrán afrontar incrementos salariales por encima de las pautas originales si existen reglas claras, financiamiento en niveles razonables, perspectivas de ventas y de una actividad que permita planificar el negocio y sostenerlo en el tiempo. Sin un clima razonable y previsible, cualquier discusión adicional es inconducente.