El Concejo Deliberante avanzará en breve en la aprobación de un proyecto de ordenanza para regular la apertura de nuevos minimercados, autoservicios y supermercados en la ciudad. La normativa vendrá a reemplazar la prohibición que rige desde octubre del año pasado. Sin embargo, y más allá de que algunos puntos pueden llegar a representar una mejora en el esquema actual, hay cuestiones que serán difíciles de ser implementadas por parte de los interesados en abrir este tipo de locales comerciales. Por citar sólo un ejemplo, uno de los requisitos que se quieren imponer es que los establecimientos cuenten con baños para los clientes. Si bien es cierto que la intención es buena, la vara con la que se quiere exigir desde el Estado no es la misma para todos. De hecho, y pese a que existe un proyecto de ordenanza presentado por el propio oficialismo en el Concejo, las entidades bancarias, que a diario reciben a cientos de personas, no tienen la obligación de poner a disposición sanitarios entre sus usuarios. Es decir, desde el Estado se pretende exigirles más a los pequeños y medianos comercios que a los grandes bancos. Es real que en las últimas semanas se iniciaron gestiones con las empresas bancarias para que brinden soluciones a los problemas que comúnmente se dan en sus locales (como jubilados que se descomponen por la espera), pero por ahora no se tratará ningún proyecto para obligarlas a atender mejor a sus clientes. Es correcto que el Municipio intente bregar positivamente por lo que pasa con los ciudadanos que van a comprar a los pequeños y medianos autoservicios y supermercados, pero es mucho más imperioso que empiece a buscar resultados en las entidades que manejan recursos voluminosos, como el caso de los bancos. Máxime si se tiene en cuenta que la gente que recurre a esos lugares tiene que aguardar varias horas para ser atendida y que, en muchos casos, debe esperar en condiciones que no son las mejores. Aunque las pautas para abrir un banco están definidas por el Banco Central de la República Argentina, en ningún lado dice que esté prohibida la posibilidad de que el Concejo y el Municipio se involucren más para lograr que los que ganan millones de pesos al menos analicen la instalación de sanitarios. Sin ánimo de desmerecer el proyecto que en poco tiempo más regulará a los supermercados, da la sensación de que los concejales y funcionarios no están percibiendo acabadamente las necesidades de la gente.

