El inusual desenlace de un intento de robo en una casa del Gran Buenos Aires, frustrado por el feroz ataque de dos perros de raza pitbull que dejaron al ladrón gravemente herido, desencadenó un escándalo luego de que se conociera la noticia de la imputación contra la dueña de los animales, que asimismo iban a ser sacrificados. Aunque la desestimación posterior de ambas sanciones puede aparecer en principio como ajustada a la sensibilidad popular y al sentido común, el hecho de que el anuncio respectivo no haya provenido de la Justicia sino de un funcionario municipal debería redoblar los cuestionamientos al tratamiento institucional del caso.
Aunque la decisión judicial de no accionar contra la dueña de los pitbulls que hirieron a un ladrón puede aparecer en principio como ajustada a la sensibilidad popular y al sentido común, el hecho de que el anuncio respectivo no haya provenido de la Justicia sino de un funcionario municipal debería redoblar los cuestionamientos al tratamiento institucional del caso.
El hecho ocurrió en la madrugada del sábado primero de este mes en una vivienda de la localidad de Los Polvorines, cuando los vecinos llamaron a la Policía al escuchar ladridos y alaridos de dolor de un hombre que había sido atacado por los dos perros que vigilaban la propiedad. El sujeto apareció en el jardín semidesnudo, ya que los animales le habían desgarrado la ropa, con lesiones en la cabeza, los brazos y, en especial, en la pierna izquierda, que luego le sería amputada.
Pero el detonante de la indignación de un gran número de personas, y hasta de una campaña de recolección de firmas que juntó cientos de miles de apoyos por las redes sociales, fue la revelación de las primeras actuaciones llevadas adelante desde la Fiscalía: mientras el herido, a pesar de contar con antecedentes de haber ingresado en otras viviendas con el propósito de saquearlas, no quedó imputado por tentativa de robo sino por "violación de domicilio", la dueña de casa era acusada de "lesiones graves culposas" y los pitbulls quedaban expuestos a la “condena” de ser sacrificados, como suele disponerse respecto de los perros de razas peligrosas cuando atacan y hieren a personas inocentes.
La reacción fue frenada por el secretario de Seguridad de Malvinas Argentinas, partido dentro del cual está Los Polvorines, quien luego de haber salido en defensa de la mujer y criticado las disposiciones de la Fiscalía también se convirtió en vocero del “encarrilamiento” del caso: "Al principio se le abrió una investigación a la mujer por las lesiones sufridas por este hombre. Se le notificó la iniciación de causa, nada más. Nos acercamos a hacer las debidas aclaraciones a la Fiscalía y ahí se cambió lo que era una violación de domicilio, pasó a tentativa de robo, y en cuanto a la causa iniciada a la mujer se decidió con la fiscal que no va a proseguir".
Aun cuando era a todas luces ilógico que la mujer fuera acusada por las lesiones sufridas por un ladrón que intentaba robarle, e injusto que los perros perdieran la vida por haber defendido a su dueña, el problema está en los términos con que el regreso de la razón fue informado a la opinión pública. Da la impresión de que la decisión de no proseguir con la imputación por lesiones culposas fue producto de una especie de acuerdo entre la Fiscalía y el funcionario, una vez que éste le realizó las “debidas aclaraciones” en lo que aparenta haber sido una comunicación de instrucciones sobre cómo debía interpretar los hechos.
La decisión específica sobre el curso de la investigación puede parecer correcta y acaso lo sea. Pero ello no debería llevar a pasar por alto lo que se presenta, al menos en una primera lectura, como una clara violación al principio de división de poderes, que no puede ser avalada para satisfacer un clamor desplegado por las redes sociales.
Pero el detonante de la indignación de un gran número de personas, y hasta de una campaña de recolección de firmas que juntó cientos de miles de apoyos por las redes sociales, fue la revelación de las primeras actuaciones llevadas adelante desde la Fiscalía: mientras el herido, a pesar de contar con antecedentes de haber ingresado en otras viviendas con el propósito de saquearlas, no quedó imputado por tentativa de robo sino por "violación de domicilio", la dueña de casa era acusada de "lesiones graves culposas" y los pitbulls quedaban expuestos a la “condena” de ser sacrificados, como suele disponerse respecto de los perros de razas peligrosas cuando atacan y hieren a personas inocentes.
La reacción fue frenada por el secretario de Seguridad de Malvinas Argentinas, partido dentro del cual está Los Polvorines, quien luego de haber salido en defensa de la mujer y criticado las disposiciones de la Fiscalía también se convirtió en vocero del “encarrilamiento” del caso: "Al principio se le abrió una investigación a la mujer por las lesiones sufridas por este hombre. Se le notificó la iniciación de causa, nada más. Nos acercamos a hacer las debidas aclaraciones a la Fiscalía y ahí se cambió lo que era una violación de domicilio, pasó a tentativa de robo, y en cuanto a la causa iniciada a la mujer se decidió con la fiscal que no va a proseguir".
Aun cuando era a todas luces ilógico que la mujer fuera acusada por las lesiones sufridas por un ladrón que intentaba robarle, e injusto que los perros perdieran la vida por haber defendido a su dueña, el problema está en los términos con que el regreso de la razón fue informado a la opinión pública. Da la impresión de que la decisión de no proseguir con la imputación por lesiones culposas fue producto de una especie de acuerdo entre la Fiscalía y el funcionario, una vez que éste le realizó las “debidas aclaraciones” en lo que aparenta haber sido una comunicación de instrucciones sobre cómo debía interpretar los hechos.
La decisión específica sobre el curso de la investigación puede parecer correcta y acaso lo sea. Pero ello no debería llevar a pasar por alto lo que se presenta, al menos en una primera lectura, como una clara violación al principio de división de poderes, que no puede ser avalada para satisfacer un clamor desplegado por las redes sociales.

