La definición de los dirigentes de la UIA, en particular del vicepresidente, Luis Betnaza, representante de Techint, sobre la “lamentable” reapertura que deberá iniciarse en muchas paritarias cerradas en el primer semestre del año es en realidad una manifestación que intenta colocar al sector de referencia en una posición de concesión. Es, sin embargo, algo que todos los actores de la economía creían como factible que ocurriera aun cuando firmaban para que no. Los de un lado y los del otro imaginaban que era posible un escenario en el que la rediscusión de salarios se precipitara antes de lo acordado. Porque en el fondo, unos y otros estimaban que la inflación iba a ser superior a lo señalado por el Gobierno, con el recalibrado 15 por ciento. Incluso desde la Casa Rosada había voces que lo admitían por lo bajo, más allá de las declaraciones públicas, en especial del ministro Nicolás Dujovne, un defensor a rajatabla de las metas de inflación que nunca lograron cumplirse.
Pero además había numerosas razones que hacían presagiar la opción de revisar salarios. Entre otras cuestiones porque era el único precio de la economía al que se le había asignado un techo concreto. El resto, dólar y combustibles incluidos, habían sido liberados, en particular luego del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) bajo la premisa máxima de que la libre oferta y demanda debía encontrar por sí misma un punto de equilibrio. Aunque a sabiendas de que en Argentina no siempre las reglas generales de la economía funcionan del mismo modo que en un laboratorio, o en otras naciones.
A su vez, en los últimos meses, incluso algunos sectores empresarios empezaron a ver con buenos ojos que se reabran las paritarias para morigerar la caída del consumo este año. De hecho, desde comienzos de 2018 las cifras de las ventas minoristas reflejan retrocesos constantes con respecto al año previo.
En definitiva, el nuevo cálculo de salarios para este año era necesario desde el sentido común y también desde el político. Las proyecciones de inflación hablan de un 30% para diciembre. ¿Era razonable sostener el 15%? Desde hace semanas el Gobierno sólo responde sobre subas de dólar, tarifas y combustibles. No era factible sostener un dique de contención sólo para los ingresos fijos.
A su vez, en los últimos meses, incluso algunos sectores empresarios empezaron a ver con buenos ojos que se reabran las paritarias para morigerar la caída del consumo este año. De hecho, desde comienzos de 2018 las cifras de las ventas minoristas reflejan retrocesos constantes con respecto al año previo.
En definitiva, el nuevo cálculo de salarios para este año era necesario desde el sentido común y también desde el político. Las proyecciones de inflación hablan de un 30% para diciembre. ¿Era razonable sostener el 15%? Desde hace semanas el Gobierno sólo responde sobre subas de dólar, tarifas y combustibles. No era factible sostener un dique de contención sólo para los ingresos fijos.

