Buenas y malas del mercado laboral para Río Cuarto
El informe del mercado laboral que el Indec publicó el jueves mostró una sustancial mejora para los registros de Río Cuarto, uno de los 31 conglomerados que el organismo de estadísticas y censos monitorea en el país. De la provincia, sólo el Gran Córdoba y el Gran Río Cuarto (se suman Holmberg y Las Higueras), están en la lista.
El primer dato y más contundente es que la ciudad pasó de tener 67 mil personas ocupadas a alcanzar 76 mil. Es un incremento muy significativo si se comparan los mismos períodos: segundo trimestre del año pasado contra el de este año, que fue el que se conoció hace 4 días. Por el otro lado, la cantidad de desocupados pasó de 12 mil a 6 mil, otro muy buen dato.
Es importante en este punto advertir que la mejora es contra el infierno. En el segundo trimestre del año pasado fue cuando la cuarentena mostró su peor cara. La pandemia lo haría poco después, con la primera ola desatada en julio, aunque en Río Cuarto su efecto llegaría en septiembre con 3.872 casos positivos de Covid, cuando fue necesario decretar Fase 1 a nivel local. En junio de este año la cifra sería mayor, pero no hubo encierro total: la ciudad registró un total de 4.090.
El primer dato y más contundente es que la ciudad pasó de tener 67 mil personas ocupadas a alcanzar 76 mil. Es un incremento muy significativo.
Pero la parálisis más contundente que hubo en el país se dio entre abril y junio del año pasado. Allí la economía sufrió su impacto más profundo y eso naturalmente terminó golpeando al empleo, especialmente en algunas ramas de actividad como la construcción o el comercio, con muchos locales cerrados. Pero también afectó trabajos informales, changas, que constituyen otro eslabón frágil del empleo en la Argentina.
Por eso cuando los buenos números del último trabajo del Indec se ponen sobre la mesa, el tamiz contextual empieza a morigerar el optimismo. ¿Hay una recuperación sólo de puestos de trabajo locales afectados por la panemia o se trata de algo más?
Para la respuesta de la pregunta hay un dato que puede ser útil. Y eso es el último registro del mismo período anterior a la pandemia. Por eso es bueno remontarse al tramo abril-junio de 2019. Ese registro tiene ya el efecto del inicio de la crisis económica de 2018 y que todavía se mantiene, aunque con dos pozos importantes: el desatado tras las primarias de aquel año, y la llegada de la pandemia en 2020.
Es importante en este punto advertir que la mejora es contra el infierno. En el segundo trimestre del año pasado fue cuando la cuarentena mostró su peor cara.
Lo cierto es que en el segundo trimestre de 2019 había en el Gran Río Cuarto 79 mil ocupados, 3 mil más que ahora. De ese número se cayó a 67 mil en plena cuarentena y ahora se aumentó a 76 mil. Todavía la ciudad, a dos años de aquel registro, no recuperó la cantidad de trabajadores activos.
Pero haría falta cruzar además allí una variable más: la población, según la Encuesta Permanente de Hogares, pasó de 176 mil a 179 mil en dos años. Eso haría que proporcionalmente haga falta crecer un poco más que 3 mil puestos de trabajo para mantener la misma relación entre habitantes y trabajadores.
Hay allí otro número importante, porque hay que destacar que sólo están ocupados (con empleo) el 44% de los riocuartenses. En el 56% restante están los menores, los adultos mayores y los desocupados. Esa relación, aunque parezca baja, es algo mejor que en el promedio nacional: ahí alcanza 41,4% y 58,6% respectivamente.
La comparación con 2019 muestra además que los desocupados ascendían a 5 mil. En 2020 trepó a 12 mil y ahora bajó a la mitad. Entonces, tampoco en desempleados el registro volvió a los niveles de hace dos años.
Dentro de la población económicamente activa muestra, como consecuencia de todos estos datos, un retroceso también. En 2019 había 84 mil personas dentro de esa categoría que engloba a los ocupados y a los que buscan trabajo. Son los que están considerados dentro del mercado laboral por la estadística. O tienen, o buscan empleo. Ahora ascienden a 82 mil. En el pozo del año pasado descendió a 79 mil y tuvo la peor relación con la población total.
Lo cierto es que la generación de empleo es reconocida como una de las grandes demandas que se expresaron en las urnas el 12 de septiembre. Lo admite incluso el propio oficialismo nacional. Pero hay allí un serio déficit que se viene expresando a lo largo de la última década, en donde el estancamiento de la economía tuvo como correlato un estancamiento en los puestos de trabajo, especialmente en el sector privado. El sector público creció algo, pero eso no siempre es una buena noticia, especialmente cuando se observa que como contrapartida no hay mejores servicios por parte del Estado.
Lo interesante de la última década es que contempla tres gobiernos diferentes. Desde 2011 hubo un mandato de Cristina Fernández de Kirchner, uno de Mauricio Macri y medio de Alberto Fernández, que tiene dos años más por delante. Y resulta atractivo eso porque se probaron diferentes recetas, todas con el mismo final.
Al fracaso en el mercado laboral no se lo puede observar de manera aislada sino en el contexto del desempeño económico del país que permanece con un PBI estancado. Por eso resulta cuestionable cuando las recetas se anuncian sólo teniendo en cuenta al primero, sin contemplar cómo generar más riqueza, crear empleo y lograr que cada vez menos argentinos dependan de un plan para poder sobrevivir.
Tal vez hasta el 14 de noviembre se escuchen muchas propuestas en ese sentido.
Gonzalo Dal Bianco. Redacción Puntal