Orlando Castellani, un decano de la maquinaria agrícola argentina

Ingresó a la empresa Apache en 1970 invitado por su hermano que ya se desempeñaba en la metalúrgica. En 1994 decidió fundar Ombú y hoy le da trabajo a 430 personas en forma directa y suma 20 talleres que le brindan servicios de forma satelital. Expresidente de Adimra, pide reforzar el mercado interno y cuidar el empleo

 

La maquinaria agrícola sigue mostrando números en rojo a nivel nacional a pesar de la mejor campaña agrícola que tuvo el país en comparación con la del año previo dominado por La Niña. Pero no es la primera tormenta que el sector atraviesa y algunos con muchos años de trayectoria recuerdan momentos similares. Aunque en general advierten que en los últimos 20 años mayormente se dieron procesos de expansión en el sector, a excepción de esta etapa final. Tal vez uno de los más experimentados en esa materia sea Orlando Castellani, expresidente de Adimra y fundador de la empresa Ombú, radicada en Las Parejas, Santa Fe. Desde allí logró que la marca sea una de las más destacadas en el concierto nacional y hoy ocupa a 430 personas de manera directa y da trabajo a una veintena de talleres.

En diálogo con I+I CBA, Castellani repasa el contexto actual, pide políticas para cuidar el mercado interno y las industrias argentinas, pero también para fortalecer la educación y mejorar su calidad en todos los niveles. Y remarca: “Lo importante sería que más allá de la inteligencia artificial, el ser humano pueda tener un trabajo digno, atención de la salud, vivienda propia y una educación de calidad que es lo principal y por eso valoramos tanto las escuelas y las universidades, que deben garantizar esa formación y el acceso gratuito para que todos puedan capacitarse y no sea sólo para unos pocos, para unos privilegiados. Por eso no puede dejar de tener el apoyo oficial”, planteó el histórico dirigente industrial.

¿Cómo está el sector de la maquinaria agrícola hoy en Argentina?

El panorama hoy en el sector es un poco dispar. En algunos sectores la baja en las tasas que promocionaron algunos bancos, especialmente estatales, aunque también algunos privados, y que se vieron en las últimas exposiciones del campo, permitieron que algunos productores se animaron un poco y algunos rubros de maquinaria agrícola tuvieron una venta que mejoró algo lo que veníamos teniendo. Pero sin revertir la caída que se observa en general.

¿Qué es lo que mejor funciona hoy?

Lo que más se mueve en estos meses, dentro de un contexto de escasez, son las sembradoras. Es una herramienta que para el productor es necesaria, cada vez viene más tecnificada, con mayor precisión. E incluso es un rubro que hasta aquí no tiene amenaza del exterior, al menos hasta ahora. Porque tenemos cerca a Brasil, que es un productor muy importante y siempre es un riesgo si se avanza, por ejemplo, en la apertura de importaciones como parece que pretende el actual Gobierno. De todos modos, por ahora en sembradoras no están incursionando mucho. Sí lo hacen en otros productos, pero que de todos modos tampoco ingresan demasiado por falta de divisas y otras cuestiones que están actuando de freno. Pero si realmente dejan todo liberado y que se pueda importar todo, nosotros no estamos en condiciones de competir porque no tuvimos posibilidad de contar con políticas que nos permitan estar en igualdad. En Brasil hay una defensa de su industria y siempre la hubo, más allá del espacio político que gobierne. Allí hay políticas que no cambian, un poco más o menos, pero van generalmente en un mismo sentido respecto a su sector productivo. En cambio aquí parece que se privilegia lo del exterior, bajo la consigna de abrirse al mundo. Desde Adimra siempre decimos que nosotros no estamos cerrados, pero necesitamos contar con apoyo, como ocurre en todos los países, que defienden su trabajo y su producción. Otros países tienen otras condiciones y nosotros necesitamos tiempo y apoyo para poder competir. Pero insisto en que ojalá podamos tener un país más industrial, porque todos los países desarrollados socialmente lo fueron apoyando a la industria.

Es un rubro, el de la maquinaria, que además es sumamente federal, en cada pueblo de Córdoba o Santa Fe hay una taller, una pyme…

Hay muchas fábricas de maquinaria agrícola en el interior del país, especialmente en la zona central, con mucha mano de obra ocupada. Es que al desarrollarse una, genera un desprendimiento, u otra que se integra y se conforma un entramado. Y para el bien del país, las pymes son las que más empleo generan; pensemos que prácticamente el 70% de la ocupación está en las pymes. A todo eso hay que hacer esfuerzos por mantenerlo. Por ejemplo, sería muy bueno que dentro de lo que se viene impulsando desde el Gobierno con la Ley Bases y el RIGI, se obligue a que ocupen mano de obra argentina y no que venga todo del exterior. Y también se trabaja en una ley pyme a la que Adimra hizo un aporte importante y esperemos que pueda avanzar porque ya se lo presentamos al Presidente, a la oposición, a legisladores. La intención es defender todo lo que sea nacional, porque si no va a llegar un momento, como ya ocurrió, en el que las empresas no pueden continuar y se vuelven importadoras. Eso no es beneficioso y lo tenemos que entender. Hay que valorar el trabajo argentino y que cada uno pueda tener su ocupación.

El RIGI tiene el foco en otro lado, lejos de las pymes metalúrgicas…

Sí, está muy enfocado en industrias de características extractivas, que no vemos que esté mal, pero sí faltaría incorporar que todo lo que se pueda producir en Argentina para llevar adelante esos proyectos se realice en industrias nacionales; que aquellas que inviertan puedan proveerse de productos nacionales. Eso se está gestionando y esperemos que pueda concretarse.

¿Cuánto hace que trabaja en el sector?

Comencé en Apache, cuando mi hermano, fallecido en la pandemia, me invitó a que fuera a trabajar ahí en 1970. Él ya estaba desde antes en la planta. Ahí estuve hasta 1990 cuando dejé la dirección y pasé, junto a mi suegro y algunos compañeros de trabajo, a crear Ombú. Mi suegro nos facilitó unas instalaciones precarias que tenía y de a poco nos fuimos desarrollando, con mucho trabajo y mucho esfuerzo, como todas las pymes nacionales que le ponen mucha pasión y voluntad. Además, en los pueblos y pequeñas localidades del interior tenemos una convivencia permanente y por eso la importancia que tiene no sólo que la empresa pueda tener su resultado económico positivo, algo difícil hoy de conseguir, sino la posibilidad de darle trabajo a la gente porque además somos todos compañeros, convivimos en las localidades. Algo diferente a lo que puede ser por ejemplo un desarrollo de actividades financieras que se concentran más en grandes centros y con menos mano de obra. Esto es distinto, y genera una riqueza más allá del resultado económico.

“Hace poco estuvimos con Adimra en Río Cuarto y recuerdo haber pasado por la Facultad que es un ejemplo mientras hoy estamos discutiendo si van a tener o no presupuesto, cuando ahí se forma la gente que necesita el país para poder competir a nivel internacional con su producción”

Son 54 años en el rubro…

Llevó sí 54 años en total entre los 20 que estuve en Apache y los 34 que llevamos con Ombú. Hay mucha gente que empezó incluso antes, con mucha historia y permanencia. Como mi hermano por ejemplo.

¿Cuántas personas trabajan en Ombú hoy?

En Ombú fuimos creciendo, especialmente desde 2003 y 2004 y llevamos casi 20 años de mejora, con algunas subidas y bajadas. Incluso en los últimos años hubo alguna dificultad, no es exclusivo del momento actual. Somos 430 personas actualmente y además damos trabajo a terceros, unos 20 talleres, que a su vez tienen sus trabajadores. Por lo cual es necesario siempre tener actividad para mantener todo eso en marcha.

La empresa no sólo destina producción al mercado interno sino que también exporta…

Si bien es importante poder exportar, el 80 u 85 por ciento de la producción es mercado interno, por lo cual es muy relevante. Por ahí algunos que no conocen esto dicen que agrandando algo el mercado externo ya se superan los problemas, y no. Es necesario fortalecer el mercado interno con medidas que apuntalen esto. Lo bueno es un mercado interno fortalecido y un mercado externo complementario que ayude, porque es valioso. Es como cuando se habla de campo o industria y la verdad que necesitamos de los dos, que sean complemento. Como decía Aldo Ferrer, el país necesita más campo y más industria.

Vivió un cambio tecnológico increíble para el sector en estas cinco décadas…

Todos los cambios son muy veloces, y hoy tenemos el tema de la Inteligencia Artificial. Esperamos que venga a sumar y a darle posibilidades a la mayoría de la gente, que no sea para un sector minoritario. Lo importante sería que más allá de la inteligencia artificial, el ser humano pueda tener un trabajo digno, atención de la salud, vivienda propia y una educación de calidad que es lo principal y por eso valoramos tanto las escuelas y las universidades que deben garantizar esa formación y el acceso gratuito para que todos puedan capacitarse y no sea sólo para unos pocos, para unos privilegiados. Por eso no puede dejar de tener el apoyo oficial.

¿Además de maquinaria agrícola, Ombú hace maquinaria para higiene urbana?

La higiene urbana es una rama de actividad de Ombú y muchas cosas vinculadas a eso las tercerizamos y otras son de importación porque cuentan con una tecnología muy avanzada que no se hace en el país. Pero lo principal nuestro es la maquinaria agrícola y todo lo que tiene que ver con remolque.

Máquinas agrícolas OMBU S.A.: se funda en diciembre de 1990, en un establecimiento ubicado en el corazón de la ciudad de Las Parejas. Comienza su producción fabricando equipos de labranza y fertilización, para luego a corto plazo, incorporar otros productos a su línea de producción. A partir del año 1993 la empresa comienza a posicionarse muy fuertemente en el mercado nacional, con el producto emblema de la marca: las tolvas autodescargables.