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"Siento mucha pasión por el juego, fue así como jugador y es así como entrenador"

Sebastián "Sepo" Ginóbili es el DT de Instituto de Córdoba y en diálogo exclusivo con Puntal AM tocó todos los temas, la cuarentena, su infancia y el legado de Manu

“Sepo” Ginóbili es el actual entrenador de Instituto de Córdoba y es el segundo de la dinastía bahiense, en el medio de Leandro y de un tal Emanuel. Después de veinte años como jugador profesional, desde hace siete es entrenador con gran futuro y con mucho por dar toda-vía.

El presente lo ubica en el pode-roso Instituto, subcampeón de la Liga Nacional detrás de San Lorenzo, y por supuesto que la charla comienza con el momento en la actualidad, esperando fecha para volver a competir.

-Ha sido un tiempo muy raro, uno está acostumbrado a estar en la cancha o en viaje, jugando muchos partidos y sobre todo en esta etapa que sería de definición. Estamos con la incertidumbre si se puede seguir jugando o no, en el primer mes hacíamos entrenamientos vía zoom, sobre todo mantenimiento físico más alguna que otra charla, pero el tema es que fue pasando el tiempo, alargándose la cuarentena y ya no tenía mucho sentido sumar horas de entrenamiento porque más adelante va a haber que arrancar de nuevo, cortamos un poco con eso y estamos en una vida más de encierro esperando las decisiones que tome la dirigencia.

-Con el paso del tiempo, ¿Cómo recuerda la infancia en Bahiense del Norte?

-Crecimos con el club muy cerca de mi casa. A mediados de los ochenta mi casa era la continuidad del club, entraban los entrenado-res, jugadores, compañeros y de ahí íbamos todos en banda. Era como cualquier barrio de la ciudad de Córdoba, Bahía es muy parecido en ese sentido, donde todo está muy ligado al club, la familia, los amigos el básquet estaba todo muy relacionado y debido a que mi papa fue jugador, presidente, entrenador, ya de chico nos llevó. Nuestra infancia y adolescencia giro en torno a Bahiense del Norte que es el club de nuestros amores.

-¿Cómo dimensiona hoy la figura de Manu?

-En los últimos años es como que vamos tomando con más naturalidad todo lo que ha logrado Emanuel, no solamente en los años NBA, sino también en la Selección y jugando en Italia en un nivel muy superior a lo que es el argentino. Fue logrando objetivos rápidos altos y de muy buena forma. Cree-ría que cuando se retiró me cayó la ficha, con todo lo que pasó en el mes previo a la fiesta del retiro de la camiseta, los jugadores que ha-blaban y los entrenadores que nos-otros mirábamos hace 25 años por televisión que estaban hablando de él. Lo que generó ese día en la gente fue algo increíble. Primero por lo que era nuestra infancia donde crecimos viendo a los Chicago Bulls y veíamos eso como un mundo totalmente diferente, inal-canzable, como un sueño y que pasaran 25 o 30 años y que Emanuel sea parte de ese cúmulo de estrellas era impensado, nadie hubiera imaginado todo esto. Ni él mismo, por más que haya tenido el sueño, de ahí a que sea realidad era impensado.

-En términos basquetbolísticos, ¿hacia donde evoluciona el juego hoy? De repente vemos en la NBA que jugadores que superan largamente los dos metros cuentan con una ductilidad fuera de lo común por ejemplo y marcan una gran diferencia.

-Me parece que la NBA ha evolu-cionado mucho y eso a partir de las estadísticas avanzadas, hoy los equipos por estadística son más efectivos en línea de tres puntos y cerca del canasto. El juego de es-paldas al mismo prácticamente no existe, salvo alguna superestrella que juegue así. Hoy es mucho más intenso, más vertical, los espacios se están agrandando, se tiran tiros de ocho o nueve metros como si fueran tiros libres, creo que el básquet va hacia ahí, por lo menos en la NBA. Yo no veo a nivel FIBA eso, pero la evolución lleva a que la NBA busque perfeccionar su juego a través de las estadísticas que son las que mandan, con parámetros que son claves. El porcentaje de tiros de tres puntos, comparado con uno que vale dos de larga distancia, que si bien es mayor, no hace la diferencia como lo es el tiro de tres. La Liga se está acomodando mucho al tema físico y estadístico y aparecen jugadores todos los años de una manera impresionante y se adaptan de chicos a la manera en la cual jugaran más adelante. El caso de Luka Doncic (esloveno de los Dallas Mavericks) que viene de ser determinante en el Real Madrid y que los últimos dos años en la NBA fueron increíbles, muy dominante e imponién-doles el toque FIBA que lo hace especial. Pero el caso de Lebron James, James Harden, Kevin Du-rant, Clay Thompson, toman todos tiros de nueve o diez metros con suma facilidad.

-¿Cuándo se dio cuenta que iba a ser entrenador?

-Yo jugué profesionalmente veinte años y en los últimos cinco me di cuenta que quería estar vinculado al básquet de alguna manera. Al principio estaba más orientado a la formación de chicos entre quince y diecisiete años que es cuando están por dar ese salto de calidad. Pero me encontré con na propuesta de Bahía Básquet que no pude rechazar porque era muy tentadora, y ya llevo siete años de entrenador. Un poco fue la evolución que tuve como jugador, las ganas de seguir ligado al bás-quet y el amor que tengo por el juego, eso fue lo que me orientó para dirigir.

-¿Cómo se define como entrenador?

-Siento mucha pasión por el juego, lo fui como jugador y lo soy como entrenador. Trato de dar el lugar al jugador para que tome decisiones en un marco donde pueda crecer como jugador y convencerlo de que cada día juegue mejor, con más intensidad, porque el básquet mundial tiende a eso y trato de adecuarme a los tiempos que corremos y sobre todo llevar al jugador a seguir creciendo, que pueda tomar decisiones, que pueda equivocarse y a partir de ahí pueda crecer. Igualmente un entrenador es mejor con los años de experiencia, yo llevo siete y toda-vía siento que tengo mucho por aprender, ojalá que con el correr de los años pueda seguir cumpliendo objetivos y desarrollándome en lo que hago.

- ¿Qué jugadores disfruta de ver?

- Me gusta ver a Luka Doncic, tamién veo mucho FIBA con la Euroliga, lo que está haciendo Campazzo en Real Madrid es impresionante, el español Llull, el griego Spanoulis, el serbio Milos Teodosic, muchos muy buenos que si no están hoy en la NBA es porque están jugando en grandes equipos europeos. Hoy la NBA en-tendió el juego y se abrió al mundo, antes había pocos extranjeros y hoy hay un montón.

-A comienzos de este mes de junio han creado una asociación de entrenadores y entrenadoras ¿cómo ve hoy la participación femenina en el básquet?

-Me parece que la unificación es algo natural. Antes se hablaba de entrenadores y estaban incluidas las mujeres, pero está bien la dife-renciación. Vivimos un mundo mucho más integrado, está bien esa diferencia en el nombre, de decir entrenadores y entrenado-ras. Pero siempre el básquet feme-nino fue importante en ámbito nacional y hoy cada vez tiene más protagonismo y trascendencia y cada vez hay más chicas jugando. Es un gran avance que hemos te-nido el hecho de poder integrar-nos todos en un colectivo más allá de la diferencia de sexo.

Javier Albarracín. Redacción Puntal