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Estudiantes ya empezó a pensar en lo que será la temporada que viene

Después de la derrota con Atlanta y sin chances de acceder a los playoffs por el segundo ascenso, el Celeste ya comenzó a delinear lo que será el futuro. El viernes enfrentará a Chacarita en San Martín

El tiempo es una de las necesidades que tiene cualquier empresa deportiva. Tanto antes de comenzar como una vez empezado, cualquier proyecto debe contar con un período lo suficientemente importante para poder trabajar. Eso es lo que tendrá Estudiantes para iniciar la planificación de lo que será la próxima temporada de la Primera Nacional.

La derrota del viernes por la noche ante Atlanta fue el último trago que quedaba en la botella de esta complicada temporada 2021 para Estudiantes. Los partidos que seguirán ya no tendrán impacto en esta campaña. Es por eso que la dirigencia que encabeza Alicio Dagatti ya está pensando en cómo hará que estos encuentros que quedan puedan ser de utilidad para el futuro.

La temporada que empieza a cerrarse por anticipado justamente no tuvo el tiempo necesario para gestarse de la mejor manera. Los cronogramas afistas nunca fueron los mejor organizados, sumados a los problemas que trajo la pandemia, el de la Primera Nacional 2021 complicó a muchos de los equipos que fueron protagonistas en el campeonato 2020/2021. Entre ellos estuvo Estudiantes.

El Celeste tuvo un año excelente y estuvo cerca de llegar a la Liga Profesional en dos oportunidades. Aquellas definiciones por penales ante Sarmiento y Platense hicieron que Estudiantes terminara su año en la segunda quincena de enero. Mientras todos los demás equipos ya tenían sus ojos puestos en lo que se venía, el León todavía estaba intentando procesar todas las emociones vividas. Por poner algunos ejemplos, Tigre, Barracas Central o Almirante Brown de Isidro Casanova –los actuales líderes-, ya empezaban a armar planteles y cuerpos técnicos, cuando en la avenida España todavía se competía. A ese escaso margen de tiempo se le sumó la problemática de tener que reconstruir un plantel y elegir a nuevo un cuerpo técnico. Desde que asumió en 2015, la actual dirigencia sólo en el 2016 se vio ante complicaciones similares. A partir de allí, se apostó a un proceso a largo plazo que trajo buenos frutos. Los ciclos exitosos se fueron sucediendo uno detrás de otro y no hubo necesidades de cambios de timón ni renovaciones absolutas.

El 2020, por lo bueno que fue, trajo consigo la salida de la base del equipo. Se fueron jugadores que hacía mucho estaban en el club y lo hicieron hacia la Liga Profesional. También aquellos que reforzaron el equipo para la Primera Nacional y cumplieron una gran tarea. Gastón Benavídez, Bruno Sepúlveda, Lucas Suárez, Nicolás Ferreira, Yair Arismendi y Adrián Peralta son algunos de esos jugadores que fueron importantes en las brillantes campañas del ciclo de Marcelo Vázquez y partieron buscando nuevos objetivos. El propio entrenador dejó su cargo siendo conscientes tanto él como la dirigencia de que era un buen momento para cerrar de la mejor manera su travesía en la avenida España.

Trabajando contra reloj, la dirigencia apostó por un entrenador que había dejado una muy buena impresión y que sostenía sus trabajos en el largo plazo. Gerardo Acuña arribó con una idea clara de juego, se trató de armar un plantel competitivo, con la idea de que desde las inferiores se completará la nómina. El equipo no arrancó de la mejor manera, pero con el correr de las fechas empezó a encontrar un funcionamiento. Justo cuando parecía que tomaba envión, después de un buen triunfo en Mataderos ante Nueva Chicago, llegó el parate por la segunda ola. Casi al mismo tiempo, se produjo la salida de Néstor Ortigoza, quien fue llamado por San Lorenzo.

Luego de ese parate, el equipo no volvió a arrancar. Tuvo sus buenos momentos en algunos partidos, pero poco a poco se fue diluyendo. Casi sin opciones en ofensiva, se quedó sin gol. Si bien es uno de los equipos con menos goles en contra, también es de los que menos han convertido. Esa ausencia de números en el marcador propio trajo como consecuencia una seguidilla de empates anodinos. En varios de esos encuentros el Celeste comenzó arriba, pero no pudo sostener ese resultado.

Mientras en la cancha pasaba eso, afuera se daban algunos problemas, que determinaron la salida del equipo de Víctor Beraldi. Además, Javier Ferreira e Ibrahim Hesar quedaron afuera de la consideración del DT. En un plantel corto, la baja de esos nombres de experiencia también se sintió.

Ese cóctel determinó la salida de Acuña del banco de suplentes. El ciclo del Toro duró seis meses y un total de 25 partidos, con cinco triunfos, catorce empates y seis derrotas. Sacó un 38,66% de los puntos que puso en juego.

La salida de Acuña y la situación en la que dejó el equipo trajeron recuerdos de cosas que no se veían desde hace mucho en el Candini. Para encontrar un momento así hay que pensar en torneos federales, en los ciclos de Cristian Domizzi o Germán Martellotto. Ni hablar de una racha negativa de diez partidos sin ganar.

La imagen ante Atlanta, ya sin el Toro en el banco, fue la de un equipo que necesita cambiar de aire para cerrar el torneo de una mejor manera. Seferino Flores tendrá ahora una semana completa de trabajo para darle otra impronta de cara al duelo del viernes que viene ante Chacarita.

Mientras los encuentros van pasando, la dirigencia ya está pensando en el futuro. Algunos de los integrantes del actual plantel ya no seguirán en el Celeste. Los más jóvenes tendrán minutos para mostrarse y sumar experiencia para lo que se viene, como lo ha hecho Tomás Correa. Estos partidos permitirán dar cuenta de quiénes son los jugadores que pueden aportarle cosas al club en el futuro.

Estudiantes ya puso la cabeza en el 2022. Para el Celeste, es tiempo de reconstrucción pensando en el futuro.

Tigre quiere la punta

Tigre, escolta del líder Almirante Brown, intentará no perder pisada al vanguardista en el choque que sostendrá hoy con Quilmes, por la 25ta fecha del campeonato de la Primera Nacional de fútbol.

El partido, correspondiente a la Zona A, se jugará en el estadio Centenario, a partir de las 21.10. Habrá televisación en directo de la señal TyC Sports y el árbitro será Hernán Mastrángelo.

El conjunto de Victoria, que a mitad de semana avanzó a los cuartos de final de la Copa Argentina tras vencer en los penales a Defensa y Justicia (5-4), reúne 43 unidades en la clasificación y está por debajo de la línea de Almirante Brown (46), que el viernes último obtuvo un excelente triunfo en Córdoba sobre Belgrano, por 1-0.

El entrenador Diego Hernán Martínez evalúa la posibilidad de mantener en la valla al arquero Gonzalo Marinelli, de muy buena actuación frente al Halcón y ya recuperado de una fractura de tibia que sufrió en febrero pasado.

Por el lado de Quilmes, el DT Facundo Sava prevé realizar diferentes modificaciones en la alineación, respecto de lo exhibido en el anterior cotejo con Agropecuario de Carlos Casares (1-3), hace dos semanas aproximadamente.

En la valla, Rodrigo Saracho irá por Matías Budiño. En el sector defensivo, Agustín Bindella entrará por Ramiro Arias.

Además, en la zona central, Emanuel Moreno se perfila para ser el reemplazante de Mariano Barbieri; Tomás Bottari ocupará la plaza de Matías Villarreal y Adrián Calello, que ya cumplió la suspensión, entrará por Brandon Obregón.

En el ataque se producirá una nueva variante en el Cervecero con la entrada de Mariano Pavone, con lo que el equipo modifica el dibujo táctico y jugará un 4-4-2 más clásico.