Con buen ritmo, se vendieron las primeras entradas en la sede del club
El lunes 2 de marzo de 2020 fue la última vez en la cual Estudiantes jugó con público, en un Candini repleto, que vio cómo el equipo de Marcelo Vázquez se imponía 1 a 0 ante Atlanta con gol de Javier Ferreira. Triunfo que le permitió continuar en la cima compartiéndola con el Bohemio.
Luego vendría una caída ante Ferro por 3 a 1, con gol de Nahuel Cainelli para el descuento en Caballito y finalmente un buen empate en Santiago del Estero ante Mitre, la tarde del sábado 14 de marzo, con una temperatura que superaba los cuarenta grados.
El 20, el Presidente Alberto Fernández dictaba la cuarentena obligatoria en todo el país y el cambio rotundo en la vida de todos los seres humanos. Aunque parezca y suene exagerado, fue así. Conceptos como distanciamiento social o elementos como los barbijos y tapabocas eran solo pertenecientes a la salud y nada más.
En el medio, un montón de cosas. Hasta julio del 2020 sin poder entrenar, de a poco todo se fue habilitando, y ya para noviembre la continuidad del campeonato con el reducido que de menor a mayor vio crecer a Estudiantes, al punto de jugar las dos finales por el ascenso.
Todo ello sin presencia de público en el estadio, más allá de los allegados que presenciaron cada partido.
Esta medida, con la habilitación del gobierno nacional desde la semana pasada, no dejó de ser polémica. En Capital Federal, clubes como River y Vélez se vieron allanados y sancionados por no cumplir con el cincuenta por ciento de capacidad, cosa que pasó en todas las canchas del país. Para muestra, Córdoba, Rosario y Tucumán con una Ciudadela colmada.
El paso del tiempo fue acomodando todo y poniendo cada cosa en su sitio. El fútbol, una de ellas; por eso la imagen que se vio ayer en la sede social de Estudiantes confirmó todo lo que se esperaba en cuanto al movimiento, para ver un partido de alto voltaje el próximo lunes.
Antesala de un duelo especial
En lo futbolístico, Estudiantes llega después de hacer un muy buen partido en Isidro Casanova, contra un equipo que es el mejor del torneo y, a esta altura, serio contendiente a lograr el ascenso a Primera División.
El equipo de Flores jugó con personalidad e inteligencia un encuentro muy disputado, friccionado y cerca estuvo de dar el batacazo en una cancha muy difícil.
Lo que vendrá no escapa al mismo contexto. San Martín de Tucumán sabe que se juega un porcentaje importante en estas fechas que quedan para meterse entre los cuatro y por qué no aspirar al primer lugar, aunque ya no depende de sí mismo.
Pero para ello el equipo de Pablo De Muner debe ganar todo lo que tiene.
Si bien tuvo un bajón en cuanto a resultados hace un par de fechas, se lo ve hoy con un presente distinto, con un goleador como Estigarribia que marca la diferencia, una defensa consolidada con Hernán Pellerano como lugarteniente y un arquero como Ignacio Arce, de lo mejor de la categoría y referente del equipo tucumano.
En la ida fue triunfo del Santo, por 2 a 1 en tiempos aún de Gerardo Acuña, en lo que era la antesala del bajón futbolístico que precipitó la salida del morterense.
Promesa de gran partido, incluso con una carga histórica muy especial por lo vivido en los ochenta.