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En un partido chato, Estudiantes y Tigre igualaron sin goles

Lo mejor del equipo de Acuña estuvo en el primer tiempo, en el que pudo haber marcado. En el complemento los bonaerenses tuvieron más la pelota, pero no generaron peligro
Falcón Pérez y sus asistentes ante la experiencia de los capitanes, Gastón Bottino y Sebastián Prediger.  

Por la fecha 21 de la Primera Nacional, en el Estadio Antonio Candini de la Ciudad de Río Cuarto, Estudiantes y Tigre empataron sin goles.

Para Estudiantes se trataba de cerrar una trilogía de partidos muy difíciles y con sensaciones compartidas, por el buen empate ante Quilmes jugando setenta minutos con un hombre menos, por la dolorosa derrota ante Talleres, por cómo se dio el partido con el Matador, por los penales y por haber estado el equipo celeste a cinco minutos de una verdadera hazaña que al final no pudo concretarse.

En términos de armado táctico, los tres marcadores centrales parecen haberle entregado a Acuña la tranquilidad necesaria para soportar ataques con mucha fuerza, como el de Tigre. Por eso Pardo, Maffini y Padilla están afianzados en ese sector, más Olivera en el arco, sumados a Damián Adín y Lautaro Formica como laterales volantes por derecha e izquierda, respectivamente.

Ante Mitre y por 2 a 1 fue el último triunfo de Estudiantes en el Candini, partido jugado el 26 de abril. Nicolás Talpone convirtió ambos tantos aquella vez.

Tomás Correa junto con Bottino, en la contención en la mitad de cancha. Nahuel Cainelli y Nicolás Talpone, de la mitad hacia adelante y Marcos Arturia como única referencia de área. Esquema que obliga a que el juego por las bandas y romper líneas desde atrás sea una imposición.

El comienzo lo tuvo a Tigre un poco más participativo, con la movilidad de Céliz y sumado a Protti y a Magnín más el aplomo de Prediger y el fútbol de Menossi en la mitad de la cancha.

Pero, con más insinuaciones que fútbol en sí, el Matador sólo tuvo un tiro libre tras una falta de Maffini a Prieto al borde del área que el propio Menossi terminó por estrellar en la barrera.

Estudiantes fue metiendo a Tigre en su telaraña defensiva, se les hizo muy difícil a los de Diego Martínez generar peligro y a medida que avanzaban los minutos a seguir teniendo la pelota.

Bottino como eje en la mitad, buen trabajo de Correa rompiendo líneas y ganando metros, con Cainlli que en el centro del campo generaba desentendimiento en Tigre y los buenos minutos de Nicolás Talpone, movedizo, indescifrable por momentos.

Claramente, fue de menos a más Estudiantes y entre los 35 y 40 tuvo la apertura del marcador en dos muy claras.

Primero, un gran quite de Damián Adín ante una mala salida de Roffo fuera del área y posterior centro que Marcos Arturia terminó por definir por arriba del travesaño. Y en la acción siguiente, ante una buena jugada preparada, Maxi Padilla tuvo el gol pero el palo se lo negó y en el rebote Franco Pardo llegó muy pasado y no pudo aprovechar.

Situaciones claras que ante un rival como Tigre lo mejor es no desaprovechar, quedando también de manifiesto lo que le cuesta a Estudiantes convertir y por qué es uno de los equipos con menos goles a favor del campeoanto.

Falcón Perez, árbitro del juego, tuvo un partido con mucha ampulosidad y omitió lo que claramente era tarjeta roja a Sebastián Prediger tras una acción de juego brusco grave, temeraria, sobre la cabeza de Cainelli que terminó con el sanguillermino cortado, y luego una mano de Alarcón, dentro del área que tranquilamente podría haber sido sancionada como penal.

Segundo tiempo

El arranque del complemento fue enérgico, prometedor para Estudiantes, con la sensación de haber terminado bien la primera parte y el saber que Tigre mostraba puntos débiles, en especial de la mitad hacia atrás.

No obstante, la jerarquía individual pesa y de gran forma en un equipo como el bonaerense.

El transitar del complemento fue con similitudes a la primera parte, con Tigre y algo más de posesión de pelota y un Estudiantes sintiéndose muy cómodo con los tres centrales y sabiendo que la fugacidad y la sopresa, más ataques rápidos, son lo que prima con esa tesitura.

Queda muy de manifiesto la falta de gol, sin recaer en los actores en ofensiva sino en el funcionamiento todo del equipo, al que le cuesta convertir. Al punto de que Pablo Magnín, goleador del campeonato, tiene las mismas conquistas que todo Estudiantes en el mismo, por supuesto para nada es un dato menor.

En síntesis, Estudiantes es un equipo defensivamente y otro ditinto cuando ataca.

Todas las insinuaciones que podríamos tener o hacer, o suponer en torno al tipo de partido que iba a darse definitivamente no se cumplieron y por eso el complemento fue muy deslucido. Incluso Tigre, con las buenas armas que tiene y de las que empleó del banco como Enzo Díaz o Gonzalez Metilli, nunca pudieron marcar alguna diferencia.

De hecho, situaciones de riesgo en las que Roffo u Olivera hubiesen participado no las hubo, producto del trámite ordinario al cual nos referimos antes.

Quizá lo más destacado se vio en los minutos finales, con los nueve de descuento que dio Falcón Pérez, en los que Tigre se impuso desde la voluntad y con un poco más de resto complicó a Estudiantes, no tanto en jugadas sino más bien con una buena presión, sin dejarlo salir y bombardeándolo con centros al arco de Olivera, incluso González Metilli tuvo un tiro libre que rebotó en la barrera y casi vence al uno celeste.

La última fue para Estudiantes con un zurdazo de David Müller que hizo lucir a Manuel Roffo sacando prácticamente del ángulo lo que le hubiese dado al Celeste la alegría que se le viene negando de local.

Lo que se aproxima será Alvarado en Mar del Plata, equipo que viene en levantada.