Tarde de sábado con sinsabores en el partido de Tres de Febrero y el Estadio Ciudad de Caseros.
Estudiantes viajaba a una cancha muy complicada, como todas las de la zona, pero sabiendo que la vara estaba alta, que venirse a Río Cuarto con alguna unidad era una buena noticia.
Todo este análisis claro, en la previa del partido y mucho más si tenemos en cuenta el nivel del equipo de Caseros con su triunfo frente a Agropecuario de Carlos Casares en la fecha inicial y, por supuesto, el de Estudiantes ante Deportivo Morón cuando las cosas no salieron acorde a lo planeado y la igualdad fue el resultado justo.
Por estos motivos es que Marcelo Vázquez, fiel conocedor de los momentos anímicos de su equipo, decidió meter mano rápido, cambiar de esquema y así tratar de mejorar en lo futbolístico y que esa mejoría se traduzca en el resultado.
Indudablemente que el sabor que queda es muy amargo, casi como una derrota, el sabor lógico de haber perdido dos unidades cuando el partido y los tres puntos parecían una realidad. Por tener una ventaja de dos a cero producto de la jerarquía de Ibrahim Hesar y por haber sufrido el empate en contra en el minuto 47 de la parte final.
Allí radica la desazón del Celeste, de saber que venía con tresfundamentales a Río Cuarto y la mejor conducta anímica para preparar el partido de la fecha 3 ante Platense.
Aciertos de Vázquez
Acertado estuvo Vázquez en interpretar que el equipo necesitaba un lavado de cara. Si comparamos y vemos la produccion original ante Deportivo Morón, por eso el ingreso de Maximiliano Padilla, en una zona donde no es la habitual pero cumpliendo y con creces en el primer tiempo sobre todo. Sumado al ingreso de Ibrahim Hesar tras haberse recuperado del desgarro que lo tuvo sin jugar durante un par de semanas.
A todo ello la salida de Francisco Dutari, la vuelta a su sitio de Gastón Benavídez como lateral derecho y el regreso de Yair Arismendi como volante por izquierda, le daban un tono más natural al equipo.
Y eso se notó en el primer tiempo fundamentalmente, no sólo por la ventaja obtenida, sino también por haber mostrado otra cara, mucho más alentadora que la del debut.
Un inicio esperanzador
El inicio del partido para Estudiantes fue inmejorable, sólido en el fondo, práctico y sobre todo efectivo. Tres premisas que son imprescindibles para partidos de esta clase. Allí se lució Hesar con los goles, con definiciones a pura clase y oportunismo.
Los goles al minuto 12 y 15 de la primera mitad le daban al Celeste la tan ansiada y buscada eficacia que había desaparecido en el último tiempo contando los amistosos.
Quedó como punto en contra el rápido descuento de Neri Bandiera, quizá en el momento justo cuando el 2 a 0 recién se imponía. Distracción en un tiro de esquina en la marca, buena definición del ex-Aldosivi y un 1-2 que no se preveía, pero que era justo acorde a lo mostrado.
Tuvo chances el equipo Vázquez para seguir desnivelando con Maxi Comba y un remate cruzado que se fue cerca del palo derecho de Saracho cuando terminaban los primeros 45.
Ya en el complemento la tesitura no varió, los de Caseros fueron con más ganas que fútbol a buscar el empate y en todo momento se toparon con las manos de Ardente para descolgar centros, una buena defensa y la impericia propia de un equipo que se motró muy por debajo de lo esperado.
Si en la semana ponderábamos tanto a Bandiera, González Metilli y Bolzicco, ayer no fue nada de lo mencionado, más bien todo lo contrario.
Tarde de calor y desgaste, lo que trajo aparejadas muchas variantes, las cinco hoy permitidas, salidas de Hesar, Lucas Suárez con una molestia, Ferreira, Arimendi y Comba con los ingresos de Sepúlveda, Dutari, Cuello, Parisi y Marcos Fernández.
Parecía que el resultado estaba sentenciado, los de Giganti poco podían hacer. Falcón Pérez había descontado justamente seis minutos y en el segundo de adición llegó otra distracción que resultó muy penosa para el equipo riocuartense.
Bolzicco quedó sin marca tras pasar la pelota a Benavídez, remate del hombre de Caseros y mano de Alan Vester que el juez cobró y penal para los bonaerenses. Diego Figueroa, con tantos goles como kilos en su cuerpo, puso la igualdad final y la bronca de Estudiantes, sabiendo que estuvo a minutos de lograr un triunfo que tenía sabor a más que sólo tres unidades.
Por eso la impresión es de haber dejado dos puntos en el camino, que la unidad que se suma es muy poco por cómo se dio el partido. Ahora toca prepararse para otra final, el próximo viernes en el Candini frente a Platense sabiendo que el margen de error es pequeño, pero que las esperanzas todavía están, con el agregado de que lo que se mostró en Tres de Febrero fue una imagen totalmente diferente a la del partido inicial con Deportivo Morón.
Empate de Platense y Morón
Tras el empate de Estudiantes de Caseros y el Celeste riocuartense, jugaron en Vicente López Platense y Deportivo Morón.
En la previa, el análisis era el mismo al juego de los dos Estudiantes, un equipo ganador en la fecha inicial como Platense, quien venció a Atlanta y otro que había empatado en Río Cuarto.
El resultado final fue empate 1 a 1. Luciano Guaycochea puso el uno a cero para los dirigidos por Lara-Sibelli, mientras que Ignacio Schorr empató para el Calamar de Chocho Llop a falta de once minutos para el final.
En la próxima jornada Platense visitará Río Cuarto, el viernes por la noche, mientras que Morón recibirá a Ferro en lo que será la fecha tres en búsqueda del ascenso a Primera División.

