Después de una semana en la que el Gobierno se esforzó en mostrarse más cercano a los sectores productivos de la Argentina, en particular del campo y la agroindustria, las tensiones no terminaron de disiparse porque la agenda acumula temas irresueltos que siguen esperando y algunas decisiones estuvieron lejos de aportar soluciones.
Es cierto que el flamante ministro de Agricultura, Julián Domínguez, tuvo su cara a cara con la Mesa de Enlace y allí les anunció que liberaba a partir de este mes la exportación de la vaca conserva a China. Una categoría de vacuno que no se consume en el país y que les permite a productores ganaderos y tamberos tener un retorno por un animal que cerró ya su ciclo productivo y representa sólo un costo el mantenerlo en el campo. El anuncio se dio en paralelo a que desde la industria frigorífica exportadora se admitiera que había cámaras repletas de esa categoría que esperaba un guiño. Ese producto había sido comprado por la industria a productores a un menor precio que el que regía hasta abril, previo al cierre total de exportaciones impulsado por el Ministerio de la Producción y acompañado por el de Agricultura y Ganadería. Es decir que los frigoríficos pudieron comprar más baratos esos animales y ahora comercializarlos a China a valor de mercado, con lo que esas 50 mil toneladas tendrían una ecuación más positiva. Para el productor fueron 4 meses y medio de ingresos por debajo de los esperados.
El resto de las restricciones a las exportaciones continuarán como estaban hasta aquí, con cuota del 50% en relación al segundo semestre del año pasado. Se agrega ahí una medida más anunciada por el Gobierno para los frigoríficos que no tenían historia exportadora y entonces, aunque habían logrado la habilitación para venderle al gigante asiático, no podían hacerlo. No tenían registros del segundo semestre del año pasado y nadie pudo solucionar esa disposición general que no contempló casos particulares como el del Frigorífico Río Cuarto, que logró su validación en marzo.
De allí que para los dirigentes agropecuarios vinculados a la Mesa de Enlace el anuncio no fue del todo auspicioso, porque pretendían la liberación total de exportaciones, algo que también pidió insistentemente el gobierno provincial en las últimas semanas, con el gobernador Juan Schiaretti a la cabeza.
Cuarenta y ocho horas después de aquel encuentro, el ministro Domínguez volvió a protagonizar otro anuncio, ahora con el Presidente y la vice a su lado. Fue la Ley Agroindustrial para fomentar exportaciones y empleo. El primer detalle fue que en la presentación estuvieron representantes de la agroindustria, pero no las entidades de la Mesa de Enlace. Y esa ausencia tenía especialmente un motivo: se borró de cuajo uno de los capítulos que tenía el borrador que venía debatiendo el Gobierno con el Consejo Agroindustrial Argentino, una entidad que reúne a más de 60 actores del campo y sus cadenas, pero que tiene siempre tensión con la Mesa de Enlace. La semana pasada no fue diferente. ¿Qué fue lo que no se contempló y que irritó a la dirigencia del agro? En el último año de discusión por la ley con funcionarios de la Casa Rosada se habían conformado 7 mesas de trabajo, una de ellas se refería a la “presión tributaria y retenciones”. Ese capítulo no fue incluido en el anuncio del jueves. De allí la ausencia de la dirigencia del campo. “Si se presenta un proyecto de ley para fomentar exportaciones con vigencia del cepo a la carne y retenciones para quienes exportan, no hay nada más que discutir. Hay restricciones para vender carne vacuna al mundo y por otro lado se castiga al que comercializa granos con derechos de exportación, es un contrasentido”, se quejó un alto dirigente agropecuario al explicar los motivos del enojo.
Pero no sólo es carne y ley de agroindustria lo que genera tensión. Se suma, también como parte del segundo tema, puntualmente la discusión por los biocombustibles, que vuelve lentamente al centro de la escena. Después de la polémica sanción de la ley surgida del Congreso a mitad de año y la promesa de una reglamentación que iba a corregir los errores y cuestionamientos que recibió de muchos actores de la cadena, pasaron más de dos meses y este último elemento nunca apareció. Entonces, técnicamente la ley fue aprobada pero no rige y el sector sigue en la nebulosa.
El Ejecutivo se comprometió a atender algunas de las observaciones que se hicieron durante el debate y que los legisladores del Frente de Todos decidieron ignorar. Pero el tema no pasará desapercibido ahora en la campaña, al menos en Córdoba, donde el gobernador Schiaretti volvió a meterlo en la discusión al reclamar una nueva normativa, diferente a la aprobada.
Como se recordará, las principales observaciones están vinculadas a los cortes en los combustibles que establece la nueva ley y en particular el riesgo de recorte que dejó abierto para el etanol de maíz, para el que se asignó un 6% de participación en las naftas pero reducible a 3% si Energía así lo entiende, con el objeto de evitar la suba en los surtidores. Se prometió subsanarlo, pero el tiempo corrió y el sector sigue a la espera.
Gonzalo Dal Bianco. Redacción Puntal

