La empresaria se encuentra feliz con el compromiso y la familia ensamblada que logró construir:
“Yo soy muy personaje para el amor, demasiado relajada. Pero Marce es romántico. Sabe generar momentos, climas, es muy de las flores, la comida a solas, un bailecito… A fines de marzo llegó a casa y me sorprendió con la cajita. Me dijo: ‘Hace mucho que quiero que llevemos el mismo anillo’. Eso fue todo. El compromiso con este amor ya lo tenemos a diario. Solo es un símbolo íntimo, un gesto amoroso. Nada tiene que ver con promesas de boda. Si en dos, tres o diez años él o yo nos proponemos matrimonio, no lo sé. Pero éste no es nuestro momento. iento que hoy elijo con quien y cómo compartir, con convicción plena. Y esa libertad de elección y de acción hace atractivo cualquier vínculo. Cuando ese elegir es sano y legítimo, decís: ‘quiero morir al lado de esta persona’. Eso es el amor”, contó a Revista GENTE.
Guillermina, Marcelo y el pequeño Lolo

