En el marco del ciclo de conciertos Matices se presenta esta noche a las 21hs. en el C.C. Leonardo Favio la agrupación de jazz fusión cordobesa, integrada por Milton Arias en bajo y composiciones, María Luz Maldonado en voz y percusión, Lucas Ramírez en batería y Martín Barroso en piano. 21hs. Entrada anticipada $120. En puerta $150.
Arias es en la actualidad uno los bajistas más requeridos como instrumentista en la provincia de Córdoba, al mismo tiempo que sus composiciones, desde el género del jazz, han destacado en la escena musical de Córdoba, del país y con una importante proyección internacional.
Músicas diversas
Como instrumentista, Arias es un bajista notable, puede ejecutar virtuosamente músicas diversas tales como: jazz, folklore, música latinoamericana, rock, blues, soul y funk, entre tantas otras; al mismo tiempo que destaca su amplio dominio del lenguaje de la improvisación jazzística. Como compositor, logra generar obras originales y cautivantes para el oyente. Esto, quizás, se deba a su heterodoxo abordaje musical, en el cual se fusiona, bajo el paraguas del jazz, elementos de la música latinoamericana y del folklore argentino, entre otros. Sus obras gozan siempre de talentosos arreglos ejecutados por destacados instrumentistas de nuestro país.
En diálogo con Puntal repasó su carrera y adelantó el concierto de hoy:
-Venís a Río Cuarto con tu Grupo. ¿Cómo se formó y cómo es la comunión con los músicos que te acompañan?
-El grupo está formado por Martín Barroso en piano, Lucas Ramírez en batería y Malu Maldonado en voz y bombo leguero. Con Lucas y Martín venimos tocando hace muchos años en distintos proyectos además de éste. Malu es mí compañera, y además tocamos a dúo. Así que somos casi como una familia.
-Sos un músico de jazz pero interpretás también otras músicas. ¿Con cuál te sentís más completo?
-Creo que la música es una sola. Las categorías que se impusieron durante el siglo XX tienen más que ver con facilitar el comercio de los diferentes soportes que se inventaron. Pero elijo presentar mí música como jazz por el universo inabarcable que representa. Me permite definir una música que tiene orígenes diversos pero que tiene como elemento ordenador la improvisación y la creación espontánea.
-Musicalmente ¿cuál es la propuesta de "50. El Caldero"?
-El disco fue compuesto y grabado por un ensamble más grande, de 8 músicos. Algo así como un doble cuarteto: guitarra, piano, batería, percusión, saxo, trompeta, bajo y voz. Eso implica que tuve que escribir y pautar más minuciosamente los arreglos, a diferencia de los trabajos anteriores, que fueron concebidos para un trío y muchas situaciones se plantearon más en tiempo real o en los ensayos.
Estéticamente hay un hilo conductor que es el protagonismo del groove de cada tema. Y como vengo trabajando desde los trabajos anteriores, hay elementos de música latinoamericana y rock, además del lenguaje estrictamente jazzístico.
-¿Por qué el nombre de "50. El Caldero"?
-Es uno de los Hexagramas del I Ching. Es un libro milenario chino que presenta modelos conceptuales de la realidad, y que nos recuerda cosas que todos sabemos pero a veces nos olvidamos, como mantener a raya el ego, buscar el equilibrio y aspirar a la sabiduría.
-¿Por qué elegiste un estudio en el valle transerrano para grabarlo?
-Porque es un lugar único. El aire serrano nos predispuso de una manera muy especial para hacer la música. Además que no hay muchos estudios en Córdoba con esas características, donde se pueda grabar en vivo un grupo numeroso.
-¿Cómo es componer desde el bajo? ¿Qué te suma y que te resta el instrumento?
-En realidad no compongo tanto con el bajo. Trato de imaginarme la música, sin que intermedie la limitación de lo físico. Claro que luego hay que revisar cómo funciona todo con los instrumentos en la mano, en mí caso el bajo.
Claro que también hay ideas que surgieron con el instrumento en la mano, de una manera más intuitiva tal vez, pero es un porcentaje menor. En esos casos, creo que lo interesante es que surgen ideas rítmicas, y con espacio, que pueden completar los otros músicos, o el mismo oyente, como en un ejercicio gestáltico. Componer así no creo que reste nada. Creo que en el arte, una limitación termina convirtiéndose en una característica del estilo.
-En 2012 ganaste una beca del Fondo Nacional de las Artes para participar del 1er “Encuentro Argentino de Improvisación y Composición”. ¿Cómo fue esa experiencia?
-Maravillosa!! Y añoro que no se siga haciendo. Hubo cuatro de estos encuentros en los que 50 músicos de todo el país compartíamos una semana intensa de aprendizajes y experiencias con semejantes maestros como Marcelo Movilevsky, Ernesto Jodos, Oscar Edelstein y Nora Sarmoria.
-¿Considerás que en Córdoba hay una movida de jazz interesante?
-Sí, totalmente. Es una movida que tiene cada vez más propuestas y más consumidores, y que está formando músicos muy talentosos.
-Por último, ¿qué podés adelantar del show en Río Cuarto?
-Vamos a tocar música de 50.El Caldero, de 64.Antes del Fin y alguna otra sorpresa.
Conozco al público de Río Cuarto, que es muy respetuoso, y sé que presta un oído muy atento a lo que sucede en el escenario, así que espero que demos un show a la altura. Que haya interacción, que compartamos todos un buen momento y nos volvamos a casa emocionados y con motivos para pensar e intentar ser mejores personas.
Andrés Natali
Músicas diversas
Como instrumentista, Arias es un bajista notable, puede ejecutar virtuosamente músicas diversas tales como: jazz, folklore, música latinoamericana, rock, blues, soul y funk, entre tantas otras; al mismo tiempo que destaca su amplio dominio del lenguaje de la improvisación jazzística. Como compositor, logra generar obras originales y cautivantes para el oyente. Esto, quizás, se deba a su heterodoxo abordaje musical, en el cual se fusiona, bajo el paraguas del jazz, elementos de la música latinoamericana y del folklore argentino, entre otros. Sus obras gozan siempre de talentosos arreglos ejecutados por destacados instrumentistas de nuestro país.
En diálogo con Puntal repasó su carrera y adelantó el concierto de hoy:
-Venís a Río Cuarto con tu Grupo. ¿Cómo se formó y cómo es la comunión con los músicos que te acompañan?
-El grupo está formado por Martín Barroso en piano, Lucas Ramírez en batería y Malu Maldonado en voz y bombo leguero. Con Lucas y Martín venimos tocando hace muchos años en distintos proyectos además de éste. Malu es mí compañera, y además tocamos a dúo. Así que somos casi como una familia.
-Sos un músico de jazz pero interpretás también otras músicas. ¿Con cuál te sentís más completo?
-Creo que la música es una sola. Las categorías que se impusieron durante el siglo XX tienen más que ver con facilitar el comercio de los diferentes soportes que se inventaron. Pero elijo presentar mí música como jazz por el universo inabarcable que representa. Me permite definir una música que tiene orígenes diversos pero que tiene como elemento ordenador la improvisación y la creación espontánea.
-Musicalmente ¿cuál es la propuesta de "50. El Caldero"?
Estéticamente hay un hilo conductor que es el protagonismo del groove de cada tema. Y como vengo trabajando desde los trabajos anteriores, hay elementos de música latinoamericana y rock, además del lenguaje estrictamente jazzístico.
-¿Por qué el nombre de "50. El Caldero"?
-Es uno de los Hexagramas del I Ching. Es un libro milenario chino que presenta modelos conceptuales de la realidad, y que nos recuerda cosas que todos sabemos pero a veces nos olvidamos, como mantener a raya el ego, buscar el equilibrio y aspirar a la sabiduría.
-¿Por qué elegiste un estudio en el valle transerrano para grabarlo?
-Porque es un lugar único. El aire serrano nos predispuso de una manera muy especial para hacer la música. Además que no hay muchos estudios en Córdoba con esas características, donde se pueda grabar en vivo un grupo numeroso.
-¿Cómo es componer desde el bajo? ¿Qué te suma y que te resta el instrumento?
-En realidad no compongo tanto con el bajo. Trato de imaginarme la música, sin que intermedie la limitación de lo físico. Claro que luego hay que revisar cómo funciona todo con los instrumentos en la mano, en mí caso el bajo.
Claro que también hay ideas que surgieron con el instrumento en la mano, de una manera más intuitiva tal vez, pero es un porcentaje menor. En esos casos, creo que lo interesante es que surgen ideas rítmicas, y con espacio, que pueden completar los otros músicos, o el mismo oyente, como en un ejercicio gestáltico. Componer así no creo que reste nada. Creo que en el arte, una limitación termina convirtiéndose en una característica del estilo.
-En 2012 ganaste una beca del Fondo Nacional de las Artes para participar del 1er “Encuentro Argentino de Improvisación y Composición”. ¿Cómo fue esa experiencia?
-Maravillosa!! Y añoro que no se siga haciendo. Hubo cuatro de estos encuentros en los que 50 músicos de todo el país compartíamos una semana intensa de aprendizajes y experiencias con semejantes maestros como Marcelo Movilevsky, Ernesto Jodos, Oscar Edelstein y Nora Sarmoria.
-¿Considerás que en Córdoba hay una movida de jazz interesante?
-Sí, totalmente. Es una movida que tiene cada vez más propuestas y más consumidores, y que está formando músicos muy talentosos.
-Por último, ¿qué podés adelantar del show en Río Cuarto?
-Vamos a tocar música de 50.El Caldero, de 64.Antes del Fin y alguna otra sorpresa.
Conozco al público de Río Cuarto, que es muy respetuoso, y sé que presta un oído muy atento a lo que sucede en el escenario, así que espero que demos un show a la altura. Que haya interacción, que compartamos todos un buen momento y nos volvamos a casa emocionados y con motivos para pensar e intentar ser mejores personas.
Andrés Natali

