Mariana Ferretti es una de las referentes del fútbol femenino de Río Cuarto y la región, y considera que está en pleno crecimiento, pero que la apuesta ahora debe apuntar a la capacitación y el trabajo en las divisiones formativas. “Apostar al semillero para que dé sus frutos en el futuro”, remarcó.
“Este presente del fútbol femenino lo define una sola palabra, crecimiento. Pero también está pasando que es que nos estamos quedando sólo con lo que teníamos. Lo que necesitamos es que no sólo crezca la primera, sino también ir hacia abajo. Creció tanto que hoy hay nenas de 13, 14 años que juegan en primera. Lo que hay que hacer es incentivar y trabajar en las divisiones formativas. Es fundamental tener un semillero para que en seis o siete años tengan una continuidad y las nenas que lleguen a primera lo hagan con una formación diferente a lo que estamos acostumbrados”, explicó la ahora jugadora de Sportivo Atenas y multicampeona como directora técnica de Universidad Nacional de Río Cuarto.
“Las chicas que hoy están en primera juegan porque les gusta, les encanta el fútbol y toda su vida jugaron en los campitos, con sus hermanos o amigos, pero no lo hacían en una forma sistemática. La idea es formar escuelas, mantener la formación para que aquellas que después de estar trabajando varios años lleguen a primera con un trabajo previo, teniendo en cuenta todos los aspectos”, añadió.
Continuó diciendo que “es cierto que en los últimos años creció mucho y hay varias escuelas de fútbol; se necesita capacitarse para tener esa transmisión de conocimientos. Como docentes, llevar adelante una escuelita con herramientas y recursos para que sea de calidad. Es necesario que aquellas personas que están a cargo se sigan formando. Cuando uno pone en marcha una escuela desea calidad. Esa calidad la hace la formación del docente, las herramientas que tenga a disposición para trabajar en el grupo para que en el futuro sean jugadoras de primera”.
“Hay muchas escuelitas, pero hay que insistir en la liga para que se hagan encuentros formales, sistemáticos. Por ejemplo, tener un cronograma, un fixture armado para que una vez por mes cada escuelita de local pueda recibir a las diferentes instituciones, que sean encuentros masivos. Que las nenas empiecen a tener no sólo encuentros deportivos sino también sociales. Que empiecen a socializar y conocer a chicas que en el futuro van a tener como rivales en una cancha, o compartir equipo o alguna selección. El fútbol es masividad y nosotras tenemos que hacernos fuertes ante eso”, agregó.
Se mostró predispuesta a trabajar en un proyecto de ese tipo. “Ahora yo no estoy en la mesa chica de la Liga. Pero si alguien que tiene potestad dice ‘vamos a armar algo’, estoy dispuesta a presentar un proyecto y tratar de contagiar al resto. No es sólo ‘abrimos una escuelita’, sino que hay que estar formado para hacerla y realizarla”.
“Ojalá que desde el ente regulador, en este caso la Liga Regional, se pueda tener esa iniciativa. Siempre va quedando en la nada, aparece algo y se la deja relegada. Es fundamental que todos los clubes tengan su escuela, con normas y pautas claras. Darles seriedad y continuidad a los procesos, ser pacientes. Esperar los momentos justos y saber el lugar que le corresponde a cada uno”, explicó.
“En mi caso particular, hace tres años que vengo capacitándome. Curso que me interesa lo hago, sea de lo que sea y esté relacionado con la formación. Uno siempre sigue aprendiendo y corrigiendo. Todos los años se van modificando las reglas del juego y hay que estar informados. Ahora con las redes sociales también hay que saber aprovechar la virtualidad. Estudiar los partidos por medio de los videos, ver las tácticas, los movimientos físicos. Son tantas herramientas que para saber usarlas hay que capacitarse”, destacó.
Su presente en Atenas
Tras muchos años de haber sido entrenadora, Mariana decidió volver a ponerse los botines para jugar, recordando sus inicios, que la tuvieron como jugadora de Boca Juniors (2003) y la selección argentina (2006); hoy defiende los colores de Atenas, líder del torneo de primera B al momento de la suspensión por el crecimiento de casos de coronavirus y uno de los grandes candidatos al ascenso.
Al respecto dijo: “En Atenas estoy más que satisfecha con lo que se hizo el año pasado ante una situación difícil y desconocida como fue la llegada de la pandemia. Fuimos uno de los pocos clubes que siguieron entrenando, en forma virtual y presencial una vez que se pudo. Nunca abandonamos y eso nos hizo fuertes. Tenemos un cuerpo técnico de primera”.
“Cuando este año empezó la competencia se vio que estamos en condiciones de hacer un buen torneo. Considero que eso también se debe al trabajo del año pasado. Si no hubiésemos seguido entrenando seguramente hubiéramos sido un equipo más. En estas fechas que se jugaron hicimos una gran diferencia como consecuencia del trabajo, entrenamiento y seriedad del cuerpo técnico”, comentó.
“Lo que más destaco de este equipo que tiene Atenas es el grupo de personas inigualables que lo componen. Estoy más que satisfecha. Ahora seguimos entrenando en la virtualidad, esperando que todo se vuelva a abrir”, expresó.
“Como jugadora, en este momento siento la necesidad de seguir entrenando. No hay que parar de hacer cosas porque si no se resiente y se nota. Por eso sigo entrenando como si se jugara el domingo. Aunque sea virtual, siento el aliento de todo el grupo, que están a mi lado para seguir avanzando. Este es el momento para seguir mejorando, seguir limando errores y trabajar sobre ellos”, afirmó.
Sobre su decisión de volver a jugar después de 14 años, contó: “Me incentivaron, me lo propuse y trabajé mucho para volver. Dejé un montón de cosas de lado y era el momento. Físicamente estoy en mi mejor momento, viviéndolo y sintiéndolo. Tratando de mejorar cada día. Voy a jugar hasta que me den la cabeza, el cuerpo, y que el equipo y el cuerpo técnico me aguante”.
“Soy una jugadora más del plantel y no la entrenadora que llegó de ser campeona con Universidad, haber dirigido a Estudiantes y Renato Cesarini. Eso fue lo que hablamos con Peka (Cristian Zúñiga) cuando llegué, que iba a matarme como una jugadora para ganarme un lugar. Desde que comencé a entrenar no falté nunca. Entrenar es mi prioridad. Entreno a la par de exjugadoras mías, comparto con jugadoras de alto nivel, con chicas de 20 años menos que yo. En cada entrenamiento dejo lo mejor de mí. No hay rótulo ni carátulas de nada. Soy una más. Aporto al equipo lo que necesita, y el equipo a mí lo que necesito. Es un complemento perfecto”, destacó.
Finalmente dijo: “En Atenas la palabra que existe es compromiso. Hay sacrificio, actitud, equipo, pero sobre todo un gran grupo de personas. Son excelentes y me recibieron como tales. Me abrieron las puertas de su club, de su equipo, de su cuerpo técnico como una más. Eso sentí de esa familia que es este equipo y este grupo”.

