Esta noche a las 21hs. en el Teatro Municipal comienza la sede local del 11ª Edición del Festival Internacional de Jazz de Córdoba, con las actuaciones de la Small Jazz Band de Córdoba y Fernando Carranza Jazz de Río Cuarto. Entrada gratuita.
Francisco F. Castillo (h), corneta y clarinete de la Small, repasa ante Puntal la larga carrera de la banda que integra junto a Luis Alasino en trombón y saxo alto, Alejandro Kras en banjo, Roque Celis en tuba y Javier Machado en batería y washboard.
-Vuelven a Río Cuarto, una ciudad en la que ya son viejos conocidos y respetados. ¿Sienten así la devolución del público del Imperio?
-La verdad es que cada vez que tocamos en Río Cuarto recibimos el respeto y el aplauso cálido de un público que evidentemente está acostumbrado a los espectáculos y al jazz en particular. No nos olvidemos de que ha habido festivales de jazz desde hace varios años en esta ciudad de la mano de músicos locales y de los organismos encargados de la cultura también, más allá de ser una capital de gran importancia cultural.
-Vienen al Festival de Jazz. ¿Qué es lo que más disfrutan de estos encuentros?
-Como todo músico, el mayor disfrute es poder tocar, compartir la expresión musical que nace de cada uno con el público. Si además le sumamos que el show se realiza en un excelente teatro de una hermosa ciudad y como parte de un festival de jazz organizado por el Gobierno de nuestra provincia de Córdoba, la ecuación es perfecta, cierra por todos lados: satisfacción total.
-Cuando empezaron con la banda allá por el 81. ¿Por qué decidieron interpretar exclusivamente jazz tradicional?
-La decisión del estilo fue tomada al conocer el Hot Jazz de la mano de, en mi caso mi padre, y de grandes difusores y amantes del jazz como el doctor Osvaldo Mazzola que tenía programas en radios de Córdoba. En cuanto a lo musical, elegimos y seguimos eligiendo este estilo porque estamos convencidos que presenta el equilibrio justo entre la técnica musical y la expresión sentimental, algo que con el correr de los años en el jazz se va descompensando, y así tenemos estilos con gran desarrollo de lo técnico pero que han abandonado casi por completo la transmisión de sentimientos, estilos cerebrales donde la pirotecnia instrumental es el único atractivo y por ende va dirigido a una pequeña elite que entiende o dice entender ese estilo de jazz tan alejado de las raíces. El jazz tradicional se puede cantar, se puede bailar y sobre todo se puede sentir, mucho antes de decodificarlo mentalmente. De allí nuestra decisión.
-¿No sintieron la necesidad en algún momento hacer otro tipo de jazz?
-No, todo lo contrario, la única necesidad que sentimos es la de expresarnos a través de este estilo de jazz. Ser fieles a un estilo dentro de un género significa estudiar profundamente dicho estilo, especializarse en él y evolucionar continuamente dentro del lenguaje elegido. El jazz es tan amplio -hoy prácticamente cualquier música puede usar el título de jazz- que elegir un estilo específico suena al menos raro, pero eso se debe a la discontinuidad y desempeño fugaz de los actores de la música, sobretodo la popular. Los músicos de la Small somos músicos de jazz tradicional, no es una dedicación momentánea, ese es nuestro idioma. Creo que allí está una de las características principales de la banda.
-Y aquellos jóvenes que eran ¿imaginaron alguna vez que la banda iba a llegar a tanto?
-Cuando comenzamos con la banda pretendíamos tocar jazz tradicional del mejor y en todos los escenarios que pudiéramos. Hoy seguimos con el mismo objetivo y si bien los años han pasado, la energía y el entusiasmo por tocar jazz siguen intactos. Tal vez no pudimos imaginar algunos logros, algunos momentos trascendentes pero siempre mantuvimos la claridad de saber hacia dónde estábamos yendo. De alguna manera seguimos manteniendo cierta irreverencia juvenil, lo que nos permite seguir soñando con mucho más futuro para la Small.
-Son 38 años de carrera. Imagino un balance más que positivo…
-Nosotros sentimos que todo fue muy rápido, sin embargo, al intentar hacer memoria de lo recorrido, nos damos cuenta que evidentemente ha habido experiencias muy enriquecedoras y que nos llenan de orgullo. No debe haber muchos conjuntos musicales independientes con tantos años de trayectoria ininterrumpida, con tres de los cinco miembros originales -los otros dos ya tienen 20 años en la banda- y que todavía siga en plena actividad. Eso también lo consideramos positivo.
-Han recorrido varios países de América y Europa. En general ¿cómo resultaron esas experiencias?
-Es muy interesante ver como prácticamente en todo el mundo hay bandas de jazz tradicional, de distintos niveles musicales, pero dedicadas al jazz tradicional. Poder tocar con músicos desconocidos y en un momento encontrarse dialogando en el mismo lenguaje musical, es una experiencia maravillosa. El reconocimiento, el respeto y la valoración del público es algo que realmente sorprende y gratifica.
-Y particularmente ¿cómo fue tocar en New Orleans, la cuna del jazz?
-La primera vez que tocamos en New Orleans fue en 2010. Después vendrían las giras de 2012; 2015 y este 2019. En cada uno de esos momentos la emoción nos invadía no sólo por estar en la tierra donde el jazz dio a luz, sino por estar tocando allí mismo lo que durante muchos años estuvimos estudiando nota por nota. conocer los lugares emblemáticos, tocar en los mismos escenarios de aquellos creadores de los años 20, conocer las viviendas de los inventores de este género, desfilar tocando por la Bourbon Street o a orillas del Mississippi, son vivencias fuertes e inolvidables para quienes amamos este estilo.
-Tanto la Legislatura de la Provincia como el Concejo Deliberante de Alta Gracia los han reconocido por su trayectoria. ¿Qué significan para Uds.?
-El significado de estos reconocimientos por parte de organismos gubernamentales nos llena de orgullo, pero a la vez nos impulsa, acrecienta nuestro compromiso de mantener la línea y el objetivo trazado desde el comienzo de la banda. De todas maneras el verdadero reconocimiento para un artista es ser contratado dignamente para desarrollar su especialidad musical, como es el caso de este festival aunque sólo sean pocos días al año, largo año.
-¿Creés que el público de jazz ha crecido o hay siempre un público cautivo?
-El público que sigue el jazz ha crecido en cantidad y sobre todo en calidad. Ya no son solamente aquellos señores de prominente barriga que llegan en sus autos alemanes a consumir whisky importado los únicos que escuchan jazz, sino que hay gente común, de la calle, del pueblo, jóvenes y no tan jóvenes en los lugares donde circula esta música. Esto es mérito de los shows como los festivales de jazz pero mucho más lo es de los músicos de jazz que día a día proponen alternativas con gran esfuerzo para que haya espectáculos jazzísticos.
-¿Y la escena se va renovando? Por lo menos en Río Cuarto hay varios jóvenes que tocan jazz…
-Efectivamente van apareciendo gran cantidad de jóvenes que se dedican o pretenden dedicarse al jazz. Lamentablemente no eligen el jazz tradicional en la mayoría de los casos por la propia ignorancia del estilo por parte de los institutos formadores de músicos. Otro aspecto lamentable y preocupante es la falta de conformación de proyectos estables y sostenidos en el tiempo. No se forman grupos ni bandas, única manera de desarrollar algo con proyección y evolución en equipo. El individualismo es muy fuerte, algo contrario al jazz tradicional.
-Por último, ¿qué podés adelantar de la presentación en el Teatro Municipal?
-El espectáculo que vamos a proponer está basado en repertorio tradicional que se toca en New Orleans, algunos temas muy clásicos que rara vez han sido grabados pero que son parte de su acervo cultural y para ello vamos a contar con un cantante que nos acompañó a nuestra reciente girar por New Orleans y New York, Sebastián Salomón. Será entonces como un viaje musical a la cuna del Jazz.
Andrés Natali
-Vuelven a Río Cuarto, una ciudad en la que ya son viejos conocidos y respetados. ¿Sienten así la devolución del público del Imperio?
-La verdad es que cada vez que tocamos en Río Cuarto recibimos el respeto y el aplauso cálido de un público que evidentemente está acostumbrado a los espectáculos y al jazz en particular. No nos olvidemos de que ha habido festivales de jazz desde hace varios años en esta ciudad de la mano de músicos locales y de los organismos encargados de la cultura también, más allá de ser una capital de gran importancia cultural.
-Vienen al Festival de Jazz. ¿Qué es lo que más disfrutan de estos encuentros?
-Como todo músico, el mayor disfrute es poder tocar, compartir la expresión musical que nace de cada uno con el público. Si además le sumamos que el show se realiza en un excelente teatro de una hermosa ciudad y como parte de un festival de jazz organizado por el Gobierno de nuestra provincia de Córdoba, la ecuación es perfecta, cierra por todos lados: satisfacción total.
-Cuando empezaron con la banda allá por el 81. ¿Por qué decidieron interpretar exclusivamente jazz tradicional?
-La decisión del estilo fue tomada al conocer el Hot Jazz de la mano de, en mi caso mi padre, y de grandes difusores y amantes del jazz como el doctor Osvaldo Mazzola que tenía programas en radios de Córdoba. En cuanto a lo musical, elegimos y seguimos eligiendo este estilo porque estamos convencidos que presenta el equilibrio justo entre la técnica musical y la expresión sentimental, algo que con el correr de los años en el jazz se va descompensando, y así tenemos estilos con gran desarrollo de lo técnico pero que han abandonado casi por completo la transmisión de sentimientos, estilos cerebrales donde la pirotecnia instrumental es el único atractivo y por ende va dirigido a una pequeña elite que entiende o dice entender ese estilo de jazz tan alejado de las raíces. El jazz tradicional se puede cantar, se puede bailar y sobre todo se puede sentir, mucho antes de decodificarlo mentalmente. De allí nuestra decisión.
-¿No sintieron la necesidad en algún momento hacer otro tipo de jazz?
-No, todo lo contrario, la única necesidad que sentimos es la de expresarnos a través de este estilo de jazz. Ser fieles a un estilo dentro de un género significa estudiar profundamente dicho estilo, especializarse en él y evolucionar continuamente dentro del lenguaje elegido. El jazz es tan amplio -hoy prácticamente cualquier música puede usar el título de jazz- que elegir un estilo específico suena al menos raro, pero eso se debe a la discontinuidad y desempeño fugaz de los actores de la música, sobretodo la popular. Los músicos de la Small somos músicos de jazz tradicional, no es una dedicación momentánea, ese es nuestro idioma. Creo que allí está una de las características principales de la banda.
-Y aquellos jóvenes que eran ¿imaginaron alguna vez que la banda iba a llegar a tanto?
-Cuando comenzamos con la banda pretendíamos tocar jazz tradicional del mejor y en todos los escenarios que pudiéramos. Hoy seguimos con el mismo objetivo y si bien los años han pasado, la energía y el entusiasmo por tocar jazz siguen intactos. Tal vez no pudimos imaginar algunos logros, algunos momentos trascendentes pero siempre mantuvimos la claridad de saber hacia dónde estábamos yendo. De alguna manera seguimos manteniendo cierta irreverencia juvenil, lo que nos permite seguir soñando con mucho más futuro para la Small.
-Son 38 años de carrera. Imagino un balance más que positivo…
-Nosotros sentimos que todo fue muy rápido, sin embargo, al intentar hacer memoria de lo recorrido, nos damos cuenta que evidentemente ha habido experiencias muy enriquecedoras y que nos llenan de orgullo. No debe haber muchos conjuntos musicales independientes con tantos años de trayectoria ininterrumpida, con tres de los cinco miembros originales -los otros dos ya tienen 20 años en la banda- y que todavía siga en plena actividad. Eso también lo consideramos positivo.
-Han recorrido varios países de América y Europa. En general ¿cómo resultaron esas experiencias?
-Es muy interesante ver como prácticamente en todo el mundo hay bandas de jazz tradicional, de distintos niveles musicales, pero dedicadas al jazz tradicional. Poder tocar con músicos desconocidos y en un momento encontrarse dialogando en el mismo lenguaje musical, es una experiencia maravillosa. El reconocimiento, el respeto y la valoración del público es algo que realmente sorprende y gratifica.
-Y particularmente ¿cómo fue tocar en New Orleans, la cuna del jazz?
-Tanto la Legislatura de la Provincia como el Concejo Deliberante de Alta Gracia los han reconocido por su trayectoria. ¿Qué significan para Uds.?
-El significado de estos reconocimientos por parte de organismos gubernamentales nos llena de orgullo, pero a la vez nos impulsa, acrecienta nuestro compromiso de mantener la línea y el objetivo trazado desde el comienzo de la banda. De todas maneras el verdadero reconocimiento para un artista es ser contratado dignamente para desarrollar su especialidad musical, como es el caso de este festival aunque sólo sean pocos días al año, largo año.
-¿Creés que el público de jazz ha crecido o hay siempre un público cautivo?
-El público que sigue el jazz ha crecido en cantidad y sobre todo en calidad. Ya no son solamente aquellos señores de prominente barriga que llegan en sus autos alemanes a consumir whisky importado los únicos que escuchan jazz, sino que hay gente común, de la calle, del pueblo, jóvenes y no tan jóvenes en los lugares donde circula esta música. Esto es mérito de los shows como los festivales de jazz pero mucho más lo es de los músicos de jazz que día a día proponen alternativas con gran esfuerzo para que haya espectáculos jazzísticos.
-¿Y la escena se va renovando? Por lo menos en Río Cuarto hay varios jóvenes que tocan jazz…
-Efectivamente van apareciendo gran cantidad de jóvenes que se dedican o pretenden dedicarse al jazz. Lamentablemente no eligen el jazz tradicional en la mayoría de los casos por la propia ignorancia del estilo por parte de los institutos formadores de músicos. Otro aspecto lamentable y preocupante es la falta de conformación de proyectos estables y sostenidos en el tiempo. No se forman grupos ni bandas, única manera de desarrollar algo con proyección y evolución en equipo. El individualismo es muy fuerte, algo contrario al jazz tradicional.
-Por último, ¿qué podés adelantar de la presentación en el Teatro Municipal?
-El espectáculo que vamos a proponer está basado en repertorio tradicional que se toca en New Orleans, algunos temas muy clásicos que rara vez han sido grabados pero que son parte de su acervo cultural y para ello vamos a contar con un cantante que nos acompañó a nuestra reciente girar por New Orleans y New York, Sebastián Salomón. Será entonces como un viaje musical a la cuna del Jazz.
Andrés Natali

