La ola polar sigue y ya casi toda la provincia de Córdoba está en alerta roja.
En los hechos, ello significa que es de “efecto alto a extremo en la salud”, esto es “muy peligroso”, a tal punto que “puede afectar a todas las personas, incluso a las saludables”.
Ayer, alrededor de las 10 de la mañana, la sensación térmica en la ciudad era de -5°.
Ya casi toda la provincia de Córdoba está en alerta roja. En los hechos, ello significa que es de “efecto alto a extremo en la salud”, esto es “muy peligroso”, a tal punto que “puede afectar a todas las personas, incluso a las saludables”.
En los comedores y merenderos barriales, sus coordinadores dicen que la demanda de viandas y frazadas ha crecido en estos días por las bajas temperaturas.
El paisaje riocuartense ya tiene impronta invernal con transeúntes que circulan por las calles céntricas muy abrigados, con bufandas y guantes y gorritos de lana.
En algunos casos, se observa a vecinos con barbijo, ya sea porque integran los grupos de riesgo o a manera preventiva.
Obviamente que, con estas bajas temperaturas, hay poca gente en la calle.
Los riocuartenses salen lo justo y necesario para hacer la compra del día o algún trámite que no puede ser postergado.
En tanto, en los barrios, los chicos ya entraron en las vacaciones de invierno, pero igual recurren a los comedores o merenderos para alimentarse.
De 250 viandas de comida que se hacían, se pasó a un total de 500.
En el Hogar María Madre de Dios, Marcelino Stefanía dijo que ha crecido la entrega de viandas y bolsones con alimentos.
Ya la vez pidió ayuda a la sociedad riocuartense para que colaboren con donaciones de alimentos y frazadas.
De 250 viandas de comida que se hacían, se pasó a un total de 500, dicen en los comedores barriales.
Mientras tanto, en el merendero La Casita de Francisco, su responsable, Mario Muro, dijo ayer a Puntal que “la demanda alimentaria ha crecido por la situación en general y el frío que se hace sentir con rigor”.
En los comedores y merenderos barriales también los niños juegan al fútbol como una forma de contenerlos de que estén todo el día en la calle, según explicaron sus coordinadores.