Los fuertes vientos, desde distintas direcciones, y la falta de humedad no dan respiro a la provincia de Córdoba, que ya lleva más de siete días de lucha incesante contra las llamas.
Desde que el lunes de la semana pasada, cuando comenzó un voraz incendio en las afueras de Villa Carlos Paz, los focos se multiplicaron en distintos puntos de las sierras. Las pérdidas, principalmente de bosque nativo, son incalculables por el momento, aunque hasta el viernes estimaban alrededor de 65 mil hectáreas quemadas.
En el sur, ayer siguió la preocupación en Alpa Corral y se reavivó el fuego en la zona rural de Alcira Gigena, que el domingo había generado una ardua labor por parte de los bomberos de la región.
“La meteorología juega un papel fundamental y están siendo jornadas muy complicadas, ya llevamos el octavo día de trabajo”, señaló a Puntal Diego Concha, director de Defensa Civil de Córdoba.
Anticipó que la oficina técnica prevé para hoy viento “bien definido” desde el norte, lo que hace presagiar otra jornada adversa.
El pronóstico además anticipa temperaturas máximas en torno a los 30 grados.
Para los distintos incendios que se van presentando en la provincia, hay diez aviones hidrantes y un helicóptero interviniendo, sumado al personal de bomberos de todos los cuarteles de Córdoba.
Dos frentes en Alpa Corral
En Alpa Corral dos frentes generan preocupación: uno originado el domingo en el acceso norte a la localidad y otro que cruzó el límite con la provincia de San Luis.
En el primer caso, que anoche continuaba activo, están trabajando bomberos. En cambio, en el incendio ubicado en el filo serrano era imposible acceder.
Hugo Delgado, uno de los coordinadores de la Regional 5, indicó a Puntal que el fuego tuvo riesgo de interfase durante la tarde de ayer pero que finalmente cruzó el río hacia el Cerro Blanco y comenzó a alejarse de la zona de viviendas. No obstante, en el monte seguiría encontrando más combustible, con lo cual el trabajo en el sector seguía siendo complejo.
Durante el martes estuvieron trabajando unos 60 bomberos de tres regionales y un avión hidrante. Anoche, desde Río Cuarto podían observarse los cerros al rojo vivo.
En el cuartel de la localidad llamaron a la solidaridad de los vecinos para la elaboración de viandas para los brigadistas.
Alta Gracia
Los focos siguen multiplicándose en la provincia. Concha precisó ayer que en el Valle de Paravachasca seguían con el trabajo en proximidades de Alta Gracia.
Las tareas son desarrolladas en Potrerillos de Larreta, en los barrios Liniers y Tiro Federal, pero también mantenían con atención la situación en las comunidades de La Serranita y La Paisanita, donde el fuego estaba controlado.
En este lugar trabajaron aviones hidrantes que operaron desde el Aero Club de Alta Gracia y también el avión Fire Bos que realizó recargas en el dique de Los Molinos.
Punilla y Cruz del Eje
Buena parte de los recursos ayer volvieron a ser destinados al Valle de Punilla y a algunos sectores del departamento Cruz del Eje, en el norte de Córdoba.
En Punilla, seguía el accionar de bomberos al sur de Pampa de Olaen, en un perímetro de 8 kilómetros, precisó Concha.
El titular de Defensa Civil provincial agregó que en esa región también continuaba la intervención en una bajada del río Pinto.
Señaló que aseguraron la zona de Characato por el riesgo de interfase, igual que en inmediaciones de Cantera de Iguazú, Cañada Honda y Oro Grueso. Aquí, desde el domingo hubo mucha preocupación por la proximidad del fuego con las viviendas, pero anoche descartaron que corrieran algún tipo de peligro.
“Fueron apostadas unidades pesadas con apoyo de unidades livianas, que son camionetas con kits forestales, más Defensa Civil y personal del Plan Provincial de Manejo del fuego”, afirmó Concha.
“Gracias a Dios ese foco pasó sin afectar viviendas”, subrayó el funcionario provincial.

