La responsabilidad y las diferencias de dirigir fútbol femenino y masculino, el trato que les brindan en las canchas, la inclusión de la mujer en el arbiraje y algunas pintorescas anécdotas desgranaron las encargadas de dirigir el superclásico Boca-River.
“Por ahí se chocó un poquito con las chicas de Boca en el primer partido; tuve una discusión con la capitana, pero en el entretiempo nos dimos la mano y todo terminó ahí. Siempre que vengan y me hablen bien no tengo ningún problema”, manifestó Florencia Arizmendi.
Hace un par de temporadas, cuando San Lorenzo vino a la ciudad, en un amistoso en el Centro 11 demostró su carácter y personalidad al parar las acciones para reprender al entrenador azulgrana ante sus reiteradas protestas.
“Con Belem hablábamos de que las chicas porteñas es como que te van midiendo a ver hasta dónde llegás y te van probando. Pero se chocaron con dos paredores (risas)... No somos para nada tranquilitas, nos pueden hablar pero siempre con respeto”, señaló.
En cuanto al trato que reciben en la cancha, Florencia comentó: “En mi caso, si me equivoco y después vienen y me marcan una jugada, la respuesta es siempre la misma: no voy a hacerlo para perjudicar a uno o beneficiar a otro; no me interesa, no soy de ningún club, soy de la Araf (Asociación Riocuartense de Árbitros de Fútbol) y llevo la camiseta negra”.
Río Cuarto es una de las ligas con mayor cantidad de árbitras. “En mi caso hace 12 años que estoy y trato de no bajar los brazos porque lleva un poquito de desgaste físico y mental. Al principios era hacer siempre hacer de jueza de línea, pero empecé a pedir que me prueben y ahí comencé a tener las oportunidades como árbitro”, precisó.
“Andá a lavar los platos...”
En las canchas es frecuente escuchar insultos hacia la terna arbitral, que muchas veces sufre un inusual hostigamiento. No obstante, las árbitras fueron ganando su lugar y se las respeta un poco más.
“El ‘andá a lavar los platos’ es la típica y es como una caricia al alma ese insulto, por así decirlo. Pero hoy nos respetan muchísimo, no es lo mismo que cobre o marque una falta un hombre, al que le van a protestar hasta morir, cosa que no hacen con nosotras”, indicó Florencia.
En cuanto a las diferencias entre arbitrar hombres y mujeres, reflejó: “No tengo problemas, donde me manden voy, el trato siempre es igual. Por ahí hay que tener más psicología y pedagogía con los más chiquitos. Pero dirigiendo los campeonatos libres, la Liga, Profesionales, son de igual magnitud todos los partidos”.
En cuanto a los improperios o acosos que hay que padecer en una cancha, recordó que “hay mensajes como ‘qué linda que estás’ o ‘vení mamita cobrame un penal...”.
Y con humor recordó sobre uno de los primeros partidos: “Viene el profe con un jugador a hacer el cambio y le pregunto quién sale y el me contestó: ‘Vos, conmigo después del partido’. Sólo atiné a ponerme a reír”.
Por su parte, Belem Bevilacqua se refirió a los preconceptos y consideró que “queda mucha gente todavía y la mayoría son mujeres, por ahí tienen más prejuicios que los hombres”.
Además, agradeció el avance en la inclusión femenina en el deporte “para que todo se siga desarrollando, que se dejen de lado los prejuicios” y se les dé “la oportunidad de dirigir”.
Alberto llobell
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Hace un par de temporadas, cuando San Lorenzo vino a la ciudad, en un amistoso en el Centro 11 demostró su carácter y personalidad al parar las acciones para reprender al entrenador azulgrana ante sus reiteradas protestas.
“Con Belem hablábamos de que las chicas porteñas es como que te van midiendo a ver hasta dónde llegás y te van probando. Pero se chocaron con dos paredores (risas)... No somos para nada tranquilitas, nos pueden hablar pero siempre con respeto”, señaló.
En cuanto al trato que reciben en la cancha, Florencia comentó: “En mi caso, si me equivoco y después vienen y me marcan una jugada, la respuesta es siempre la misma: no voy a hacerlo para perjudicar a uno o beneficiar a otro; no me interesa, no soy de ningún club, soy de la Araf (Asociación Riocuartense de Árbitros de Fútbol) y llevo la camiseta negra”.
Río Cuarto es una de las ligas con mayor cantidad de árbitras. “En mi caso hace 12 años que estoy y trato de no bajar los brazos porque lleva un poquito de desgaste físico y mental. Al principios era hacer siempre hacer de jueza de línea, pero empecé a pedir que me prueben y ahí comencé a tener las oportunidades como árbitro”, precisó.
“Andá a lavar los platos...”
En las canchas es frecuente escuchar insultos hacia la terna arbitral, que muchas veces sufre un inusual hostigamiento. No obstante, las árbitras fueron ganando su lugar y se las respeta un poco más.
“El ‘andá a lavar los platos’ es la típica y es como una caricia al alma ese insulto, por así decirlo. Pero hoy nos respetan muchísimo, no es lo mismo que cobre o marque una falta un hombre, al que le van a protestar hasta morir, cosa que no hacen con nosotras”, indicó Florencia.
En cuanto a las diferencias entre arbitrar hombres y mujeres, reflejó: “No tengo problemas, donde me manden voy, el trato siempre es igual. Por ahí hay que tener más psicología y pedagogía con los más chiquitos. Pero dirigiendo los campeonatos libres, la Liga, Profesionales, son de igual magnitud todos los partidos”.
En cuanto a los improperios o acosos que hay que padecer en una cancha, recordó que “hay mensajes como ‘qué linda que estás’ o ‘vení mamita cobrame un penal...”.
Y con humor recordó sobre uno de los primeros partidos: “Viene el profe con un jugador a hacer el cambio y le pregunto quién sale y el me contestó: ‘Vos, conmigo después del partido’. Sólo atiné a ponerme a reír”.
Por su parte, Belem Bevilacqua se refirió a los preconceptos y consideró que “queda mucha gente todavía y la mayoría son mujeres, por ahí tienen más prejuicios que los hombres”.
Además, agradeció el avance en la inclusión femenina en el deporte “para que todo se siga desarrollando, que se dejen de lado los prejuicios” y se les dé “la oportunidad de dirigir”.
Alberto llobell
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