Cuando a fines de la década del 80 comenzaba a desintegrarse el núcleo duro del socialismo y Yugoslavia perdía territorio, Croacia se presentaba al mundo en 1991 y recibía la aprobación de las Naciones Unidas el 12 de enero de 1992.
Su desprendimiento hizo que el fútbol fuese una de las disciplinas deportivas en las que rápidamente ganaron la consideración, al ser protagonistas en el Mundial que se jugó en Francia en 1998, tras vencer en el repechaje a Ucrania. Davor Suker fue el estandarte de aquel equipo que enfrentó el seleccionado argentino -ganó Argentina- que llegó a la semifinal, en la que el combinado anfitrión lo dejó sin el partido principal.
Ayer, lágrimas y gritos de alegría, abrazos y cánticos, petardos y bengalas iluminaron el festejo de Croacia. La noche del miércoles, tras su histórica victoria contra Inglaterra, puso al seleccionado balcánico por primera vez en una final.
Danijel Subasic, Domagoj Vida, Ivan Strinic, Luka Modric, Ivan Rakitic y Mario Mandzukic son los nombres que ya el fútbol mundial comienza a admirar.
Es que en esta maravillosa disciplina deportiva, de vez en cuando, el juego nos da una caricia: Croacia, haciendo historia para un país reconocido desde 1992 e incorporado inmediatamente por Uefa y Fifa, tendrá el próximo domingo desde las 12, hora de nuestro país, el privilegio de estar en el lugar que la mayoría del pueblo argentino deseaba: la final.
Inglaterra no pudo romper la historia. Desde 1966, cuando el Mundial se jugó en su país, no llega a una final. Rusia 2018 no fue la excepción. Pudo romper el maleficio de ganar un desempate en penales y en la semifinal se tuvo que entregar en el alargue a la fiereza en el juego de un seleccionado croata que, a pesar del cansancio, llegó al gol en el segundo tiempo suplementario para desatar la alegría de todos sus seguidores.
Ayer, lágrimas y gritos de alegría, abrazos y cánticos, petardos y bengalas iluminaron el festejo de Croacia. La noche del miércoles, tras su histórica victoria contra Inglaterra, puso al seleccionado balcánico por primera vez en una final.
Danijel Subasic, Domagoj Vida, Ivan Strinic, Luka Modric, Ivan Rakitic y Mario Mandzukic son los nombres que ya el fútbol mundial comienza a admirar.
Es que en esta maravillosa disciplina deportiva, de vez en cuando, el juego nos da una caricia: Croacia, haciendo historia para un país reconocido desde 1992 e incorporado inmediatamente por Uefa y Fifa, tendrá el próximo domingo desde las 12, hora de nuestro país, el privilegio de estar en el lugar que la mayoría del pueblo argentino deseaba: la final.
Inglaterra no pudo romper la historia. Desde 1966, cuando el Mundial se jugó en su país, no llega a una final. Rusia 2018 no fue la excepción. Pudo romper el maleficio de ganar un desempate en penales y en la semifinal se tuvo que entregar en el alargue a la fiereza en el juego de un seleccionado croata que, a pesar del cansancio, llegó al gol en el segundo tiempo suplementario para desatar la alegría de todos sus seguidores.

