El entrenador Guillermo Núñez desembarcó en el fútbol femenino de la Universidad el año pasado. La apuesta era fuerte porque las Académicas habían abrazado el título de campeonas en las tres temporadas anteriores. La experiencia fue muy porductiva y llevó a la “U” Verde hacia una nueva conquista.
Si bien es el DT de Universidad Verde, Núñez en la práctica se desempeña como coordinador de ambos planteles. Y en el corto recorrido que lleva el Torneo Oficial de este año, tanto el supercampeón como la “U” Blanco vienen cumpliendo una notable campaña, lo cual lo invita a soñar con una final entre ambos conjuntos.
- ¿Qué evaluación hace del torneo de este año, porque asoma una Zona Sur muy competitiva, que concentra a la mayoría de los equipos ya afianzados?
- A nosotros nos gustó cómo se dio el sorteo y el fixture. Está bueno porque vamos a tener buena competencia durante todo el año. Vemos que en la Zona Sur (en la que confluyen los dos elencos universitarios) hay equipos que tienen cierta preparación, trayectoria y calidad de jugadoras, lo que la hace un poco más competitiva. No quiere decir que los demás sean flojos, pero hay algunos principiantes y otros a los que les ha costado más en los últimos años. Preferimos jugar en esta zona porque todos los fines de semana tenemos rivales duros y estamos convencidos de que si la competencia mejora nos hace mejorar a nosotros también.
- ¿Fue difícil llegar al fútbol de la Universidad y entrenar con dos planteles que ya se habían repartido todos los títulos en los torneos oficiales?
- El año pasado las chicas que estaban adentro de la Uni sabían que había muchísimas cosas por mejorar pero los resultados se les venían dando. El desafío fue mejorar la calidad de entrenamiento, en cuanto al juego, la preparación física, cuestiones mucho más importantes que el resultado, y si mejorábamos esto lo más probable era que nos siguiera yendo bien. El desafío fue más que nada interno, convencerlas de que tenían que seguir aprendiendo. A los dos equipos se les brinda la misma preparación, después cada técnico le da su impronta. Sabíamos que si entrenábamos bien y éramos responsables, era muy posible que obtuviéramos buenos resultados.
- Si bien los resultados siempre acompañaron se observa que cada año la Universidad intenta jerarquizar un poco más el fútbol femenino.
- Hemos podido incorporar profes y técnicos como para ir armando cuerpos técnicos en cada equipo. Mi responsabilidad ha cambiado, he delegado algunas cuestiones y en eso ha tomado más protagonismo Franco Gabosi en Universidad Verde y posiblemente a lo largo del año en varias oportunidades quede al frente del equipo. Siempre se trata de mejorar y corregir. Intentamos entrenar y organizarnos como es una primera división en cualquier club. Hay un DT, un preparador físico y un ayudante de campo por plantel. Apuntamos a que el fútbol femenino se acerque lo más posible al masculino en organización, estructura y entrenamientos.
- ¿Cómo se rearmó Universidad Verde con la partida a San Lorenzo de una talentosa como Agustina Fernández y con la lesión de otra jugadora determinante como Aylén Oyola?
- Hemos logrado que las chicas puedan jugar en diferentes posiciones, intentamos entrenar, capacitarlas, que entiendan el rol y las funciones en cada puesto. La ventaja es tener un plantel que si bien no es muy extenso (entre 18 y 20 por equipo) podemos tener variantes, con cuatro o cinco jugadoras que pueden desempeñarse en más de dos puestos. Siempre hacemos hincapié en que los equipos tienen que intentar pensar en lo grupal, no buscar lo individual, no depender de nadie. Y el lema es que “Todos somos importantes, pero nadie imprescindible”. Es cierto que hay individualidades muy fuertes, pero tratamos de no depender de ninguna de ellas, porque si nos faltan no se debería resentir el equipo. A las dos jugadoras se las extraña por la jerarquía que tienen, pero hemos podido salir adelante.
- ¿Cree que este año Universidad Blanco se ha potenciado respecto de la temporada anterior?
- El año pasado hubo muchas lesiones y el plantel del Blanco ya venía bastante golpeado, con bajas y lesiones. La temporada anterior fue un poco de transición, de acomodarse, ya habían llegado algunas jugadoras que terminaron siendo importantes como Daniela Carballo y Rocío Arcostanzo, y ahora con la vuelta de Florencia Rodríguez, la incorporación de Antonella Reynoso y la recuperación de Victoria José está mucho mejor. Ya tenemos el trabajo de base, este año va a mejorar mucho más en cuanto a funcionamiento, a tener variantes dentro del plantel. Y en cuanto a la competencia no fue malo porque perdió la semifinal con el Verde. Este año creo que va a ser muy similar, pretendemos estar con los dos equipos en las instancias finales.
- ¿Se imagina una final entre los dos equipos universitarios?
- Sería algo bárbaro, más allá de que tengamos que jugar en contra y que haya un ganador y un perdedor. No tuvimos esa posibilidad el año pasado porque el Blanco no hizo una buena segunda ronda y quedamos en la misma llave en playoffs.
- ¿Cómo ve el fútbol femenino de Río Cuarto y qué se puede hacer desde el interior para ir equiparándolo con el masculino para que haya competencias provinciales y nacionales?
- Creemos que el fútbol femenino es una disciplina que está en crecimiento. Tanto de la AFA como las ligas regionales están empezando a incorporarlo, no se va a hacer de un día para el otro, va a llevar varios años. Habría que buscar la vuelta para generar alguna instancia de competencias provinciales y de nivel nacional, una Copa Argentina, algún torneo de campeones de liga, de selecciones, copiando lo bueno que se hace en el fútbol masculino. En cantidad de equipos y en competencia estoy seguro de que la Liga de Río Cuarto no está lejos de Buenos Aires; es más, nosotros tenemos 16 equipos y Buenos Aires en Primera tiene 14, y no son todos de AFA porque está la UAI Urquiza, y San Telmo y Villa Dálmine, que son de otras categorías.
- De hecho ustedes se han probado con equipos de nivel nacional y tuvieron muy buenos resultados…
- Tuvimos experiencias de amistosos con Talleres, Rosario, Belgrano y hemos ganado. Nosotros vemos que no estamos lejos, porque también jugamos con River y la selección universitaria argentina y perdimos por un solo gol, en un torneo en el que hubo muchas ausencias y nuestras figuras estaban en la selección.
Alberto Llobell
- ¿Qué evaluación hace del torneo de este año, porque asoma una Zona Sur muy competitiva, que concentra a la mayoría de los equipos ya afianzados?
- A nosotros nos gustó cómo se dio el sorteo y el fixture. Está bueno porque vamos a tener buena competencia durante todo el año. Vemos que en la Zona Sur (en la que confluyen los dos elencos universitarios) hay equipos que tienen cierta preparación, trayectoria y calidad de jugadoras, lo que la hace un poco más competitiva. No quiere decir que los demás sean flojos, pero hay algunos principiantes y otros a los que les ha costado más en los últimos años. Preferimos jugar en esta zona porque todos los fines de semana tenemos rivales duros y estamos convencidos de que si la competencia mejora nos hace mejorar a nosotros también.
- ¿Fue difícil llegar al fútbol de la Universidad y entrenar con dos planteles que ya se habían repartido todos los títulos en los torneos oficiales?
- El año pasado las chicas que estaban adentro de la Uni sabían que había muchísimas cosas por mejorar pero los resultados se les venían dando. El desafío fue mejorar la calidad de entrenamiento, en cuanto al juego, la preparación física, cuestiones mucho más importantes que el resultado, y si mejorábamos esto lo más probable era que nos siguiera yendo bien. El desafío fue más que nada interno, convencerlas de que tenían que seguir aprendiendo. A los dos equipos se les brinda la misma preparación, después cada técnico le da su impronta. Sabíamos que si entrenábamos bien y éramos responsables, era muy posible que obtuviéramos buenos resultados.
- Si bien los resultados siempre acompañaron se observa que cada año la Universidad intenta jerarquizar un poco más el fútbol femenino.
- Hemos podido incorporar profes y técnicos como para ir armando cuerpos técnicos en cada equipo. Mi responsabilidad ha cambiado, he delegado algunas cuestiones y en eso ha tomado más protagonismo Franco Gabosi en Universidad Verde y posiblemente a lo largo del año en varias oportunidades quede al frente del equipo. Siempre se trata de mejorar y corregir. Intentamos entrenar y organizarnos como es una primera división en cualquier club. Hay un DT, un preparador físico y un ayudante de campo por plantel. Apuntamos a que el fútbol femenino se acerque lo más posible al masculino en organización, estructura y entrenamientos.
- ¿Cómo se rearmó Universidad Verde con la partida a San Lorenzo de una talentosa como Agustina Fernández y con la lesión de otra jugadora determinante como Aylén Oyola?
- Hemos logrado que las chicas puedan jugar en diferentes posiciones, intentamos entrenar, capacitarlas, que entiendan el rol y las funciones en cada puesto. La ventaja es tener un plantel que si bien no es muy extenso (entre 18 y 20 por equipo) podemos tener variantes, con cuatro o cinco jugadoras que pueden desempeñarse en más de dos puestos. Siempre hacemos hincapié en que los equipos tienen que intentar pensar en lo grupal, no buscar lo individual, no depender de nadie. Y el lema es que “Todos somos importantes, pero nadie imprescindible”. Es cierto que hay individualidades muy fuertes, pero tratamos de no depender de ninguna de ellas, porque si nos faltan no se debería resentir el equipo. A las dos jugadoras se las extraña por la jerarquía que tienen, pero hemos podido salir adelante.
- ¿Cree que este año Universidad Blanco se ha potenciado respecto de la temporada anterior?
- El año pasado hubo muchas lesiones y el plantel del Blanco ya venía bastante golpeado, con bajas y lesiones. La temporada anterior fue un poco de transición, de acomodarse, ya habían llegado algunas jugadoras que terminaron siendo importantes como Daniela Carballo y Rocío Arcostanzo, y ahora con la vuelta de Florencia Rodríguez, la incorporación de Antonella Reynoso y la recuperación de Victoria José está mucho mejor. Ya tenemos el trabajo de base, este año va a mejorar mucho más en cuanto a funcionamiento, a tener variantes dentro del plantel. Y en cuanto a la competencia no fue malo porque perdió la semifinal con el Verde. Este año creo que va a ser muy similar, pretendemos estar con los dos equipos en las instancias finales.
- ¿Se imagina una final entre los dos equipos universitarios?
- Sería algo bárbaro, más allá de que tengamos que jugar en contra y que haya un ganador y un perdedor. No tuvimos esa posibilidad el año pasado porque el Blanco no hizo una buena segunda ronda y quedamos en la misma llave en playoffs.
- ¿Cómo ve el fútbol femenino de Río Cuarto y qué se puede hacer desde el interior para ir equiparándolo con el masculino para que haya competencias provinciales y nacionales?
- Creemos que el fútbol femenino es una disciplina que está en crecimiento. Tanto de la AFA como las ligas regionales están empezando a incorporarlo, no se va a hacer de un día para el otro, va a llevar varios años. Habría que buscar la vuelta para generar alguna instancia de competencias provinciales y de nivel nacional, una Copa Argentina, algún torneo de campeones de liga, de selecciones, copiando lo bueno que se hace en el fútbol masculino. En cantidad de equipos y en competencia estoy seguro de que la Liga de Río Cuarto no está lejos de Buenos Aires; es más, nosotros tenemos 16 equipos y Buenos Aires en Primera tiene 14, y no son todos de AFA porque está la UAI Urquiza, y San Telmo y Villa Dálmine, que son de otras categorías.
- De hecho ustedes se han probado con equipos de nivel nacional y tuvieron muy buenos resultados…
- Tuvimos experiencias de amistosos con Talleres, Rosario, Belgrano y hemos ganado. Nosotros vemos que no estamos lejos, porque también jugamos con River y la selección universitaria argentina y perdimos por un solo gol, en un torneo en el que hubo muchas ausencias y nuestras figuras estaban en la selección.
Alberto Llobell

