"Señor, ¿nos contaría un cuento?". Se me ocurría que podía preguntarle eso, allá por mediados de los ochenta, cuando todos los días, junto a un importante grupo de colegas, nos instalábamos en el complejo del club América en México, para cubrir el día a día de la selección argentina en el Mundial 86.
El señor al cual le pediría lo del cuento se llama Jorge Alberto Francisco Valdano. La espera, el observar el entrenamiento físico, nos metía en un sopor que, sumado al clima del Distrito Federal, nos traía fiaca plena.
Y, a partir de ese perfil intelectual, de su manera de declarar, tan clarita y pensada, de la parsimonia y moderación con las que nos atendía, Valdano, bautizado por la prensa como "el filósofo del fútbol", parecía ser el hermano mayor de todos los que allí concentraban y de varios de nosotros.
Valdano nació el 4 de octubre de 1955, en Las Parejas. Y en esta madurez, repasando su trayectoria, uno asegura que es uno de los argentinos que mejor pisaron Europa, accediendo en el juego, en la dirección técnica y en el periodismo, a los primerísimos planos, con méritos indiscutibles.
Los hinchas de Newell´s se acostumbraron en un tiempo a la aparición de grandes delanteros, algunos con proyección internacional notable.
Dezotti, Balbo y Batistuta son ejemplos claros. Se pueden agregar Cozzoni, Víctor Ramos o Sergio Almirón. Todos ellos sucesores del Mono Obberti y del paso fugaz de Jorge Valdano por el Parque de la Independencia.
Y hablamos de pasajero, porque así fue. Valdano tuvo una transferencia prematura al fútbol de España, cuando apenas había jugado 49 partidos en Ñuls y marcado 11 goles. Tal vez hoy no parezca tan poco eso de los 49 partidos, ya que los chicos se van después de un campeonato.
De todas maneras, la presentación de los juveniles "leprosos" ha sido siempre intensa en cantidad y calidad y muchos nombres tienen una estadística en el rojinegro realmente corta. El caso de Valdano es muy especial. Ingresó por primera vez al equipo en agosto de 1973, en cancha de Ferro. Los rosarinos perdieron tres a uno, con tantos de Arregui, Lorea y Vidal, y el descuento de Mario Zanabria.
Ñuls, que todavía no había logrado título alguno en AFA, formó con Carrasco; Rebottaro, Iturre, Barreiro y Garrido; Ribecca, Berta y Zanabria; Cerqueiro, Magán y Bentrón. Valdano entró por Cerqueiro.
Y allí siguió. Jugando muy poquito en ese 1973. Consiguiendo su primer gol en la última fecha del Nacional, el 16 de diciembre ante All Boys en victoria rojinegra en el Parque, cuatro a cero. Ese día había reemplazado a Chervo.
Un paso más
Al año siguiente, sin jugar de manera permanente, con 18 años, integró el equipo campeón del Metropolitano 74. Y continuó hasta el 75, cuando ni siquiera terminó el año. Y mientras River se encaminaba a ganar un torneo después de 18 años, Jorge Valdano se iba al Alavés de España. Jugó su último partido con la casaca rojinegra ante Banfield, en el sur, empate en uno.
A partir de allí y por las inquietudes preexistentes, Valdano construyó una persona paralela al deportista que se situó por encima de la media, en lo que a intelecto se refiere.
Sin haber cumplido los 20 y entre el final de su carrera en Ñuls y el viaje a España, debutó en la selección argentina y lo hizo con gran suceso. Fue por la Copa Newton en Montevideo frente a Uruguay, el 18 de julio del 75. Argentina ganó tres a dos y él reemplazó al Loco Houseman a los 20 del segundo tiempo. Y le alcanzó para meter dos goles, el otro lo había marcado el Beto Alonso. El conjunto dirigido por César Menotti formó con La Volpe; Carrascosa, Troncoso, Rocchia y Mario Killer; Asad, Rubén Galván, Bochini y Alonso; Houseman y Ortiz. Valdano por Houseman y Eduardo Solari por Galván, los cambios. En ese partido ante 40 mil personas fue expulsado el Beto Alonso.
Un distinto
Valdano era un producto de un equipo nacional que se había lucido en el Torneo de las Esperanzas de Toulon y pasaba a ser un referente en la mayor, para estar presente en el Mundial 82, pero que iba a brillar con toda su lucidez y juego en aquellas gloriosas jornadas de México 86, cuando parecía el hermano mayor del resto.
Alavés (21 goles), Zaragoza (46) y el Madrid (40). Su Real Madrid. Entre el 85 y 87 jugó en un equipo excepcional. Quedó prendado a la "Casa Blanca". El 1 de marzo de 1987 jugó su último partido como futbolista, ya que después se retiró a causa de una enfermedad, la hepatitis C. Su carrera de técnico iniciada en el Tenerife, metiéndolo en la Copa Uefa, su paso por el Real Madrid con el que ganó la Liga 94-95 y finalmente en el Valencia, sin grandes logros.
Y luego, la pluma y la palabra. Libros, columnas en diarios de gran prestigio, comentarios en radio y televisión. Me tocó gozar de su trabajo como ladero en algunos partidos del Mundial 98. Un razonamiento sencillo, mezcla de cancha y enciclopedia.
Hay frases que ha ido dejando que lo marcan como analista: "Hay dos tipos de espectadores: aquellos que aman el fútbol y aquellos que aman la moda o el fenómeno social. Estos últimos son los peligrosos". "Debimos decirle a Maradona: ‘Mira Diego, vos jugás al fútbol como Dios, pero sólo sos un hombre’". "¿Un rival sin interés atacante? Es como intentar hacer el amor con un árbol". "Ganar queremos todos, pero sólo los mediocres no aspiran a la belleza. Es como pretender elegir entre un imbécil bueno o un inteligente malo". Valdano en estado puro de intérprete del fútbol.
En el cumpleaños de Jorge Valdano. Uno que superó con creces el miedo escénico, en cada actividad desarrollada. Hizo realidad sus "sueños de fútbol".
Merecido lo tiene.
Osvaldo Alfredo Wehbe
Y, a partir de ese perfil intelectual, de su manera de declarar, tan clarita y pensada, de la parsimonia y moderación con las que nos atendía, Valdano, bautizado por la prensa como "el filósofo del fútbol", parecía ser el hermano mayor de todos los que allí concentraban y de varios de nosotros.
Valdano nació el 4 de octubre de 1955, en Las Parejas. Y en esta madurez, repasando su trayectoria, uno asegura que es uno de los argentinos que mejor pisaron Europa, accediendo en el juego, en la dirección técnica y en el periodismo, a los primerísimos planos, con méritos indiscutibles.
Los hinchas de Newell´s se acostumbraron en un tiempo a la aparición de grandes delanteros, algunos con proyección internacional notable.
Dezotti, Balbo y Batistuta son ejemplos claros. Se pueden agregar Cozzoni, Víctor Ramos o Sergio Almirón. Todos ellos sucesores del Mono Obberti y del paso fugaz de Jorge Valdano por el Parque de la Independencia.
Y hablamos de pasajero, porque así fue. Valdano tuvo una transferencia prematura al fútbol de España, cuando apenas había jugado 49 partidos en Ñuls y marcado 11 goles. Tal vez hoy no parezca tan poco eso de los 49 partidos, ya que los chicos se van después de un campeonato.
De todas maneras, la presentación de los juveniles "leprosos" ha sido siempre intensa en cantidad y calidad y muchos nombres tienen una estadística en el rojinegro realmente corta. El caso de Valdano es muy especial. Ingresó por primera vez al equipo en agosto de 1973, en cancha de Ferro. Los rosarinos perdieron tres a uno, con tantos de Arregui, Lorea y Vidal, y el descuento de Mario Zanabria.
Ñuls, que todavía no había logrado título alguno en AFA, formó con Carrasco; Rebottaro, Iturre, Barreiro y Garrido; Ribecca, Berta y Zanabria; Cerqueiro, Magán y Bentrón. Valdano entró por Cerqueiro.
Y allí siguió. Jugando muy poquito en ese 1973. Consiguiendo su primer gol en la última fecha del Nacional, el 16 de diciembre ante All Boys en victoria rojinegra en el Parque, cuatro a cero. Ese día había reemplazado a Chervo.
Un paso más
Al año siguiente, sin jugar de manera permanente, con 18 años, integró el equipo campeón del Metropolitano 74. Y continuó hasta el 75, cuando ni siquiera terminó el año. Y mientras River se encaminaba a ganar un torneo después de 18 años, Jorge Valdano se iba al Alavés de España. Jugó su último partido con la casaca rojinegra ante Banfield, en el sur, empate en uno.
A partir de allí y por las inquietudes preexistentes, Valdano construyó una persona paralela al deportista que se situó por encima de la media, en lo que a intelecto se refiere.
Sin haber cumplido los 20 y entre el final de su carrera en Ñuls y el viaje a España, debutó en la selección argentina y lo hizo con gran suceso. Fue por la Copa Newton en Montevideo frente a Uruguay, el 18 de julio del 75. Argentina ganó tres a dos y él reemplazó al Loco Houseman a los 20 del segundo tiempo. Y le alcanzó para meter dos goles, el otro lo había marcado el Beto Alonso. El conjunto dirigido por César Menotti formó con La Volpe; Carrascosa, Troncoso, Rocchia y Mario Killer; Asad, Rubén Galván, Bochini y Alonso; Houseman y Ortiz. Valdano por Houseman y Eduardo Solari por Galván, los cambios. En ese partido ante 40 mil personas fue expulsado el Beto Alonso.
Un distinto
Valdano era un producto de un equipo nacional que se había lucido en el Torneo de las Esperanzas de Toulon y pasaba a ser un referente en la mayor, para estar presente en el Mundial 82, pero que iba a brillar con toda su lucidez y juego en aquellas gloriosas jornadas de México 86, cuando parecía el hermano mayor del resto.
Alavés (21 goles), Zaragoza (46) y el Madrid (40). Su Real Madrid. Entre el 85 y 87 jugó en un equipo excepcional. Quedó prendado a la "Casa Blanca". El 1 de marzo de 1987 jugó su último partido como futbolista, ya que después se retiró a causa de una enfermedad, la hepatitis C. Su carrera de técnico iniciada en el Tenerife, metiéndolo en la Copa Uefa, su paso por el Real Madrid con el que ganó la Liga 94-95 y finalmente en el Valencia, sin grandes logros.
Y luego, la pluma y la palabra. Libros, columnas en diarios de gran prestigio, comentarios en radio y televisión. Me tocó gozar de su trabajo como ladero en algunos partidos del Mundial 98. Un razonamiento sencillo, mezcla de cancha y enciclopedia.
Hay frases que ha ido dejando que lo marcan como analista: "Hay dos tipos de espectadores: aquellos que aman el fútbol y aquellos que aman la moda o el fenómeno social. Estos últimos son los peligrosos". "Debimos decirle a Maradona: ‘Mira Diego, vos jugás al fútbol como Dios, pero sólo sos un hombre’". "¿Un rival sin interés atacante? Es como intentar hacer el amor con un árbol". "Ganar queremos todos, pero sólo los mediocres no aspiran a la belleza. Es como pretender elegir entre un imbécil bueno o un inteligente malo". Valdano en estado puro de intérprete del fútbol.
En el cumpleaños de Jorge Valdano. Uno que superó con creces el miedo escénico, en cada actividad desarrollada. Hizo realidad sus "sueños de fútbol".
Merecido lo tiene.
Osvaldo Alfredo Wehbe

