Un gesto de inclusión: hizo su primer gol y la alegría fue de ambos equipos
El pasado lunes, en una cancha de Villa Huidobro, la empatía ganó el partido, el gesto inclusivo de un joven arquero huinquense para con un jugador de Jovita emocionó a todos; y la historia ya recorre las redes. Parece que todo en el fútbol debe ser competencia; sin embargo, los chicos muestran que este deporte también forja valores que marcan el camino. El episodio tiene como grandes protagonistas a dos jóvenes Siro Correa y Augusto Borda y ocurrió el pasado lunes en el marco del desarrollo del Torneo Pre ENFI (Encuentro Nacional Infantil) que se disputó en las instalaciones del Club Juventud Unida.
En un estadio muy concurrido por chicos de todas las edades y familiares, transcurría en horas de la tarde la semifinal de categoría sub-14 entre Estrellas de Jovita y Ranqueles de Huinca. El partido lo ganaba el Albo de Jovita 1 a 0 y tenía un penal a su favor. Por decisión del director técnico de Estrellas, Matías Palmieri, ingresó para ejecutarlo Augusto Borda. Al patearlo, el arquero de Ranqueles permitió que el gol sea convertido.
El gesto de Siro fue ovacionado por todo el público presente y Augusto se sintió el héroe del equipo. El jovitense fue diagnosticado con síndrome de Asperger hace unos años, pero eso no implica una barrera para convertirse en un deportista más junto con sus compañeros.
Así, detrás del episodio hay una historia que merece ser conocida y para esto Puntal dialogó con los protagonistas.
Siro no es un nombre común, generalmente se escribe con C, sin embargo, Celeste, la mamá del joven de 14 años, dice que eligió ese nombre porque está relacionado a una estrella luminosa.
Por su parte, el adolescente huinquense cuenta cómo fue el momento del gol y según relata todo se dio de manera natural, no había nada hablado previamente. “Estábamos disputando la fase final de grupos del Pre ENFI, íbamos perdiendo uno a cero, ocurre un penal, veo que Matías (Palmieri), técnico de Estrellas, le da la posibilidad a Augusto de patearlo, en el momento en que lo nombran a él fue algo espontáneo, me salió de adentro quedarme parado”, relata con una sonrisa y agrega: “El árbitro me dijo que iba a acercar un poco más la pelota, yo lo que quería era que él disfrute del momento, cuando vi que hizo el gol me puse contento de verle la cara de felicidad. Yo conozco a los chicos de Estrellas y conocer una persona como Augusto fue muy lindo, verlo disfrutar a él y a los compañeros me alegró mucho”, señala.
“Por el apoyo que recibí de ambos clubes estoy muy agradecido y sobre todo del cuerpo técnico de Ranqueles. A lo mejor a alguien le pudo molestar, pero digan lo que digan fue mi decisión”, subraya el joven.
Por ultimo, Siro asegura que, tras el episodio, su papá, Néstor Correa, que tiene muchos amigos por el fútbol, le mandaron muchos mensajes y él mismo recibió felicitaciones por las redes. “Este momento es inolvidable, fue su primer gol con la remera de Estrellas. A mis amigos se les caían las lágrimas por una simple acción que hice, me emocionó también verlos felices a los padres de Augusto”, remata.
Por su parte, Celeste, la mamá, que se encuentra su lado mientras da la nota, agrega: “Estoy muy orgullosa de mi hijo porque salió de él, lo razonó solo. Algo vamos dejando de a poco en esta sociedad complicada, muy orgullosa de mis dos hijos”.
“Deben estar orgullosos del hijo que tienen”
Tras lo ocurrido, Sergio Borda, el papá de Augusto, se comunicó a través de un mensaje con los padres de Siro. Textualmente manifestó lo siguiente: “Siro demostró frente a una situación ante mi hijo un acto de mucho valor y respeto y quedó a la vista que tu hijo es de un corazón enorme y gran empatía. Deben estar orgullosos del hijo que tienen. Felicitaciones y un gran abrazo”.
Néstor admite que estas palabras hicieron llorar a todos.
En tanto, Sabrina, mamá de Augusto, también se refiere a lo sucedido y asegura que no lo esperaba y que se vio gratamente sorprendida. “Uno sabe la humildad que tienen nuestros chicos, los de Estrellas, porque ya pasó en el torneo Apertura de la Liga cuando al salir campeones, Facu, el capitán se sacó la cinta y se la dio a Agus y de cómo lo han recibido, lo han acompañado y lo han hecho parte de este gran equipo humano en el club”, subraya.
Asimismo, agrega que “en este campeonato Agus había jugado todos los partidos, ese era el cuarto partido. Había jugado como titular con la camiseta 10 y la cinta de capitán. Viene el penal y ahí es cuando escucho en la tribuna que un nene dice que lo va a patear Agus. Estaban dos de sus compañeros, Gonzi y Facu, dando un poco las directivas y ahí vimos que iba a patear él, pero no sabíamos cuál iba a ser la reacción de Siro (el arquero de Ranqueles). Vimos que le acercaron un poco más la pelota al arco y ya uno empieza con las emociones a flor de piel. Cuando pateó y Siro se quedó esperando que hiciera el gol, para nosotros fue magnífico”.
“Siro tuvo un acto de grandeza de algo tan simple que genera tantas cosas buenas y nos hace replantearnos un montón de cosas como adultos”, sostiene la mujer.
Sabrina también indica que ya se pusieron en contacto con los padres de Siro para encontrarse el próximo sábado en Huinca, donde Estrellas y Ranqueles volverán a jugar, esta vez, por el Torneo de la Liga Regional.
El fútbol, su lugar en el mundo
Augusto hace solo 6 meses que está en el fútbol pero lo toma muy en serio, según comentan sus familiares. No falta a una práctica y juega todos los partidos. Nunca antes había practicado otro deporte y encontró un lugar donde está feliz, su club.
Agus fue diagnosticado a los 4 años con síndrome de Asperger, un trastorno del espectro autista. La mamá dice que “uno como familia no está preparado para un diagnóstico de cualquier tipo que sea, intentamos hacer lo mejor posible, son casi 10 años de cuatro a cinco terapias semanales, además está en una escuela secundaria con doble jornada, hay que sumarle todas sus terapias y los entrenamientos a los que no quiere faltar. Desde que arrancó a jugar nunca faltó, es muy responsable para con sus compañeros y siempre juega en el segundo tiempo los últimos 15 o 20 minutos”. Por un momento, Sabrina entrecorta sus palabras y luego resume: “Estamos felices”.
Por estos días, muchos de los que estaban ese día en la cancha siguen hablando de ese instante en el cual el arquerito de Ranqueles se quedó parado en un penal. Quizás lo que no alcancen a comprender aún es que, con esa sola acción, Siro consiguió derribar una barrera más.