“Elaboramos un producto concreto con un elemento de desecho altamente contaminante. Este aceite se tira así nomas y contamina las capas de agua. Así los chicos pueden usarlo para higiene del hogar o para donarlo a alguna institución. La idea es seguir trabajando con estos ejes, con productos de higiene como talcos, desodorantes, pasta de dientes y enjuagues bucales”, detalló a Puntal la coordinadora de la propuesta de extensión y docente del taller Evangelina Glorio.
En este sentido, explicó que los chicos ya tuvieron su primera clase en la que realizaron “un trabajo de campo con reconocimiento de especies, mal llamadas malezas. Nosotros les decimos herbáceas, y son por ejemplo el diente de león o la malva, que son considerados yuyos y nosotros los vamos a usar ahora para las producciones que tengamos”.
Glorio subrayó que “la base de la propuesta es la sustentabilidad tanto ecológica como económica, social y cultural. De ahí en más, ver cuáles son los recursos existentes para usarlos; siempre hacemos hincapié en utilizar lo que ya está. Se han perdido estos conceptos. Muchos de nuestros abuelos utilizaban plantas para curarse. Hoy, con el uso de la farmacología, esto se perdió”.
A su vez, una parte importante del proyecto es que los alumnos se conviertan en emprendedores, recalcó la coordinadora. “La idea es que los chicos salgan con una idea clara de cómo encarar un emprendimiento. Es darles a los chicos la posibilidad de que a mediana o a corta escala puedan producir o tener un ingreso económico, o al menos sirve como un aporte para no tener que gastar en comprar los productos”, dijo.