El partido entre Gimnasia y Esgrima y Boca Juniors se suspendió definitivamente a raíz de los graves incidentes registrados entre hinchas del conjunto platense y la Policía fuera del estadio del Bosque, donde reprimieron a los aficionados con postas de goma y gases lacrimógenos que invadieron la cancha e hicieron imposible la continuidad del juego a los 9’ del primer tiempo, lo que obligó al árbitro, Hernán Mastrángelo, a dar por concluido el juego "por falta de garantías".
Una probable sobreventa de entradas llevó a que muchos hinchas y socios gimnasistas, con sus localidades en la mano, pretendieran entrar al estadio Carmelo Zerillo cuando sus instalaciones ya estaban colmadas.
Entonces, las autoridades empezaron a cerrar las puertas de acceso y esto provocó la desesperación de los aficionados que querían entrar porque habían pagado sus boletos, por lo que la Policía empezó a contenerlos con postas de goma y gases lacrimógenos.
Esto se prolongó durante más de media hora y una niña, aparentemente atacada por la Policía, provocó la reacción de los hinchas y socios que blandían sus carnés. Uno de ellos resultó herido con una bala de goma en el pómulo derecho, mientras que a un camarógrafo de TyC Sports le dispararon tres veces, indicaron desde el propio canal.
El cierre de las puertas de acceso se produjo a las 20.45, vale decir 45 minutos antes del comienzo de este encuentro clave en la lucha por el título de la Liga Profesional para ambos equipos.
Y, cuando se produjo la represión policial, los gases lacrimógenos ingresaron en forma de nube luminosa y blanca al campo de juego, atravesando la abigarrada multitud que inmediatamente empezó a sufrir las consecuencias de la humareda.
Primero fueron los hinchas y luego los integrantes de los bancos de suplentes quienes comenzaron a cubrirse los rostros y estas reacciones provocaron, por ejemplo, que el director técnico boquense, Hugo Ibarra, fuera el primero en solicitarle al árbitro Mastrángelo que interrumpiera el encuentro porque el nivel de afectación que tenía en sus ojos le impedía la visión.
Esto llevó a que el entrenador de Gimnasia, Néstor Gorosito, hiciera lo propio y estas acciones se fueron haciendo extensivas a los propios futbolistas.
Mastrángelo determinó entonces que los jugadores y sus cuerpos técnicos se fueran a los vestuarios, algo que hicieron inmediatamente, mientras que, simultáneamente, la desesperación ganaba las tribunas.
Los hinchas en las tribunas, al estar las puertas de salida cerradas, encontraron en el campo de juego la única vía de escape posible y cientos de ellos saltaron al césped desde los alambrados perimetrales.
En ese momento, se pudo observar al capitán boquense, Marcos Rojo, identificado con su clásico rival, Estudiantes, tratando de ayudar a muchos hinchas triperos a refugiarse en el propio túnel de acceso a los vestuarios.
Mientras tanto, se seguían escuchando disparos desde afuera del estadio y la calma no llegaba, ni afuera ni adentro, hasta que las autoridades tuvieron la cordura de empezar a abrir las puertas para que los hinchas del interior pudieran salir de la cancha, ya que los del exterior finalmente habían sido dispersados.
Después de una hora de incertidumbre, desconcierto y violencia, las tribunas se vaciaron, un par de centenares de hinchas se quedaron atemorizados dentro del campo de juego, pero ya con más calma y de a poco todo fue quedando vacío.
Tan vacío como el fútbol mismo (iban 0 a 0) y como la falta de organización que provocó el haber puesto en riesgo nada más y nada menos que la vida misma de todos quienes esa noche estuvieron en la cancha de Gimnasia.
Lo que se presumía en un momento fue confirmado pasada las 23.25 cuando se supo que un hombre (57 años), que era trasladado hacia el hospital de La Plata, falleció a raíz de un paro cardíaco.
Además, se conoció que la venta de entradas llegó a números mucho mayores a los habituales que se suponen.
Por último, la actuación de la Policía de la Provincia de Buenos Aires quedó en el foco de todas las miradas por la excesiva represión, y, fundamentalmente, por lo desbordado que estuvo todo el operativo, cuyas imágenes se pudieron observar.

