Río Cuarto | Giordano | sistema previsional | Anses

El think tank creado por Giordano asegura que el sistema previsional requiere orden y no un ajuste

Un trabajo de Idesa, que el actual ministro creó junto con el economista Jorge Colina, remarca que existe una gran fragmentación con 240 regímenes

El Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), el think tank creado por el ministro Osvaldo Giordano y el economista Jorge Colina, acaba de publicar un informe sobre el sistema previsional nacional en el que asegura que más que ajuste lo que se requiere es orden, dando una pista de lo que podría ser la impronta de la gestión del funcionario provincial al frente de Anses a partir del 10 de diciembre, puesto al que lo convocó el electo presidente Javier Milei.

“La previsión social en Argentina no constituye un sistema. El denominado Sistema Integrado Previsional Argentino (Sipa) está concebido como régimen general. Pero en su interior operan regímenes especiales con beneficios superiores y regímenes diferenciales con menor edad de retiro. En paralelo al Sipa, y con escasa articulación, operan 13 cajas provinciales, 29 cajas municipales, 82 cajas de profesionales, 2 cajas de bancos públicos y cajas complementarias. En general, las cajas que no pertenecen al Sipa tienen reglas más beneficiosas y, dentro de ellas, también hay regímenes especiales. La suma da como resultado cerca de 240 regímenes que pagan unos 10 millones de jubilaciones y pensiones”, advierte el informe de Idesa a modo de introducción.

Y agrega: “La fragmentación produce información dispersa e insuficiente, tratamientos diferentes para personas en iguales situaciones, arbitrariedades y litigiosidad masiva. La Argentina es de los pocos países que tienen una rama especializada del derecho y una institucionalidad judicial específica para tratar juicios previsionales. Una particularidad muy importante es que los beneficios jubilatorios son derechos vitalicios cuya actualización está protegida en la Constitución. Por lo tanto, las decisiones en materia previsional generan compromisos financieros para el Estado con impacto en el largo plazo”, explica el trabajo.

La pregunta sobre la que gira Idesa es si ese desorden es financieramente sustentable. Datos para responder surgen de un estudio actuarial desarrollado en Idesa sobre el régimen general del Sipa (es decir, sin incluir regímenes especiales y diferenciales). Según este estudio, si se mantienen las actuales reglas jubilatorias, el comportamiento del gasto previsional que actualmente ronda el 7,2% del PBI, pasaría en el 2035 al 7,5% y llegaría a 2045 representando 8,5% del PBI.

“Estos datos muestran que, aun recuperando el crecimiento económico (las proyecciones asumen un crecimiento de 3% acumulativo anual), con las reglas previsionales actuales el gasto previsional tiende a crecer, aun suponiendo que no se siguen renovando las moratorias. Esto colisiona con el propósito de tener un Estado solvente para eliminar la inflación y promover el crecimiento económico. Por eso, cambiar la tendencia del gasto previsional es un tema estratégico”, alerta Idesa.

Ahora, ante el crecimiento del gasto, la tradición viene siendo aplicar ajustes. Es decir, manipular la movilidad para que los haberes se actualicen por debajo de la inflación. “Más allá de los cuestionamientos sociales y éticos que esto supone, la licuación con inflación no resuelve el déficit previsional. Permite bajar el gasto en el corto plazo a costa de aumentar el gasto futuro cuando haya que pagar los juicios de esta ilegal licuación de haberes. El actual gobierno, por ejemplo, ajustó el gasto previsional con inflación en un 1% del PBI”, detalló el trabajo.

Entonces, concluye Idesa, “las soluciones pasan por el ordenamiento previsional. Por un lado, respetar los derechos adquiridos de los actuales jubilados. Por el otro, adaptar las normas previsionales para que sean cumplibles en el futuro. Esto no solo es decisivo para lograr una macroeconomía sana, sino también para darles previsibilidad a los trabajadores activos sobre cuáles serán sus derechos cuando lleguen a la edad de retiro. Dicho de otra manera, no caer nuevamente en la tentación de aplicar ajustes para lograr impactos de corto plazo sino revisar las reglas jubilatorias para que en el futuro sean cumplibles”.

Dando un paso más, el informe explica que el ordenamiento previsional implica involucrarse en temas mucho más complejos que el tradicional ajuste. “Entre otros, no seguir renovando las moratorias y en su lugar mejorar la Pensión Universal para el Adulto Mayor (Puam); revisar el régimen de pensiones para los convivientes; establecer un mecanismo gradual para que todos los tratamientos especiales converjan a las reglas generales; contemplar la actualización automática y periódica de los parámetros del sistema a la dinámica demográfica”, enumera.

Finalmente, el estudio permite estimar que, con cambios de este tipo, “el gasto previsional puede estabilizarse en los niveles actuales en la próxima década. Que el gasto previsional no siga creciendo y que simultáneamente aumente la equidad (igual tratamiento a iguales condiciones) es un importante logro colectivo y un paso clave hacia un sector público ordenado y sustentable”, concluye Idesa.