Opinión | Gobierno | ministro | Cristina

Batakis asume sin tiempo: la urgencia es hoy

La flamante ministra de Economía ocupó ese cargo en la provincia de Buenos Aires durante la gestión de Scioli, sin embargo, es muy cercana a Cristina. No tendrá margen para tomar decisiones. Le espera un cúmulo de complejas dificultades que deberá resolver en simultáneo: dólar, tarifas, inflación, importaciones, déficit fiscal y FMI

Una vez más hubo una preocupante disociación entre los dichos del presidente Alberto Fernández y la realidad: a las pocas horas de la mentada frase sobre la crisis de crecimiento que lanzó el mandatario desde La Rioja, renunció su ministro de Economía, Martín Guzmán, asediado a repetición por el ala kirchnerista del Gobierno. Y la fuerte incertidumbre que reinaba desde hace alguna semanas en la economía nacional por el nuevo despertar del blue y la inestabilidad del mercado cambiario en general ahora amenaza con convertirse en un huracán.

Especialmente porque otra vez el Gobierno mostró movimientos cansinos, un sello distintivo casi desde que asumió la gestión. No hay en el equipo un funcionamiento aceitado que se exprese con rápidos reflejos ante el cúmulo de problemas que enfrenta y que prefiere almacenar y no solucionar. A esta altura no es posible imaginar que el alejamiento de Guzmán haya tomado por sorpresa al Presidente y su equipo. Fue la renuncia más anunciada de la historia. En el mientras tanto, ¿el Presidente no fue pergeñando una alternativa? ¿Siempre espera a que los problemas se materialicen? ¿Nadie anticipa en la gestión?

“No hay pobreza digna. Es pobreza y hay que combatirla. Se combate con un Estado que planifica e interviene y con una sociedad que lo imponga como meta social” tiene fijado como tuit la nueva ministra Batakis.

Esa característica central es justamente la que más inquieta ante una semana en los mercados que tiene como factor a favor que hoy sea 4 de julio y en los Estados Unidos es feriado por la celebración de su independencia. Pero eso no salvará todo, ya que las cotizaciones de los dólares seguirán activas y el día de hoy también dura apenas 24 horas. Y ahí hay un factor clave: es la fiebre que se viene expresando desde hace semanas y que muestra un problema serio de base sin resolver en el que se combina la política y la economía.

La política está bloqueada. El Gobierno agudizó sus luchas intestinas con enfrentamientos abiertos en la cúpula misma del poder. El Presidente y su vice, Cristina Fernández, iniciaron hace tiempo una confrontación que tiene claramente un ganador hasta aquí. Albferto Fernández viene entregando piezas para él relevantes de su gabinete: desde la salida de su ministra de Hábitat, María Eugenia Bielsa; la de Justicia, Marcela Losada; el ministro de Educación, Nicolás Trotta; de Ciencia y Tecnología, Roberto Salvarezza; de Seguridad, Sabrina Frederic; de Desarrollo Social, Daniel Arroyo; de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas; y su ministro de Economía, Martín Guzmán. Se sumaron por diferentes motivos Luis Basterra (Agricultura), Mario Meoni (Transporte, fallecido en un accidente), Agustín Rossi (Defensa); Felipe Solá (Cancillería), y Ginés González García (Salud).

La imagen del perfil de su cuenta de Facebook muestra a Batakis con la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Esa disputa muestra a un Gobierno cada vez más ensimismado en sus problemáticas y más disociado de lo que ocurre en la calle. Y allí se podría inscribir la frase del Presidente sobre los problemas que genera un “crecimiento” exponencial de la economía.

Un dilema central que enfrentará la flamante ministra de Economía, Silvina Batakis, designada ayer a las 22, después de 30 horas de vacante en la oficina que dejó Guzmán, es lograr el equilibrio necesario entre los dos sectores en pugna. Batakis tiene un perfil más cercano al cristinismo. Aunque su rol de mayor protagonismo fue el ocupar el Ministerio de Economía de la provincia de Buenos Aires en la gestión de Daniel Scioli. Curioso vínculo con el actual ministro de Desarrollo Productivo debido a que quien estuvo como protagonista del domingo fue el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, un adversario en la interna del exembajador en Brasil. Massa sonó durante toda la jornada de ayer como un aspirante a desplazar a Juan Manzur, el jefe de Gabinete que ingresó al Gabinete como un aporte de los gobernadores peronistas al Gobierno. La salida de Manzur sería un retroceso de los gobernadores, que ayer casi no fueron nombrados en las intensas negociaciones de reestructuración del Gobierno.

Pero lo cierto es que después del protagonismo de Massa llegó la designación de Batakis, ex de Scioli. Todo se precipitó, otra vez, después del discurso de Cristina del sábado, con un resultado que vuelve a ser el mismo: salida de un ministro cercano de Alberto y avance de un actor más próximo al cristinismo.

Batakis, que no fue la primera opción sino la última, no tendrá tiempo para acomodar su oficina. Asume un desafío enorme en medio de turbulencias que en gran medida responden al capítulo político del Gobierno, pero que claramente tiene influencias en desajustes severos y de arrastre de la economía. La inflación cada vez más marcada especialmente en alimentos, nerviosismo en el mercado cambiario con alzas en las últimas semanas; tarifas que siguen acumulando miles de millones de pesos en subsidios y que explican 3 puntos del déficit; desabastecimiento energético, especialmente en gasoil y necesidad de importación de gas; importaciones bloqueadas y una industria que espera por insumos y bienes de capital, además del agro pendiente por fertilizantes y agroquímicos, son apenas algunos ítems en la agenda de la nueva ministra.

El energético será sin dudas un capítulo central para Batakis si es que quiere comenzar a resolver problemas pendientes, ya de segundo orden, después de atender a los mercados, que le damandarán hoy un primer esfuerzo especial. Es que la cuenta pendiente en Energía y la dificultad de avanzar con funcionarios que resistieron cambios, como incrementos en las tarifas durante el año pasado y luego, yendo a contrapelo con la segmentación planteada por Guzmán, implican un plan desde lo técnico pero también desde lo político.

¿Mantendrá Batakis el rumbo en materia tarifaria que inició Guzmán con aval de Alberto o llegará con nuevos planes acordados con Cristina? Será una definición que marcará su perfil y sobre todo a quién va a responder. Todo, bajo la atenta mirada del Fondo Monetario Internacional.

Gonzalo Dal Bianco. Redacción Puntal