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Las aspas giran cada vez más lento

La visita del Presidente mostró un cuadro de excepción con inversiones que difícilmente puedan repetirse en la coyuntura actual. Las tasas bloquean cualquier financiamiento, y sin eso es complicado que el aparato productivo pueda reaccionar.  Por Gonzalo Dal Bianco

La visita del presidente Mauricio Macri a la ciudad pareció buscar ese hilo de oxígeno que su Gobierno necesita en medio de la crisis económica que tiene al dólar como síntoma y a los desequilibrios que nunca pudo corregir su gestión como factor de fondo.

El triunfo de Marcos Juárez el domingo pasado fue presentado como un déjà vu de lo que ocurrió hace cuatro años cuando se montó allí un laboratorio político que muchos coinciden en señalar como el germen de Cambiemos. En aquel momento bajo la denominación de Juntos por...

Pareció buscar en ese recuerdo algo de viento a favor el Presidente, que recibió en la semana al intendente reelecto, Pedro Dellarossa, y pocas horas después resolvió volar a Río Cuarto para recorrer dos proyectos que son parte de un programa exitoso: el Renovar en sus distintas versiones, que impulsa la ampliación de energías renovables en la matriz nacional con el objetivo de abastecer el 20% de la demanda para 2025.

Más allá de su enamoramiento por Vaca Muerta, que va en un sentido inverso al de las energías eólicas, solares, hidráulicas y de biogás, el programa de energías renovables aportó inversión directa y atomizada en el país, que va desde los paneles en la Puna jujeña hasta los parques eólicos de la Patagonia y las plantas de biogás en la región central, por caracterizar algunas zonas con sus principales potenciales, aunque desde luego hay cruces entre zonas y alternativas de generación.

En ese sentido Córdoba sumó en los últimos años una potencialidad nueva en este nicho. Primero con el etanol, con lo cual aporta el 9% de las naftas que se utilizan en Argentina; pero después con la generación eléctrica a través de la producción eólica, que como en Achiras aportará casi 50 megas al sistema interconectado nacional (SIN), o la de biomasa, o las que próximamente pondrá en marcha Epec, con pequeñas centrales hidroeléctricas. Es una provincia que reaccionó favorablemente al estímulo de las energías renovables.

Ayer el Presidente vino a tomar oxígeno a Córdoba, que además de mostrar empuje, le aportó votos. No sólo el último domingo en Marcos Juárez, sino en las legislativas del año pasado cuando la lista de Cambiemos ganó con comodidad, y más aún cuando esta provincia tuvo mucha responsabilidad en colocarlo en la Casa Rosada en 2015. Vino a estar por un momento en zona de confort. “Se lo ve agotado al Presidente”, coinciden todos lo que no tienen la posibilidad de tenerlo a menudo cerca. Incluso el polémico Jorge Asís bromea con que el ejercicio del poder lo ha hecho parecer mucho a su padre, Franco Macri, por la apariencia y la evidente factura que le está pasando un Gobierno de turbulencia.

El Presidente ayer se entusiasmó con los proyectos de Achiras, cuyos ventiladores se levantan en el horizonte, imponentes; y el de Bio4, que sigue ampliándose e integrándose para ganar competitividad entre sus distintos productos.

El entusiasmo le vino también porque es una imagen que rompe con la de los últimos cinco meses, plagados de problemas. Son inversiones y apuestas a futuro cuando la economía está cada vez más parada y el horizonte en la Argentina se mide en términos de semanas, o días. Es un choque entre lo que podría ser y lo que es. Entre un círculo vicioso al que el Gobierno no logra romper y uno virtuoso al que el Presidente se esfuerza por mostrar como norte con inversiones, generación de empleo de calidad y reducción de la pobreza, pero que se parece cada vez más a un espejismo en el largo tránsito por el desierto. En ese marco, la visita a Río Cuarto fue un oasis.

La realidad va por otro lado. En la visita a Bio4, el grupo empresario mencionó un proyecto que intenta radicar en Formosa, para el que entró en la licitación de los Renovar y que generará energía eléctrica con un sustrato basado en desperdicios del monte. La propuesta está lista para largarse, pero hay un factor clave que falta y que se vuelve vital para que se materialice: financiamiento. Es la palabra del momento en el mundo empresario. Las tasas que vuelan por el aire han metido en un freezer a la economía. No se mueve una hoja. Por eso proyectos como los de Achiras o la usina BG2 de Bio4 son excepcionales y están en marcha porque comenzaron antes de las interminables corridas del dólar. La próxima semana en Río Cuarto, la Unión Industrial de Córdoba realizará por primera vez en la ciudad un poscoloquio en el que se debatirá el momento del sector que pasa por una pésima coyuntura. El Indec difundió esta semana que la capacidad instalada utilizada alcanza apenas el 60% y la tendencia es a la baja. El aparato productivo se va frenando mientras el horizonte de salida sigue sin aparecer. Ayer Mario Negri dijo que ingresamos al túnel, pero que todavía no se ve la luz del otro lado. Nadie sabe cuánto puede durar la oscuridad. Mientras tanto, la velocidad del tren va cayendo y con ella empiezan a aparecer las alarmas de la economía real que está lejos de la timba financiera, que es la que sigue de fiesta.



Gonzalo Dal Bianco.  Redacción Puntal