Una apuesta por Messi y por el segundo semestre
Por Gonzalo Dal Bianco
La inflación no detiene su marcha y las expectativas del Gobierno aparecen cada vez más desacopladas de la realidad de las góndolas. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, volvió esta semana a insistir en su paso por el Congreso con que el proceso inflacionario va a la baja e intentó mostrar que todo está bajo control.
Hace unas semanas, el presidente Mauricio Macri había sorprendido en una reunión de gabinete pidiéndoles a sus ministros que “no se mientan y no me mientan”. Pareció una advertencia ante alguna duda que podría tener el mandatario sobre los dichos de sus funcionarios y la interpretación de lo que ocurre fuera de los despachos, en las calles.
El Indec aportó el dato que refleja la realidad, lo que no deja de ser una buena noticia. Sin embargo, la cifra fue lo que volvió a generar escozor. Los precios de febrero siguieron recalentados, impulsados una vez más por las tarifas. El registro fue de 2,4%, tal como venían adelantando la mayoría de las consultoras privadas. Si se toman los últimos 12 meses, el acumulado alcanza el 25,4%, más de 10 puntos por encima de la meta recalibrada durante el último día de los inocentes. De modo comparativo, el primer bimestre del año pasado había sumado un 3,7%. En aquel momento, si esa cifra era proyectada anualmente arrojaba alrededor del 24,4%. A fin de año cerró en 24,8%.
Sobre esos datos hay dos puntos a destacar: si se anualiza el 4,8% llegaría diciembre con un 28% de alza en los precios. La esperanza del Gobierno, en este sentido, está puesta otra vez en el segundo semestre. Después del mundial de fútbol cree que llegaría lo mejor del año. O al revés, hay pocas expectativas de que hasta ese momento la situación de una vuelta de campana. Y en paralelo espera que Messi y compañía aporten algo para el pasatiempo. Hasta junio o julio será cuesta arriba y recién estamos llegando a mitad del río.
Por otro lado, esas cifras del Indec contradicen a Peña con su definición de que los precios vienen desacelerándose. Si se compara el primer bimestre con igual período de 2017, la cuenta no da a favor del jefe de Gabinete. Tampoco le resulta favorable comparar el acumulado a diciembre de 2017 (fue 24,8%), frente a los últimos 12 meses (25,4%). La realidad niega a Peña.
Es el tema de la inflación un nudo difícil de desatar para el Gobierno. Y se suma además cierto ruido que se escucha desde el interior del nutrido grupo económico. Los rumores sobre las diferencias con el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, volvieron a ser una constante. De hecho, después de aquel 28 de diciembre en que se cambiaron las proyecciones para 2018 la entidad monetaria respondió favorablemente a las intenciones del Ejecutivo, pero en las tres últimas definiciones de tasas prefirió apartarse de los mandatos del equipo económico. Con una inflación en alza y un dólar nervioso, Sturzenegger prefirió sostener las tasas e intentar desalentar la opción de la moneda norteamericana al tiempo que evita mayor presión sobre los precios.
No la tiene fácil el Banco Central. En la última rueda de la semana tuvo que entregar 413 millones de dólares a un mercado sediento para contener la cotización. La gran disponibilidad de reservas da tranquilidad sobre el poder de fuego del Central, pero estas dos semanas mostraron claramente que el síntoma sigue vigente. El mercado está lejos de alcanzar la calma. ¿Cuánto más deberá vender Sturzenegger para tranquilizar las aguas?
Claro que la entidad monetaria cambió las formas definitivamente. Quedan pocos vestigios de aquellas posiciones contundentes que remarcaban que la cotización la administraba exclusivamente el mercado. Tuvo que salir con un baldazo de más de mil millones de dólares en lo que va de marzo, que da señales de que será un mes largo.
Mientras el frente de la inflación no da respiro y el del dólar tampoco, el ministro Nicolás Dujovne volvió a pedir paciencia a los inversores y a los consumidores, especialmente de energía eléctrica. Ese punto es sensible. En la provincia está en plena ebullición, con tarifas que casi se duplicaron entre 2017 y lo que va de este año. Pero además del valor, ahora se sumó la disposición del Ersep con la eliminación de cualquier ítem que no sea energía en la factura de las distribuidoras. Las cooperativas reaccionaron y los intendentes se quejan. La electricidad y el gas serán temas espinosos de los próximos meses, cuando los consumos comiencen a subir con la llegada de días más fríos y menos horas de luz solar.
Lo cierto es que mientras pedía paciencia, Dujovne recibió a la directora del Fondo Monetario que en medio de rumores de que venía a definir una línea de financiamiento por 10 mil millones de dólares, puso un pie en suelo argentino y aclaró que nada de eso estaba en estudio y respaldó la política económica del Gobierno. No faltaron los que recordaron a los antecesores de Christine Lagarde elogiando modelos que terminaron chocando. Lo hizo el exsecretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, cuando ayer escribió en su cuenta de Twitter: “Lagarde en importante ejercicio de Relaciones Públicas. Siempre elogian hasta que la Macro revienta. Les recuerdo que el Presidente Menem fue el orador principal de la reunión anual de octubre de 1998 cuando éramos campeones del endeudamiento -como ahora-, y a fines del 2001 éramos la ‘oveja descarriada’”. También se sumó a la ola de cuestionamientos al equipo económico un exintegrante del equipo de Cambiemos: Carlos Melconian, que no pierde oportunidad para cuestionar a quienes deciden en materia económica y de paso cruza a quienes fueron responsables de su alejamiento del Banco Nación.
Mientras, las proyecciones de inflación y de crecimiento económico avanzan en sentido contrario a lo esperado a comienzos de año. Para peor.
Hace unas semanas, el presidente Mauricio Macri había sorprendido en una reunión de gabinete pidiéndoles a sus ministros que “no se mientan y no me mientan”. Pareció una advertencia ante alguna duda que podría tener el mandatario sobre los dichos de sus funcionarios y la interpretación de lo que ocurre fuera de los despachos, en las calles.
El Indec aportó el dato que refleja la realidad, lo que no deja de ser una buena noticia. Sin embargo, la cifra fue lo que volvió a generar escozor. Los precios de febrero siguieron recalentados, impulsados una vez más por las tarifas. El registro fue de 2,4%, tal como venían adelantando la mayoría de las consultoras privadas. Si se toman los últimos 12 meses, el acumulado alcanza el 25,4%, más de 10 puntos por encima de la meta recalibrada durante el último día de los inocentes. De modo comparativo, el primer bimestre del año pasado había sumado un 3,7%. En aquel momento, si esa cifra era proyectada anualmente arrojaba alrededor del 24,4%. A fin de año cerró en 24,8%.
Sobre esos datos hay dos puntos a destacar: si se anualiza el 4,8% llegaría diciembre con un 28% de alza en los precios. La esperanza del Gobierno, en este sentido, está puesta otra vez en el segundo semestre. Después del mundial de fútbol cree que llegaría lo mejor del año. O al revés, hay pocas expectativas de que hasta ese momento la situación de una vuelta de campana. Y en paralelo espera que Messi y compañía aporten algo para el pasatiempo. Hasta junio o julio será cuesta arriba y recién estamos llegando a mitad del río.
Por otro lado, esas cifras del Indec contradicen a Peña con su definición de que los precios vienen desacelerándose. Si se compara el primer bimestre con igual período de 2017, la cuenta no da a favor del jefe de Gabinete. Tampoco le resulta favorable comparar el acumulado a diciembre de 2017 (fue 24,8%), frente a los últimos 12 meses (25,4%). La realidad niega a Peña.
Es el tema de la inflación un nudo difícil de desatar para el Gobierno. Y se suma además cierto ruido que se escucha desde el interior del nutrido grupo económico. Los rumores sobre las diferencias con el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, volvieron a ser una constante. De hecho, después de aquel 28 de diciembre en que se cambiaron las proyecciones para 2018 la entidad monetaria respondió favorablemente a las intenciones del Ejecutivo, pero en las tres últimas definiciones de tasas prefirió apartarse de los mandatos del equipo económico. Con una inflación en alza y un dólar nervioso, Sturzenegger prefirió sostener las tasas e intentar desalentar la opción de la moneda norteamericana al tiempo que evita mayor presión sobre los precios.
No la tiene fácil el Banco Central. En la última rueda de la semana tuvo que entregar 413 millones de dólares a un mercado sediento para contener la cotización. La gran disponibilidad de reservas da tranquilidad sobre el poder de fuego del Central, pero estas dos semanas mostraron claramente que el síntoma sigue vigente. El mercado está lejos de alcanzar la calma. ¿Cuánto más deberá vender Sturzenegger para tranquilizar las aguas?
Claro que la entidad monetaria cambió las formas definitivamente. Quedan pocos vestigios de aquellas posiciones contundentes que remarcaban que la cotización la administraba exclusivamente el mercado. Tuvo que salir con un baldazo de más de mil millones de dólares en lo que va de marzo, que da señales de que será un mes largo.
Mientras el frente de la inflación no da respiro y el del dólar tampoco, el ministro Nicolás Dujovne volvió a pedir paciencia a los inversores y a los consumidores, especialmente de energía eléctrica. Ese punto es sensible. En la provincia está en plena ebullición, con tarifas que casi se duplicaron entre 2017 y lo que va de este año. Pero además del valor, ahora se sumó la disposición del Ersep con la eliminación de cualquier ítem que no sea energía en la factura de las distribuidoras. Las cooperativas reaccionaron y los intendentes se quejan. La electricidad y el gas serán temas espinosos de los próximos meses, cuando los consumos comiencen a subir con la llegada de días más fríos y menos horas de luz solar.
Lo cierto es que mientras pedía paciencia, Dujovne recibió a la directora del Fondo Monetario que en medio de rumores de que venía a definir una línea de financiamiento por 10 mil millones de dólares, puso un pie en suelo argentino y aclaró que nada de eso estaba en estudio y respaldó la política económica del Gobierno. No faltaron los que recordaron a los antecesores de Christine Lagarde elogiando modelos que terminaron chocando. Lo hizo el exsecretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, cuando ayer escribió en su cuenta de Twitter: “Lagarde en importante ejercicio de Relaciones Públicas. Siempre elogian hasta que la Macro revienta. Les recuerdo que el Presidente Menem fue el orador principal de la reunión anual de octubre de 1998 cuando éramos campeones del endeudamiento -como ahora-, y a fines del 2001 éramos la ‘oveja descarriada’”. También se sumó a la ola de cuestionamientos al equipo económico un exintegrante del equipo de Cambiemos: Carlos Melconian, que no pierde oportunidad para cuestionar a quienes deciden en materia económica y de paso cruza a quienes fueron responsables de su alejamiento del Banco Nación.
Mientras, las proyecciones de inflación y de crecimiento económico avanzan en sentido contrario a lo esperado a comienzos de año. Para peor.