“Si yo fuera productor agropecuario estaría bastante preocupado”. La frase recorrió el salón del primer piso del Cecis el jueves a última hora de la tarde, en el tramo final del Poscoloquio que esa entidad empresaria realizó de manera conjunta con la Unión Industrial de Córdoba. Fue parte de la exposición que el presidente del Consejo Profesional de Ciencias Económicas, Jose Simonella, realizó en su análisis de coyuntura política y económica a horas de las elecciones y en medio de otra semana de máxima tensión en el mercado cambiario.
La definición del economista cayó como consecuencia del repaso detallado que realizó de las distintas variables macroeconómicas y del comportamiento del tipo de cambio y la evolución de las reservas. La conclusión fue simple: el país necesita dólares y no hay posibilidad de financiamiento externo, más allá de la creciente liquidez que existe en los mercados internacionales, porque primero deberá resolver sus compromisos con el FMI y con los bonistas después del paréntesis que abrió el Gobierno con su reperfilamiento. Y una rápida mirada sobre los distintos actores capaces de abastecer de billetes verdes la economía no deja dudas de que el agro va a estar nuevamente bajo la lupa. ¿Más retenciones? Es una posibilidad que, detrás de los rumores cada vez más fuertes, aparece con más nitidez y que se afirma con cada suba del tipo de cambio.
Simonella remarcó que, más allá de que el sector tiene costos atados a dólar, “los demás actores no están en condiciones de sumar más esfuerzos. No dan más. Pensemos en pymes, monotributistas o trabajadores en general”.
La dirigencia del campo ya levantó nuevamente la guardia advirtiendo que le van a volver a golpear la puerta, aunque posiblemente tenga que soportar mayor presión impositiva sobre las ventas de sus granos.
En las últimas semanas quedó claro que el problema de fondo sigue siendo la falta de dólares en la economía nacional, más aún con la inestabilidad desatada otra vez y que incentivó otra vez la demanda. Sale mucho y entra poco.
Por eso hay algo que no puede ni pensar el próximo gobierno y es restringir las exportaciones. Es una salida que podría colaborar en contener los precios internos de los productos derivados de las commodities, pero eliminaría el último conducto que le aporta billetes verdes y eso sería un callejón sin salida. La encrucijada obliga a pensar, en todo caso, en un desacople, aunque las últimas experiencias no dieron resultados más que fugaces.
Por el otro lado, la oferta de dólares, que el Gobierno empezó a restringir después de las Paso y tras la fuerte corrida del 12 de agosto, podría reducirse más. “Si hay dificultades para sumar ingresos, habrá que limitar al máximo la salida” es el razonamiento que se repite entre los especialistas, aun aquellos que se mostraban más a favor del dólar libre y flotante. En una coyuntura como la actual, las diferencias entre las escuelas económicas se hacen más difusas. Y en ese plan hay tres canales que podrían bloquearse al menos parcialmente. Uno es el de la venta, que ya tuvo un límite con el regreso de un “cepo light” que puso un tope de 10 mil dólares por mes por persona humana. Eso el lunes podría recortarse a una quinta parte.
El primer día del mes, durante su paso por la capital provincial, Carlos Melconian sugirió que había sido una medida que se había “quedado corta”. El economista adelantó, en ese momento, que posiblemente el Gobierno iba a tener que ajustar más el parámetro. En su charla, en la que promocionó su libro “Cantar la Justa”, Melconian explicó que los dólares “son como la teta de la vaca de la que toman tres terneros. Uno es la venta; la otra, los compromisos de deuda y finalmente, los depósitos en los bancos”. Claramente lo último que el Gobierno quiere mirar es el tercer “ternero”. Por eso se enfocó en los dos primeros.
De todos modos, es curioso el esquema que montó con respecto al cepo porque desde un principio quedó la sensación de llevar adelante una política de la que siempre renegó pero sin alcanzar la profundidad necesaria. Pago costos y no resultó efectivo.
En los últimos días, además, se vio cierta duda en el manejo del mercado cambiario. Las ventas del Banco Central se fueron incrementando con el correr de los días, pero el tipo de cambio igual siguió subiendo y ayer cerró al récord de 65 pesos en el oficial. La gran diyuntiva en este punto es si se debe continuar liquidando las escasas reservas que quedan en el Banco Central o si se permite un nuevo salto del tipo de cambio a riesgo de incentivar más aún la inflación por el traslado a precios. Reservas o inflación parece el debate central mientras no aparezca un ingreso de divisas genuino en la economía.
En ese complejo escenario se dará la elección mañana, que acerca el interrogante del 28. La duda del lunes comenzará a despejarse en parte anticipadamente después del conteo en los comicios presidenciales con las primeras señales que den los dos principales contendientes cuando conozcan los resultados. Los gestos de la noche serán clave para echar luz sobre el arranque de la semana, que podría ser la primera de una difícil transición.
Simonella remarcó que, más allá de que el sector tiene costos atados a dólar, “los demás actores no están en condiciones de sumar más esfuerzos. No dan más. Pensemos en pymes, monotributistas o trabajadores en general”.
La dirigencia del campo ya levantó nuevamente la guardia advirtiendo que le van a volver a golpear la puerta, aunque posiblemente tenga que soportar mayor presión impositiva sobre las ventas de sus granos.
En las últimas semanas quedó claro que el problema de fondo sigue siendo la falta de dólares en la economía nacional, más aún con la inestabilidad desatada otra vez y que incentivó otra vez la demanda. Sale mucho y entra poco.
Por eso hay algo que no puede ni pensar el próximo gobierno y es restringir las exportaciones. Es una salida que podría colaborar en contener los precios internos de los productos derivados de las commodities, pero eliminaría el último conducto que le aporta billetes verdes y eso sería un callejón sin salida. La encrucijada obliga a pensar, en todo caso, en un desacople, aunque las últimas experiencias no dieron resultados más que fugaces.
Por el otro lado, la oferta de dólares, que el Gobierno empezó a restringir después de las Paso y tras la fuerte corrida del 12 de agosto, podría reducirse más. “Si hay dificultades para sumar ingresos, habrá que limitar al máximo la salida” es el razonamiento que se repite entre los especialistas, aun aquellos que se mostraban más a favor del dólar libre y flotante. En una coyuntura como la actual, las diferencias entre las escuelas económicas se hacen más difusas. Y en ese plan hay tres canales que podrían bloquearse al menos parcialmente. Uno es el de la venta, que ya tuvo un límite con el regreso de un “cepo light” que puso un tope de 10 mil dólares por mes por persona humana. Eso el lunes podría recortarse a una quinta parte.
El primer día del mes, durante su paso por la capital provincial, Carlos Melconian sugirió que había sido una medida que se había “quedado corta”. El economista adelantó, en ese momento, que posiblemente el Gobierno iba a tener que ajustar más el parámetro. En su charla, en la que promocionó su libro “Cantar la Justa”, Melconian explicó que los dólares “son como la teta de la vaca de la que toman tres terneros. Uno es la venta; la otra, los compromisos de deuda y finalmente, los depósitos en los bancos”. Claramente lo último que el Gobierno quiere mirar es el tercer “ternero”. Por eso se enfocó en los dos primeros.
De todos modos, es curioso el esquema que montó con respecto al cepo porque desde un principio quedó la sensación de llevar adelante una política de la que siempre renegó pero sin alcanzar la profundidad necesaria. Pago costos y no resultó efectivo.
En los últimos días, además, se vio cierta duda en el manejo del mercado cambiario. Las ventas del Banco Central se fueron incrementando con el correr de los días, pero el tipo de cambio igual siguió subiendo y ayer cerró al récord de 65 pesos en el oficial. La gran diyuntiva en este punto es si se debe continuar liquidando las escasas reservas que quedan en el Banco Central o si se permite un nuevo salto del tipo de cambio a riesgo de incentivar más aún la inflación por el traslado a precios. Reservas o inflación parece el debate central mientras no aparezca un ingreso de divisas genuino en la economía.
En ese complejo escenario se dará la elección mañana, que acerca el interrogante del 28. La duda del lunes comenzará a despejarse en parte anticipadamente después del conteo en los comicios presidenciales con las primeras señales que den los dos principales contendientes cuando conozcan los resultados. Los gestos de la noche serán clave para echar luz sobre el arranque de la semana, que podría ser la primera de una difícil transición.

