La familia lleva cerca de 25 años vinculada a la genética animal. Si bien su historia está ligada al campo desde siempre, fue hace más de dos décadas cuando decidieron comenzar formalmente con la actividad. Primero fue la genética porcina, una tarea que sostuvieron durante muchos años, hasta que, con el tiempo, fueron volcándose hacia la ganadería.
La pandemia marcó un punto de inflexión y aceleró ese cambio. Desde entonces, se dedicaron definitivamente a los vacunos y comenzaron también a trabajar en genética, siempre con una impronta artesanal y familiar.
“Lo nuestro es algo muy artesanal, muy familiar. Nosotros lo hacemos todo en familia, con mi señora y con mis hijas”, cuentan Cristian y Vanesa. A ese equipo se suman veterinarios y amigos que acompañan el proceso, pero la esencia del trabajo permanece puertas adentro.
Las hijas nacieron y crecieron entre animales, acompañando a sus padres desde pequeñas. Hoy comparten esa pasión y forman parte activa de un proyecto que busca trascender generaciones.
Un nombre con mucho significado
El nombre “Puntal” tampoco fue elegido al azar. El animal es hijo de una madre que la familia conserva desde hace varios años y forma parte de una línea genética cuyos nombres también están relacionados entre sí.
Pero, además, “Puntal” representa algo mucho más profundo para sus criadores.
“Para que en la vida tengas éxito necesitás un puntal. Y el puntal más grande es la familia”, explican.
Así, el nombre terminó sintetizando la propia historia de la familia: el trabajo conjunto, el acompañamiento y la idea de sostenerse mutuamente para seguir adelante.
Meses de trabajo detrás de un campeonato
Llegar con un animal a una exposición y verlo consagrarse campeón es el resultado de un proceso que comienza muchos meses antes. En el caso de “Puntal”, el cuidado fue constante desde el primer día.
Por eso, detrás del animal que finalmente se lleva un premio también hay sacrificio, esfuerzo y, sobre todo, amor por lo que hacen.
“Amar lo que uno hace y hacerlo en familia es mucho más lindo”, resumen.
La historia de “Puntal” es, en definitiva, la historia de una familia de Lagunillas que encontró en el campo una forma de vida y que, después de años de trabajo y de atravesar distintos momentos, hoy celebra el reconocimiento a todo ese esfuerzo. Porque el campeonato se lo lleva el animal, pero detrás hay un verdadero puntal: la familia.