En pocos años el sistema sanitario de toda la región fue desmantelado
La pandemia del coronavirus dejó en evidencia la decadencia y destrucción que el sistema sanitario regional viene sufriendo desde los 80 y que se profundizó en las últimas décadas.
Hubo ciudades de la zona que tuvieron hospitales de gran envergadura y clínicas privadas. Varias generaciones de habitantes nacieron y atendieron su salud con los profesionales de su lugar, sin necesidad de traslado.
Hoy, y en medio de una profunda crisis sanitaria provocada por el Covid-19, Río Cuarto aparece en el horizonte como única alternativa de atención, la cual, ante el incremento de los casos, ya tiene colapsada su capacidad de internación.
Las autoridades municipales y cuerpos de sanidad de hace 40 años competían por brindar el mejor servicio de salud. Todo contrasta con la actualidad, en la que el 98 por ciento se deriva a grandes hospitales, como los de Río Cuarto o Córdoba.
Hubo excelentes clínicas privadas con todo lo necesario, incluso sala de partos, quirófano, salas de internación. Hoy muchas de aquellas instalaciones se usan como consultorios externos y quedó una buena parte de la infraestructura abandonada, cuando en realidad sería de alto valor. en una pandemia como la actual, tenerlos en funcionamiento.
Descentralización y debacle
La debacle se inició con la "descentralización de servicios de la Provincia". Entre ellos, la salud. En consecuencia, el Estado provincial les dejó la responsabilidad sanitaria total a los municipios.
El descenso se concreta efectivamente a finales de 1995, apurado por una crisis de financiamiento del Estado. En este contexto, se produce, en un lapso de seis meses, la transferencia masiva de estos sitios sanitarios de baja complejidad desde la jurisdicción provincial a la municipal.
"A arreglarnos como pudiéramos", dijo un exfuncionario municipal, quien hasta el día de hoy recuerda que el Fofindes nunca alcanzó para cubrir la totalidad de los gastos que se originaban en los ahora llamados hospitales municipales.
Así, el sector privado de los pueblos sucumbía. De a poco, una a una las clínicas fueron cerrando sus puertas y dejando sin trabajo a numerosas personas.
Para contrarrestar, hay situaciones en que la comunidad toma cartas en el asunto y con sus aportes dona o repara ambulancias para optimizar el permanente traslado a la ciudad con pacientes de todo tipo.
Esto ocurrió cuando la advertencia de la pandemia de Covid-19 se escuchó a mediados de marzo último. Con campañas solidarias y donaciones, varias ciudades pudieron adquirir ambulancias totalmente equipadas y hasta incorporar respiradores. Pero, aun así, hay falencias y hoy la de personal es la más evidente.
Esto obliga a que, incluso teniendo equipamiento, se deba recurrir a la derivación.
“Han retrocedido 50 años”
El médico Carlos Acha, de Sampacho, explicó que durante 50 años se trabajó muy bien con un plantel de varios médicos de diversas especialidades residentes en la localidad. "La realidad me dice que en los pueblos hemos retrocedido a los años 50, cuando había muy poco en materia de Salud", precisó.
Recordó que su hermano, el extinto médico Quirino Acha, atendió más de dos mil partos y hay un registro de cirugías que efectuaba el médico cirujano Miguel Ángel Rodríguez con un equipo de trabajo, incluido un reconocido anestesista, con más de 4.000 intervenciones. Las cirugías eran de esófago, pulmón, páncreas, cirugía general y estética, entre otras. Tenía que ser un caso muy complejo para derivarlo a otro lugar. Además, había un esquema de emergencias.
"Eran muchas las personas que trabajaban, además del staff de médicos estable, enfermeras, administrativos, maestranza, cocineros, nutricionistas, internación. A mi entender, todo eso que mi localidad perdió es sinónimo de la decadencia de un país, más una inflación terrible que sufre nuestra Argentina", puntualizó.
Volver a nacer en el pueblo
Alejandro Roca, Alejo Ledesma, Serrano y General Deheza son algunas de las localidades que impulsaron una mejora en sus hospitales municipales.
"Queremos que los niños vuelvan a nacer en nuestra localidad. Para eso hemos realizado una importante inversión, reacondicionando el quirófano y la sala de partos de nuestro hospital”, dijo días atrás el intendente Enrique Busso, de Serrano, tras reabrir el quirófano y sala de partos en el Hospital local.
“Era muy fácil decir que fueran a Laboulaye y no todas las mamás podían trasladarse hasta allá. O por alguna dificultad eran derivadas a Río Cuarto. Las libretas de todos los chicos dicen que nacieron en Laboulaye y Río Cuarto, cuando en realidad son hijos de este pueblo", remarcó.