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Huinca Renancó: la locomotora 1517 y el sueño de su último maquinista

Un día de 1970 don Juan Belforte se aprestaba a iniciar un nuevo viaje, pero le anunciaron que su máquina no iba a partir. Nunca más salió de la estación de ferrocarril. El trabajador pidió que la historia no cayera en el olvido. El Municipio creará el "Paseo de los ferroviarios"

El humo denso dejó de anunciar su partida allá por el año 1970 y desde aquel tiempo a la fecha la vieja locomotora cuyo último maquinista fue Juan Carlos Belforte duerme su sueño eterno.

Esta verdadera reliquia de la historia ferroviaria argentina quedó varada por siempre en la estación de Huinca Renancó. Y por estos días fue pintada con el objetivo de ponerla en valor y crear allí el “Paseo de los ferroviarios”.

Ese era el sueño y la última voluntad que compartió don Juan Carlos Belforte con Graciela Nieto, docente y gestora del Museo Histórico y Archivo Municipal de Huinca.

La locomotora 1517 era a vapor de agua. “Don Juan vino a casa un día y me pidió ayuda. No quería que la historia olvidara la máquina. Entre llantos me contó lo que pasó”.

Finalmente, en el marco de los festejos por un nuevo aniversario de la ciudad, la maquinaria será puesta en valor y se inaugurará el paseo. Es una forma de rendirle tributo a don Belforte y, en él, a todos quienes trabajaron en el lugar. Así también, recuperar un capítulo de la historia de Huinca Renancó.

El pedido de don Juan

“Una mañana tocan la puerta de casa, creo que fue en el año 2014. Me acuerdo de que era don Juan. Me saluda y me dice: ‘Nena, yo tengo un sueño que tengo que contarte antes de que me muera y vos me tenés que ayudar’”.

Quien cuenta la historia a Puntal es Graciela Nieto, la gestora del Museo huinquense y docente jubilada.

De aquel lejano día recuerda que Belforte, quien fuera el último maquinista de la locomotora 1517, le pidió que lo acompañara hasta el predio del ferrocarril. “¿Tenés un tiempo para ir?”. Y aunque las horas apremiaban, pues debía concurrir a clases, Graciela decidió seguir en su derrotero a este ferroviario hasta el lugar.

“Llevá un lápiz y papel”, le aconsejó. Ya en el lugar, don Belforte comenzó a caminar y contar la historia de esa máquina, aquella que por muchos años manejó haciendo un trayecto de 300 kilómetros entre Huinca Renancó y la estación Monte Comán, en Mendoza. En medio, una parada en Navia, San Luis, donde recargaba agua.

“Don Juan era un apasionado por el ferrocarril. Ese día que fuimos a la estación me llevó hasta la locomotora parada debajo de un tanque de petróleo. Toda oscura y con las huellas duras del paso del tiempo”, recordó.

“Él caminaba y me iba contando. Por momentos se emocionaba y lloraba. Me dijo que un día de 1970, cuando estaba cargando agua para partir, le avisaron que la máquina no iba a salir porque en San Luis no le iban a cargar agua”. Era una orden de la oficina de Control de Vías de Villa Mercedes, donde debía hacer una parada.

Mientras el hombre hablaba y caminaba entre la máquina carcomida por el óxido, Graciela escribía rápidamente lo que don Juan le contaba.

El ferroviario nunca creyó esa versión. Y al tiempo empezaron a circular las máquinas a fueloil. Y ese fue el fin de su locomotora a vapor de agua.

El sueño de Belforte era que la historia de esa máquina no cayera en el olvido. Tampoco la mesa giratoria donde se ubicaba la locomotora para cambiar la dirección de circulación, ni ningún otro elemento que en el predio del ferrocarril existe.

“Cuando en 2011 impulsamos la creación del Museo Histórico y Archivo Municipal, don Belforte nos colaboró. Era un apasionado de la Historia. Y para él era muy emocionante y estaba orgulloso de una de las salas que está dedicada al ferrocarril”.

Pero quedaba pendiente ese otro sueño. Cual era poner en valor la locomotora.

“En la estación hay dos locomotoras y un ténder (es un vagón especial remolcado por una locomotora de vapor). Pero la que él manejó fue la 1817”, aclara Graciela Nieto. “Me dijo que desde el año 1970 no se movió más y que, así como la dejó, quedó. Me lo comentó entre llantos”.

Al poco tiempo Belforte se jubiló, pero siempre tuvo un sueño. Que la máquina fuera cuidada, protegida y fuera parte de la historia de Huinca Renancó. “También me habló del tanque de petróleo, de la bomba de petróleo, del cuarto de aspirantes donde tomaba mates con sus compañeros. Todo eso lo emocionaba mucho”, recuerda de aquel día Nieto.

Un lugar que cobrará vida

Ahora, y por iniciativa del Ejecutivo municipal, será puesta en valor. Así también sus alrededores, que se convertirán en un Paseo de los ferroviarios.

Graciela Nieto ha escrito breves pasajes que serán parte de la cartelería a colocar en el lugar a partir del 3 de diciembre, en el marco de los actos aniversario de fundación de Huinca.

El objetivo del gobierno local es poner en valor y recuperar cada uno de los elementos ferroviarios que se encuentran en la estación.

En tanto, muchos otros están preservados en una de las salas del Museo local.

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