Sin dudas de los equipos más emblemáticos de la historia del fútbol argentino, el trampolín que necesitó Menotti para dar sustento a su revolución histórica.
Omar Larrosa fue genio y figura en ese equipo, pieza determinante junto con Brindisi, Babington, Houseman y Avallay en la delantera de un equipo que en defensa vaya si se hacía respetar con hombres como Carrascosa, Chabay o Basile. Larrosa dialogó con Puntal y así recordó eso y mucho más:
“Quedan muchos recuerdos y lindos, sobre todo, los que compartimos con varios de los compañeros. Hay un grupo de WhatsApp en el que está la mayoría y se dicen cosas y cada uno se acuerda de un día distinto de ese tan bueno y glorioso Huracán”.
-¿Cómo era ese Huracán para quienes no lo vimos?
-Jugaba muy bien. Era algo que si lo traemos a estos tiempos muy parecido en el juego, no en el tiempo, al Barcelona. De Xavi, Iniesta, Messi, ponele que él hubiese sido Houseman en aquel tiempo, el que inventaba. Después tenías a Bríndisi y a Babington, que podían ser Xavi o Iniesta. Ese equipo jugaba de esa manera con dos o tres cosas que no tienen nada que ver con hoy, una la cancha, el césped, jugábamos con tierra, alguna mata que sobresalía donde la pelota picaba para todos lados. Eso era bueno porque nos activaba los reflejos, teníamos que hacer equilibrio para dominar la pelota, no podíamos jugar tanto de primera, pero nos ayudaba, había que hacerlo con la pelota en el aire.
-Ese buen pie arriba estaba acompañado de una defensa y arqueros muy férreos.
-Una defensa bárbara con Fatiga Russo de cinco, Buglione de dos y Roganti de arquero, mas Chabay y Basile, era una defensa buenísima. Tuvo la valla menos vencida ese equipo y la delantera más goleadora.
-En ese equipo estaba el riocuartense Bocadito Quiroga, ¿qué recuerda de él?
-Bocadito era un zurdo que jugaba muy bien, jugó muchos partidos. Llegaba al gol y no desentonaba para nada con lo que jugaba ese equipo. Habían venido él y el sanjuanino Del Valle y después muchos chicos como Scalisse, Tello, Keurikián, que eran pibes y aportaban.
-¿Sienten que con el paso del tiempo han sido reconocidos como merecían?
-Yo creo que sí, el periodismo siempre se acordó de ese equipo. Lo que sí fue una ráfaga, si te lo comparo con lo que hablaba al principio, Barcelona duró diez años, mantuvo la estructura y con la fortaleza económica que tiene, cosa que Huracán no estaba en esas condiciones como para hacerlo. Yo llegué en 1972 y jugué hasta 1976, en el primer año fuimos segundos, al año siguiente campeones y después tuvimos tres segundos puestos. En 1976 perdimos con Boca un partido clave con gol del Chino Benítez en cancha de River, en un lodazal tremendo, no se podía jugar parecía waterpolo y nos ganaron bien, todo muy parejito.
-¿Qué significaba la figura de Menotti a pesar de la juventud que tenía en ese tiempo?
-Él quería una transformación del fútbol argentino, lo comenzó con ese Huracán. Había mucha incertidumbre sobre cómo se jugaba si con líbero, stopper, con marca hombre a hombre. En Argentina siempre tuvimos mucha variedad de pensamiento que todos pueden resultar efectivos, como lo fue Estudiantes en su momento o Ferro y Rosario Central de Griguol. Con distintas formas de pensar y ver el fútbol se puede lograr el éxito y los campeonatos. Él quería el fútbol bien jugado, con la pelota al pie, no perderla, un poco lo que se hace hoy pero nunca nos dijo ni se le ocurriría ser tan audaz de dar pases y salir jugando del área chica. Nosotros no lo permitiríamos, no lo haríamos, es un riesgo innecesario, muy pocas veces se sale tocando de atrás y se llega al área del frente. Es más fácil complicarse que otra cosa.
-En algún momento de su vida diaria, ¿vuelve al Mundial 78, recuerda algo?
-Sí claro, siempre, aparte te lo hace ver la gente en la calle. El que te conoce te lo hace saber, porque la fisonomía cambió y los pibes jóvenes no te vieron nunca, la gente que más o menos tiene cierta edad, que tenía ponele diez años cuando se jugó el Mundial, te ven en la calle, te saludan y te hacen recordar el momento vivido, siempre.
-Se llevó de souvenir una camiseta de Argentina, una de Holanda y la Tango, ¿sigue teniendo todo eso?
-Sí, tengo todo. A nosotros nos daban dos camisetas y ese día me puse las dos, hacía frío y cuando terminó el partido cambié la de arriba por una de Holanda y me quedé con la mía de abajo y la de ellos.
-¿Qué sensaciones hay después de ser campeón del mundo, cambiaron en algo?
-Éramos los mismos y tratábamos de ser los mismos, no queríamos ser agrandados por ser campeones del mundo, que fue una cosa muy importante. Hoy a la distancia nos damos más cuenta que nunca de lo difícil que es salir campeón y teniendo los jugadores que tenés hoy, como Messi por ejemplo. Es muy difícil y hay que hacer un esfuerzo muy grande, quizás de alguna manera como Menotti quiso cambiar la historia del fútbol argentino, contribuimos a eso, a quedar en la historia, por el cambio de mentalidad y trabajo físico. Cuando volvimos a los equipos, una de las cosas que más nos dimos cuenta era la diferencia física que teníamos con nuestros compañeros del club.
-¿Cómo ve hoy a la selección con Scaloni?
-Me parece bien que se dé esta renovación. Me gustaría que hubiese un poco más de jugadores que estén en el país, hay jugadores para poder jugar y la ventaja para poder trabajarlos en la semana con más tiempo y anticipación que los que vienen únicamente para jugar las Eliminatorias.
-¿Cómo jugaba Omar Larrosa?
-En Huracán yo jugaba con la número once, pero era poco el tiempo que pasaba en la línea, a mí me gustaba tener la pelota y de wing no la recibís tan seguido. O me tiraba atrás para acercarme a Carrascosa para la salida con Babington o me tiraba al medio y hacía como un enganche delante de los tres volantes y el marcador mío, el lateral derecho no me seguía hasta ahí. Lo sorprendía y generaba superioridad numérica con los rivales.
-Independiente fue un paso fuerte para usted, ¿qué significó el club y qué fue Pastoriza?
-El Pato fue un fenómeno como entrenador y, sobre todo para el grupo humano, un tipo fenomenal en ese sentido, trabajó muchísimo y aparte conseguimos ese campeonato contra Talleres en Córdoba (Nacional 1977).
-¿Se sintieron realmente perjudicados en esa final a pesar de ganarla?
-El penal que nos cobraron fue dudoso y no sé si fue, primero falta y después si estaba adentro del área. Y el gol de Bocanelli yo lo vi. El córner me pasa por arriba, yo estaba en el vértice del área chica y veo que Bocanelli le pega una piña, un cabezazo mejor puesto que ese era imposible, le metió una piña bárbara, no sé si el árbitro estaba tapado, a lo mejor no la vio. Yo sí la vi bien, era despegada de la cabeza, más arriba todavía.

