El panorama de destrucción del escenario natural propio de las serranías cordobesas es uno de los más devastadores en los últimos 15 años, dice la estadística oficial.
En rigor, se trata de más de 95 mil hectáreas de sierras que fueron destruidas por los focos ígneos que los bomberos voluntarios buscan controlar por estos días, según información oficial suministrada por la Conae y el Ministerio de Agricultura de la Nación.
Se ha dañado todo lo que son matorrales, pajonales y pastizales naturales de esa zona serrana que conforman parte de los montes nativos del lugar.
En ese sentido, las estadísticas oficiales indican que, en los últimos 20 años, el fuego ha arrasado con 770 mil hectáreas en total.
Durante ese tiempo, las Sierras Chicas resultaron ser las más perjudicadas, aunque en la actualidad las Sierras del Sur están siendo muy golpeadas por los incendios que se han originado.
El impacto medioambiental es tremendo por la contaminación que esto genera en el suelo, en el aire y también en el agua, dado que cuando vengan las lluvias las cenizas que quedan tras el paso del fuego serán arrastradas hasta los cursos hídricos, deteriorando la calidad de las aguas de los ríos y arroyos serranos, que son famosos por su pureza.
Además la extinción de los montes nativos le quita oxigenación a dicho espacio natural que funciona como pulmón verde del territorio cordobés.
Los incendios han destruido matorrales y pajonales que también constituyen el hábitat natural de la fauna serrana, además de animales que vivían en el lugar.
Denuncias
En este contexto, ha habido denuncias que hacían referencia a que, detrás de estos focos ígneos, hay futuros emprendimientos inmobiliarios.
La sequedad del clima ha coadyuvado a la propagación de incendios, aun cuando se sabe que la mayoría de ellos son intencionales, de acuerdo a lo que se ha comprobado en los últimos años.

