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A 49 años de que Independiente perdiera ante la génesis de la Naranja Mecánica

El 28 de septiembre de 1972 el Rojo caía ante el Ajax en el Olímpico de Ámsterdam 3 a 0 por el partido de vuelta de la Copa Intercontinental. Ricardo Pavoni, en exclusiva para Puntal, contó lo que fue enfrentar a ese equipo

Hace 49 años Independiente perdía el partido de vuelta de la Copa Intercontinental de 1972 contra el todopoderoso Ajax de Ámsterdam, equipo que dominaría el fútbol europeo de comienzos de los setenta.

La base de la Naranja Mecánica en pleno funcionamiento y el Rojo lo sufriría: 3 a 0 fue el resultado en la vuelta y título para los holandeses.

Así lo recuerda en exclusiva para Puntal el Chivo Pavoni.

“Son tiempos distintos. Eso hace que la gente mantenga nuestra imagen en lo más alto. Todo cambia, soy el máximo ganador de copas Libertadores de la historia de Independiente; yo gané cinco y, lógicamente, es un halago muy grande. En aquella época cada jugador duraba mucho más en cada equipo, eran cinco o seis años y se formaban muy buenos conjuntos. Tanto es así que las copas Libertadores las jugábamos contra equipos que tenían la mitad de sus jugadores en alguna selección. Se mantenía una estructura de equipo y sabíamos jugar ese tipo de partidos”, precisa.

-Eran tiempos en los que ni se conocía a los rivales...

-Con los avances de la tecnología cambió todo. Yo les doy un ejemplo muy claro: jugué doce años, salí muchas veces campeón y nunca ningún club de Europa me vino a buscar a mí, Bochini lo mismo y tampoco lo vinieron a buscar. En estos tiempos el Kun Agüero, por ejemplo, duró apenas siete meses. Hoy en día se sabe la situación familiar del jugador, del club mismo, todo eso hace que los equipos extranjeros vengan con una suficiente cantidad de dinero para llevarse tal o cual jugador y que uno tenga que renovarse, darle tiempo al jugador para que se adapte y empieza a variar los resultados y todos se ganan a todos.

-¿Notaba que ese equipo del Ajax era revolucionario, diferente al resto?

-Nosotros habíamos visto un pequeño video de ellos que en aquella época era impensado y ya demostraba lo que era. Ellos sacan una técnica distinta. En el Mundial de 1966 se marcaba a hombre, en el 70 se juega en zona y en el 74 Holanda utilizaba el “pressing” que ya lo utilizaba el Ajax en el 72 y sorprende porque era un equipo muy rápido, no tenían puestos fijos y a nosotros nos llamaba poderosamente la atención. Si yo tenía que marcar a Johnny Rep, de repente no lo tenía y estaba de cinco, por ejemplo, y no sabía si tomar a él o al que venía por mi lado.

-En el 65 juegan la final Intercontinental con el Inter de Helenio Herrera, creador del Catenaccio, ¿cómo lo recuerda a ese equipo?

-Era un gran equipo, con Peiró, Luis Suárez, Sandro Mazzola y Corso como atacantes, con un gran poderío. No voy a decir que los jugadores son los mismos, la táctica es lo que modifica la técnica del jugador. El Ajax jugaba a un toque; el Inter lo hacía un poca más lento, pero eran más fuertes.

-¿Dónde piensa que nace la mística del “Independiente Rey de Copas”?

-Yo lo puedo explicar muy fácil: los triunfos son los que dan ese título. Al periodismo en general es lo que le interesa y más cuando vienen del exterior, ganando un montón de veces en otros países. También lo que hablábamos de jugadores que duraban mucho en el club. En el 64, con el famoso saludo de los brazos en alto que aparece con Jorge Maldonado y después queda impuesto hasta nuestros días. Eso es una manera de denostar que el jugador quiere ganar, de local o visitante y eso le da una personalidad. Cuando en el 72 comienza nuestra etapa son cosas que al hincha le quedan grabadas, el hincha está sumamente orgulloso de esa década. Lamentablemente, ahora las cosas no están saliendo bien, los jugadores se van a los seis meses y lógicamente que el club tiene que reemplazarlos.

-En el Mundial de Alemania, con Uruguay les toca perder contra la Naranja Mecánica...

-Era muy similar al Ajax del 72; lamentablemente, perdimos 2 a 0. Gracias a Dios, pude jugar un Mundial y el primer partido es con Holanda y ahí aparecen con todos esos recursos tácticos impresionantes. Un equipo durísimo que ya lo conocíamos pero sorprendió. Ellos tuvieron muchas posibilidades; nosotros, prácticamente ninguna. Apretaban en todos lados y no podíamos tener la pelota.

-Mencionó a Agüero, ¿cómo lo recuerda en inferiores?

-De chico ya parecía como un fenómeno; lo que sí, no sabíamos que iba a llegar a este nivel, pero sí era un jugador muy importante. En ese entonces podíamos decir: “El Kun Agüero puede llegar a Primera División muy rápido”; tenía todo: velocidad, gol, picardía, era un hombre dentro de la cancha y eso agilizaba todo lo que él sabía. Lógicamente, después, cuando ya jugó en Primera, en siete meses se lo llevaron.

-¿Y del Dibu Martínez?

-A Emiliano lo tuvo Pepé Santoro como encargado de los arqueros. Lógicamente, trabajaban todos los días juntos, le enseñaba todos los secretos del arco. Pepé fue uno de los mejores arqueros de Independiente en la historia y Emiliano, lógicamente, muy inteligente para aprender un montón de cosas. Por eso cuando le da la clasificación a Argentina le agradece a Pepé y eso es muy bueno porque la mayoría de los jugadores, no es que se olviden o lo hagan de maldad, pero no lo recuerdan. Fue él quien le dio los primeros consejos, lo que tenía que hacer, cómo comportarse en la vida, en el grupo, eso es muy importante para el jugador.

-El Pato Pastoriza fue muy amigo suyo, ¿qué clase de persona era?

-El Pato siempre va a estar con nosotros, yo tuve la suerte de vivir con él en todas las concentraciones y viajes que hacíamos de gira, nos conocíamos como hermanos. Me miraba y me preguntaba si tenía un problema o al revés, nos contábamos todos, íbamos a fiestas familiares. Era en cierta manera el jefe del grupo y eso contagiaba, un buen jefe. Hablaba y convencía al resto, por eso lleva el cariño de Independiente y de mucha gente.