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Se conoce el índice de Actividad Económica de abril: el gobierno espera que sea el último dato negativo del año

Este lunes el Instituto Nacional de Estadística y Censos da a conocer el Estimador Mensual de Actividad Económica de abril, un mes en el que las consultoras anticipan una caída tras el repunte de marzo

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publica este lunes el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) correspondiente a abril. Las principales consultoras coinciden en que el dato mostrará una contracción, lo que pondría en tensión las proyecciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien había anticipado que a partir de mayo o junio comenzarían los «mejores 18 meses de las últimas décadas».

Luego del repunte de marzo, que arrojó una suba de 3,5% mensual y 5,5% interanual, los analistas esperan un retroceso en abril con señales mixtas entre sectores. El Centro de Investigación del Ciclo Económico (CICEC) estimó que su Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica de Argentina (ICA-ARG) registró un incremento mensual de 0,2% en abril, aunque se mantuvo 0,4% por debajo del nivel del mismo mes de 2025. El organismo destacó que el indicador encadenó seis meses consecutivos de variaciones positivas desde noviembre, compensando casi toda la caída acumulada en los ocho meses previos.

En ese marco, la construcción mostró una suba mensual de 2,2% y un incremento interanual de 7,7%, aunque el CICEC advirtió que el sector permanece en niveles equivalentes a los del año 2010, lejos de sus máximos históricos. La producción industrial, por su parte, acumuló cinco meses consecutivos de variaciones positivas con una tasa de cambio mensual de 0,6% en abril, aunque la variación interanual resultó neutra.

La consultora Analytica reportó una contracción generalizada, con una baja de 0,8% en su Índice Líder de Actividad (ILA). Solo algunos segmentos lograron variaciones positivas: los laminados en frío crecieron 20% y los aceros planos 3,8%, mientras que el resto de la cadena siderúrgica mostró descensos. La demanda de electricidad de grandes usuarios bajó 1%. La consultora calificó la dinámica de la actividad de 2026 como de «serrucho» en las variaciones mensuales, y señaló que la confianza del consumidor cayó 5,7%.

En el sector agrícola, el índice de actividad del IACA-BCR retrocedió 2,6% mensual, afectado por lluvias que demoraron la cosecha de soja y complicaron la logística hacia los puertos. La molienda oleaginosa retrocedió 9,3% y la producción de aceites 9,5%. Sin embargo, el nivel interanual del sector trepó 16,5%, y el complejo maíz logró exportaciones por 5,1 millones de toneladas, el segundo mayor registro histórico para un mes de abril. El patentamiento de maquinaria agrícola avanzó 18,1%.

Ferreres, en tanto, estimó que en el acumulado de enero a abril de 2026 contra 2025 hubo una caída de la actividad del 0,3%. La consultora identificó a Minas y canteras, Agricultura y ganadería e Intermediación financiera como los sectores más dinámicos del mes, mientras que Industria manufacturera y Comercio se mantuvieron rezagados. Minas y canteras aumentaron 7,3% en abril, lideradas por la actividad petrolera en Vaca Muerta.

Las variables que no evolucionaron como esperaba el Gobierno

El ministro Caputo había apoyado su pronóstico en una serie de medidas concretas: la concesión de 9.000 kilómetros de rutas nacionales, la Ley de Inocencia Fiscal y la modernización laboral con reducción de cargas patronales. Sin embargo, varias de esas variables no avanzaron según lo previsto. El Fondo de Asistencia Laboral (FAL), pieza central de la reforma laboral, fue postergado hasta noviembre por su costo fiscal. La Ley de Inocencia Fiscal enfrenta dificultades en el Congreso, en parte por las adhesiones de funcionarios públicos al Régimen Simplificado de Ganancias (RSG), lo que complicó el debate y restó apoyo al oficialismo para avanzar en los cambios necesarios.

En el sector de la construcción, voces del sector advierten en privado que la obra pública representa solo el 30% de la actividad y que el resto depende de la inversión privada, lo que limita el impacto directo de la concesión de rutas sobre el ciclo económico general.