Inflación: el billete de $1.000 apenas conserva el 12% de su valor original

La próxima semana el papel de mayor denominación cumple sus primeros 5 años de vida, pero su valor se licuó fuerte por la inflación: para comprar lo mismo se necesitan $8.235. Hoy sólo alcanza para 625 gramos de carne

Hace 5 años el equipo de Sampaoli ya había logrado la clasificación agónica a Rusia 2018 luego de una victoria con gran protagonismo de Lionel Messi en Ecuador ante el local por 3 a 1. Sin embargo, el tránsito mundialista estaría lejos de ser lo que la camiseta albiceleste impone por su historia y tradición y el periplo por las tierras de los zares duraría poco.

En aquel momento, que puede parecer lejano, y mientras la AFA contrataba los lugares de residencia de los jugadores para la competencia mundialista, el gobierno de Mauricio Macri daba el último paso en la renovación de los billetes que dejaban atrás a los próceres para reemplazarlos por animales autóctonos. Quedaba por salir el de mayor denominación, el de $1.000, que tendría estampado al hornero. En aquel momento la noticia trajo alivio, especialmente para quienes habitualmente contaban billetes porque la inflación había dejado mella en los tradicionales de $100 que habían perdido mucho valor. Poco antes había salido a circulación el de $200 con la ballena (octubre de 2016) y el de $500 con el yaguareté (junio de 2016).

Sin embargo, en aquel momento pocos imaginaron que el aguante del billete de $100 frente a la inflación iba a ser mucho más férreo que el ofrecido por el nuevo papel de mayor denominación. El hornero con su resistente casa de adobe no pudo con el vendaval inflacionario. Hoy, a 5 años de que saliera por primera vez a la calle, apenas conserva el 12% de su valor original. Para comprar lo mismo se necesitan hoy $8.235,83, tomando la inflación desde diciembre de 2017 a octubre de este año. A este ritmo, en pocos meses, la Argentina necesitaría emitir un billete de 10 mil pesos para volver a tener a su papel de mayor denominación con el poder de compra que tuvo el hornero a mitad de mandato de la gestión de Macri.

Sin embargo, no hay señales en ese sentido. El presidente Alberto Fernández sí ratificó este año que antes de que termine 2022 estarían en circulación los nuevos papeles, pero con los valores actuales. Sólo cambiarían las figuras, que volverían a ser próceres y que en algunos billetes habría incluso dos siluetas de personalidades relevantes de la historia nacional. Pero el devaluado billete de $1.000 seguiría siendo “el más grande”.

Tal como resistió en su momento Macri, ahora Fernández parece considerar que un billete mayor implicaría asumir el fracaso en la política inflacionaria que actualmente alcanzó el 88% interanual. Sólo como referencia: en los 59 meses completos que lleva en circulación el hornero, sólo en 4 de ellos la inflación fue menor a 2% mensual (enero de 2018 y tres períodos de 2020, en plena pandemia: abril, mayo y julio). A contrapelo, en 18 fue igual o mayor a 4% mensual. Las marcas más altas corresponden todas a 2022, con el pico de 7,4% en julio.

Un bolsillo agujereado

Pero esa depreciación no queda en una entelequia, impactó de lleno en el bolsillo de la población. Un parámetro adicional puede ser el valor del dólar. Cuando el hornero salió a la calle, con $1.000 se podían comprar 62 dólares, mientras que ahora sólo alcanzaría para poco menos de 6 dólares oficiales al cierre del viernes pasado. Al blue, apenas 3,27. Al dólar turista, con $1.000 se pueden comprar 2,93. Es decir que Qatar queda un poco más lejos aún, más allá de que se observan miles de argentinos a orillas del Golfo Pérsico.

En un nivel distinto, medido por poder de compra de elementos de la canasta básica, se observa también el meteórico descenso del poder de compra del hornero: a fines de 2017, con un billete de $1.000 se compraban 8 kilos de asado, mientras que actualmente alcanza sólo para 625 gramos.

En litros de leche, la diferencia también es significativa, ya que compraba 44 sachets en noviembre de 2017 y ahora, apenas 5 o incluso menos según la marca.

Si se considera el kilo de pan, el hornero “recién salido del horno” compraba casi 25 kilos y ahora no alcanza a los 3 kilos.

En esa línea, la Fundación Fada explicó que, si se toma la inflación del rubro alimentos y bebidas en general, lo que en diciembre 2017 costó $ 1.000 hoy vale $9.110. Eso, porque el rubro aumentó más que la inflación promedio de la economía. Del mismo modo, las prendas de vestir y calzados que costaban $1.000 en diciembre de 2017 ahora se comercializan en $10.817, ya que ese es el rubro de mayor suba en el país.

Un detalle más es que en diciembre de 2020 se necesitaban $3.235 para comprar lo mismo del rubro vestimenta y calzado, lo que marca la aceleración de los últimos dos períodos.

Secuelas del deterioro de la moneda

Cajeros en jaque

Si bien los bancos deben garantizar el abastecimiento de billetes en los cajeros automáticos, los fines de semana largos es una constante que se queden vacíos. Con papeles de mayor denominación, eso es más difícil que ocurra.

Costo logístico en alza

El costo de traslado de valores sufre el ritmo inflacionario como todos los bienes y servicios de la economía, pero hay que agregarle el efecto de mayor volumen que va adquiriendo la carga. Ahora hacen falta más viajes para igualar el poder de compra de la carga.

Contadoras de billetes

Una herramienta que se fue imponiendo es la contadora de billetes en los comercios de diferentes rubros para aquel que paga en efectivo.

Gonzalo Dal Bianco. Redacción Puntal